Electricidad

Pagar penalizaciones o discriminación horaria, formas de bajar la factura de la luz

Mientras las grandes compañías apuestan por comunicar mejor cómo funciona el recibo, pequeñas comercializadoras buscan su hueco.

La discriminación horaria, una forma para bajar la factura de la luz sin despeinarse
La discriminación horaria, una forma para bajar la factura de la luz sin despeinarse EUROPA PRESS

El mercado eléctrico español, con fuertes barreras de entrada para distribuidoras (las que tienen la infraestructura) es sin embargo tremendamente libre para las comercializadoras, un mercado muy dinámico donde han entrado en los últimos años muchas compañías. Algunas, como Holaluz o Factor Energía, se han hecho conocidas gracias a campañas publicitarias.

Todas parecen ofrecer cosas similares: claridad y honestidad en la factura. Un guante que ha sido recogido por las grandes eléctricas para no perder hilo, y que ahora se manifiesta en importantes campañas publicitarias para mostrar ese nuevo talante como esta de Gas Natural Fenosa.

Ecovatios es una de estas nuevas comercializadoras, dedicada a ofrecer rebajas en la factura de la luz a empresas y particulares. "Rebajamos la factura de media un 10% aunque en algunos casos extremos puede llegar al 30%, asegura a este diario Carlos García, director general.

Discriminación horaria

Este directivo cree que sólo con el cambio de pequeñas cosas se genera un ahorro notable y recuerda que las comercializadoras ganan dinero por el consumo mientras que las distribuidoras ganan también con la potencia contratada, que no siempre es necesaria.

Como modo de ahorro, García recomienda para particulares optar por la 'discriminación horaria'. "Tanto en verano como invierno incluye un menor precio en todas las horas de desayuno y la comida, en verano de 13 a 23 y en verano de 12 a 22. El 55% del consumo se hace en las horas valle porque son 14 de 24 horas diarias y no es necesario poner la lavadora por la noche ni nada así. Con discriminación horaria, estas horas son más caras y el resto más baratas".

Un 55% del consumo se hace en horas valle. La discriminación horaria ahorra desde el primer minuto

La mayoría de las facturas no se acogen a la discriminación horaria. Cambiarse a ella ahorraría dinero, asegura García, desde el minuto 1. "En una casa -prosigue García- la nevera y los standbys consumen el 30% hagas lo que hagas. Solo con el poco que se haga por la mañana ya vale, por eso los porcentajes salen. Esto es muy poco conocido, nos interesa a todos, y no es necesario cambiar ningún hábito pero se pueden ahorrar 5 o 10 euros mensuales".

Por tanto, para optar a esta tarifa hay que solicitar cambiar de la Tarifa 2.1 A, sin discriminación horaria, a la Tarifa 2.1 DHA, con discriminación horaria (horas valle y horas punta). Esto es siempre que tengamos una potencia de entre 10 y 15 kW. No se trata de la tarifa nocturna, que ya no existe.

Para empresas, penalizaciones

En el caso de las empresas que consuman más de 15 kilovatios la circunstancia es diferente. Para estas suele haber el problema, según Ecovatios, de que contratan más potencia de la que realmente necesitan. Esto es algo que suele hacerse en particulares porque si la superan, salta la luz, pero la luz nunca salta en instalaciones de más de 15 kW, que son la mayoría en locales comerciales como supermercados, o industriales. "Si ya no hay ese riesgo es mucho mejor pagar la penalización un par de veces al año, que es cuando superemos la potencia, y el resto del año estar muy ajustado. Esto, que es muy sencillo, mucha gente no lo sabe, no lo ha pensado nunca, o bien el ingeniero, cuando proyecto la instalación, sobredimensiona y se cubre. Ha pasado casos flagrantes. Por ejemplo recuerdo una empresa que tenía 90 kW de potencia instalada y nunca había pasado de 30. Cuando le explicamos que si superaba los 30 varias veces al año pagaba una penalización y no pasaba nada, lo hicieron y empezaron a tener ahorros de miles de euros", asegura García.

"El decreto de autoconsumo dificultaba a las viviendas, pero no perjudicaba tanto a empresas"

En domicilios particulares es mucho más difícil monitorizar la potencia adecuada, asegura. "Hay que instalar sistemas ad hoc porque en el recibo de la luz no nos viene la potencia alcanzada, en cambio en los de una empresa con más de 15 kW viene una cosa llamada maxímetro que te dice la potencia que has llegado en ese periodo mensual. Ese mismo valor no lo tienes en una factura de particular y hay que instalar un aparato para poderlo determinar".

Autoconsumo en empresas

Una de las paradojas del real decreto de autoconsumo de octubre de 2015, asegura el directivo, es que penalizaba mucho el autoconsumo de los particulares pero a su vez abría una puerta a las empresas "con casos de paybacks de 6 y 7 años, el tiempo que tardarían en recuperar su inversión".

Con respecto al impuesto al sol, que ni siquiera ha empezado a aplicarse, lo cierto es que la bajada de la tecnología en los últimos años ha compensado esa fiscalidad desincentivadora, según asegura el experto.

Pequeñas cuotas aún

Las nuevas comercializadoras tienen todavía una cuota pequeña. Las cinco grandes (Endesa, Gas Natural, Iberdrola, Hidrocantábrico y EDP) tienen en el sector residencial entre el 90 y el 95%. Sin embargo en el sector empresas la cuota baja hasta el 75%.

La información es importante en este gap. "El sistema eléctrico es muy complejo y difícil distinguir entre potencia y energía, kilovatio o kilovatio/hora. No puedes exigir a todos que lo entiendan pero hay ciertos sectores de la cadena que ganan si esta información no está tan generalizada, asegura García". Los comercializadores, recuerda, solo ganan dinero con la venta de la energía pero los distribuidores ganan dinero con la potencia contratada.



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