Compra Popular El tridente de Botín que impulsó “la operación bancaria de la década”

Hace un mes, la compra de Banco Popular no estaba nada clara en Santander. Pero la caída de la acción y el papel de tres directivos dieron un giro de 180 grados: Echenique puso la visión política, Álvarez la financiera y Aboukhair la estratégica. El banco espera que la rentabilidad llegue incluso a superar el 20%.

De izquierda a derecha: Rodrigo Echenique, José Antonio Álvarez y Rami Aboukhair.
De izquierda a derecha: Rodrigo Echenique, José Antonio Álvarez y Rami Aboukhair. Vzp

"Es una gran compra". "Puede ser una de las mejores operaciones de la banca española desde los años 90". "Ana Botín ha conseguido lo que no pudo su padre tras varios acercamientos a Luis Valls y Ángel Ron". Éstas son algunas de las valoraciones de banqueros y banqueros de inversión a la histórica compra de Popular por parte de Banco Santander por el precio de un euro.

La cifra, que coincide con lo que pagó Banco Sabadell por CAM en 2011, tiene truco, ya que el grupo presidido por Botín asume una entidad sin nada de capital que tiene que rellenar con una ampliación de 7.000 millones.

El ambiente de la cúpula de Banco Santander tras anunciar la compra el pasado miércoles era de euforia contenida, tras una madrugada en la que apenas habían pegado ojo. Habían logrado en apenas unas horas lo que no consiguió Emilio Botín: quedarse una entidad que en los últimos años había estado mucho más cerca de unirse a BBVA, Banco Sabadell, CaixaBank e incluso Bankia.

Según explican fuentes próximas a Santander, la compra de Popular es fruto de un buen pulso echado por Botín a las autoridades y del empeño de tres directivos: el vicepresidente ejecutivo Rodrigo Echenique; el consejero delegado, José Antonio Álvarez; y el primer ejecutivo en España, Rami Aboukhair.

Dudas iniciales

Las mismas fuentes señalan que el interés de Santander por Popular ha ido de menos a más en los últimos meses. En el anterior intento de venta, cuando todavía estaba Ron, Botín presentó una oferta indefinida con una banda de precios que fue rechazada por Popular, dejando paso sólo a BBVA.

Ya con Saracho, Santander se puso más a fondo con la operación con la contratación de Citi y la única oferta no vinculante junto a Bankia. Aun así, desde el entorno del banco explican que los números cuadraban, "y cuanto más analizaban Popular menos les gustaba". "Popular tiene muchos riesgos, Botín no se la va a jugar a que su primera gran operación como presidenta del banco le salga mal", explicaba hace algunas semanas un banquero de inversión.

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín
La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín EFE

Pero las fichas del tablero cambiaron hace poco más de una semana. El desplome en bolsa de la acción de Banco Popular (como ahora le está ocurriendo a Liberbank) y la fuga de depósitos hicieron que el fondo de rescate europeo y el BCE activaran una venta exprés de la entidad. Esta caída hizo que empezaran a cuadrar claramente los números para Álvarez, y él y su mano derecha, José García Cantera, la apoyaran sin reparos.

Por su parte, Echenique jugó el papel institucional, transmitiendo a Botín que era "una oportunidad de las que pasan una vez en la vida" y algo que "tenían que hacer" en cualquier caso por una responsabilidad con el sector y con España, y ya de paso para marcarse un tanto con el Gobierno, explican fuentes próximas al banquero. Así, Botín remarcó el papel de estabilización de la compra para el sector en la rueda de prensa del miércoles.

En el sector creen la compra parte con 5.000 millones en provisiones extra que Santander podrá liberar para conseguir una rentabilidad del 20%

El papel de Aboukhair fue más estratégico, de planificación de cómo van a encajar Popular y Santander España. Sobre este directivo de confianza de Botín va a recaer la responsabilidad de que no haya fuga de clientes durante la fusión y que se cumplan los objetivos en sinergias, comerciales y operativos. Es la clave para maximizar o frenar la rentabilidad de la operación.

En el sector también se ve como determinante la reunión del Club Bilderberg, en la que coincidieron hace una semana Botín y el ministro Luis de Guindos.

El ministro de Economía, Luís de Guindos
El ministro de Economía, Luís de Guindos EFE

Botín dice que "no hubo presiones políticas" en la compra. Y, con ellas o sin ellas, en el sector aplauden cómo la entidad ha conseguido quedarse por 1 euro un banco por el que hace medio año BBVA ofrecía más de 5.000 millones. Para ello ha sido clave el timing y mantener el pulso de no presentar una oferta la semana pasada en el proceso privado, ante la perspectiva de que hubiera resolución.

Distintos banqueros de primera fila consultados defienden que Santander se queda una entidad muy saneada, con provisiones de más que pueden ascender a 5.000 millones. "Se ha quedado un gran banco saneado por 7.000 millones", señala un banquero de inversión. Además, hay un rumor circulando por el sector de que las cifras que presentaron el miércoles, con una rentabilidad objetiva de la fusión del 13-14% son cálculos hechos por si la compra se hacía por 3.000 millones. "Santander va a conseguir un 20% de rentabilidad con Popular", añaden. De lograrlo, sería una operación de las de antes, la primera gran jugada de Ana Botín.



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