NUEVO CONSEJERO DELEGADO

Pallete marca su territorio: da un giro a la estructura de poder de Telefónica

El nuevo presidente declina la sugerencia de César Alierta de colocar de consejero delegado a Sánchez de Lerín, actual secretario del consejo, y prepara el nombramiento de un CEO con un perfil más técnico.

José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica (izqda.), junto a su predecesor, César Alierta.
José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica (izqda.), junto a su predecesor, César Alierta. EFE

César Alierta, expresidente de Telefónica, sigue acudiendo diariamente a la planta noble del Distrito C. Ya no es presidente de la multinacional, pero sigue ocupando un despacho que está a pocos metros del que habita José María Álvarez-Pallete, antiguo consejero delegado y hombre elegido por el veterano directivo aragonés para sustituirle en el cargo. Alierta aún deshoja la margarita de cuándo dejará las oficinas del distrito de Las Tablas para ocupar el despacho de presidente de la Fundación Telefónica, en el emblemático edifico que la compañía tiene en la Gran Vía madrileña.

Ha pasado sólo un mes desde la formalización del relevo y los dos altos ejecutivos tratan, cada uno como puede, de reubicarse en sus nuevas funciones. Difícil está siendo para Alierta (71 años recién cumplidos) soltar los mimbres de un cargo en el que llevaba casi 16 años (llegó en julio del 2000, tras la abrupta salida de Juan Villalonga).  En paralelo, Álvarez-Pallete sigue tomando el pulso a sus nuevas funciones y preparando un cambio significativo a la estructura de poder de la multinacional, según confirman a Vozpópuli varias fuentes al tanto de proceso de relevo.

En este nuevo diseño no entra la figura de Ramiro Sánchez de Lerín, actual secretario general de la compañía, como consejero delegado.  El nuevo presidente ejecutivo, que lleva más de 17 años en el grupo, ha declinado el nombramiento que le sugirió Alierta, tras argumentar ante su mentor que colocar de consejero delegado a un directivo que está imputado en el caso Rato no es lo mejor para la compañía, planteamiento que Alierta entendió a la primera.

"Habrá que esperar un mínimo período de gracia para ver si finalmente Pallete nombra un consejero delegado", sostienen fuentes al tanto de la renovación

A cambio, Álvarez-Pallete se ha comprometido ante el nuevo presidente de la Fundación, que sigue con mando en plaza en calidad de consejero de la operadora, a estudiar, en un periodo no superior a un "mes y medio", según las fuentes consultadas, la idoneidad de contar con un 'número dos', en línea con lo que él mismo ha vivido al ser el consejero delegado de Alierta desde 2012. "Habrá que esperar al menos al periodo de gracia de los 100 días para ver si Pallete finalmente nombra a un consejero delegado y entre los dos se ponen manos a la obra para implementar una renovación ordenada en la cúpula directiva que durante más de tres lustros ha estado en manos de Alierta", añade esta fuente. 

De hecho, según las citadas fuentes, con este movimiento, Pallete quiere marcar su territorio como presidente al elegir él a un consejero delegado de su absoluta confianza y con un perfil más técnico. Este nombramiento se efecturá sin prisas, como un paso más del sosegado proceso de renovación en la alta cúpula directiva de la teleco, que comenzó el pasado 8 de abril, día en el que fue Álvarez-Pallete fue elegido para el nuevo cargo por el consejo de administración. Ese día, el nuevo número uno llegó con bríos renovadores y propuso el nombramiento de cuatro consejeros independientes y de perfil técnico (Peter Löscher, Ignacio Cirac, Javier Echenique y Sabina Fluxá), en sustitución de otros tantos de la vieja guardia (Fernando de Almansa, Carlos Colomer, Santiago Fernández-Valbuena y Alfonso Ferrari), todos ellos nombrados en su día por Alierta. 

Movimientos coordinados con el ex presidente, que ha entendido perfectamente unos cambios que han de contribuir al desafío digital que afronta la compañía. Sin embargo, las fuentes señalan que el proceso de renovación total será lento, en el marco de un proceso complicado, dado el poder absoluto que ha detentado el ex presidente y la admiración profesional que se le profesa tanto dentro como fuera de la casa: "Cambiar esa relación de subordinación implícita y lealtad que hay desde el cuerpo directivo hacia César (Alierta) es muy complicado. Es una dinámica casi inevitable después de tantos años".

"Sólo ha pasado un mes desde su nombramiento y en tan corto periodo no se pueden hacer cambios drásticos", afirma otra de las fuentes consultadas. Así, algunos ejecutivos de la vieja guardia seguirán en sus cargos por petición expresa de Alierta. Es el caso de Narcís Serra, renovado recientemente como consejero de Telefónica Brasil, la filial más importante del grupo (además es vicepresidente de Telefónica Chile).

Este es el contexto en el que por ahora se tiene que desenvolver Álvarez-Pallete. La compañía formalizará todos los cambios aprobados en el consejo del 8 de abril pasado este próximo 12 de mayo, día de celebración de la junta de accionistas.


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