Empresas

Ofensiva contra Netflix: las TV privadas quieren que pague más y cumpla sus normas de contenidos

Las televisiones comerciales pidan que los nuevos agentes del sector audiovisual tengan las mismas obligaciones que las empresas de la TDT, tanto desde el punto de vista económico como de sus contenidos. HBO pagó 45.206 euros de impuesto sobre sus beneficios en 2017 en España

teléfono móvil con Netflix
teléfono móvil con Netflix

En un momento en el que la transformación digital avanza a velocidad de crucero, Bruselas ha demostrado que, en ciertos temas, se mueve con más lentitud de la que desea la industria. Las televisiones privadas comenzaron hace varios años a señalar que los nuevos operadores del mercado audiovisual, como Youtube o Netflix, no están sometidos a las mismas normas y exigencias que ellas. En este sentido, ponían un ejemplo: mientras ningún canal de la TDT puede mostrar el pecho de una mujer en horario protegido, un adolescente puede ver, cuando quiera, en su cuarto, todo tipo de contenido violento y pornográfico. A la misma hora y a tan sólo unos metros del televisor.

El Parlamento Europeo ha aprobado recientemente una modificación de la Directiva Europea de Servicios Audiovisuales que apela a que los Estados miembros corrijan situaciones como la anteriormente expuesta. Las televisiones privadas sugirieron el pasado lunes, de boca del presidente saliente de su patronal (UTECA), Alejandro Echevarría, su deseo de que, en la adaptación que España llevará a cabo de esta norma, se obligue a Youtube, Netflix, HBO y al resto de las plataformas que emiten contenido en streaming a someterse a las mismas normas de producción y emisión de contenidos que a los canales comerciales tradicionales.

El sector audiovisual camina actualmente por un territorio inexplorado y, al igual que le ocurrió a la prensa escrita hace unos años, se ha dado de bruces con una nueva realidad que está marcada por una profunda transformación tecnológica que implica diversos cambios:. Desde en el soporte hasta en el modelo de negocio. Hasta ahora, la televisión lineal es la más vista en España, pero en los últimos años han germinado nuevas formas de acceder a contenidos que actualmente tienen un peso significativo. Entre ellas, la del vídeo en streaming. Sólo en Estados Unidos, existen más de dos centenares de plataformas de este tipo; y entre los agentes que se espera que entren en el mercado en los próximos meses se encuentra Disney, que en 2019 lanzará su propio ‘Netflix’, con el nombre Disney Play y a un precio estimado de entre 8 y 14 dólares al mes.

Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, Netflix ya está presente en 2 millones de hogares españoles, mientras que Amazon Video en 656.000 y HBO, en 475.000.

Esta realidad ha provocado cierta inquietud en los dos grandes grupos de televisión españoles, Atresmedia y Mediaset, que acaparan el 85% del mercado publicitario (50% del total en medios) se mantienen como los medios de comunicación más rentables del país, pero que han perdido cientos de millones de euros en bolsa en los últimos meses. Entre otras cosas, como consecuencia de las dudas del mercado sobre la capacidad que tendrán estas empresas en el futuro de mantener su posición ante la irrupción de estos nuevos competidores.

Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, Netflix ya está presente en 2 millones de hogares españoles, mientras que Amazon Video en 656.000 y HBO, en 475.000.

El alcance de Youtube es todavía mayor. Según las estadísticas difundidas por Google el pasado verano, esta plataforma de vídeo llega mensualmente a 28 millones de españoles, que consumen diariamente 36 minutos de contenidos, de media. El 57,2%, se visualizan a través de teléfonos móviles.

Se vigila el salón, pero no la habitación

En este contexto, la paradoja que se produce es la que siempre citan las televisiones: los reguladores vigilan de cerca lo que se emite en la TDT, pero no existe un control tan exhaustivo sobre los contenidos de internet. Sobre los que ve el menor cuando se encierra en su cuarto, ejemplifican fuentes de estas empresas.

La norma europea que deberá trasponer el Gobierno español obliga a los Estados miembros a velar porque estas plataformas digitales adopten las medidas adecuadas para “proteger a los menores frente a los contenidos nocivos”, así como al resto de los ciudadanos “contra la incitación a la violencia o al odio”. Y añade: “La propuesta establece lo que pueden implicar esas medidas, según proceda en cada caso”.

Ahora bien, existen precedentes que dejan claro que es difícil poner puertas al campo en el mundo digital, de ahí que en el sector audiovisual exista cierta expectación con respecto a esta medida.

La norma europea que deberá trasponer el Gobierno español, en un plazo de 21 meses, obliga a los Estados miembros a velar porque estas plataformas digitales adopten las medidas adecuadas

El texto que modifica la directiva también da respuesta –sobre el papel- a otra de las demandas que han expresado las televisiones comerciales durante los últimos años. Es la relativa a la desigualdad existente entre las ‘viejas’ y las ‘nuevas’ empresas del mundo audiovisual a la hora de financiar el cine europeo.

En este sentido, Bruselas ha promovido “unas condiciones más equitativas para la promoción de las obras europeas, al obligar a los servicios a petición a reservar en sus catálogos una cuota de al menos un 20 % a las obras europeas y garantizar la adecuada visibilidad” de dichos filmes, según explica el texto de la directiva. Por otra parte, su artículo 13 también permitirá a los Estados miembros imponer contribuciones financieras (inversiones directas o exacciones asignadas a fondos cinematográficos nacionales) a las empresas del sector que estén dentro de su jurisdicción. También podrán establecer determinadas condiciones a las multinacionales que estén establecidas en otro Estado miembro, pero que presten servicio en varios.

Pedro Sánchez tiende la mano

Fuentes de las televisiones privadas inciden en que España tiene un plazo de 21 meses para trasponer esta directiva y que, por tanto, hay otros asuntos prioritarios para el sector. Entre ellos, el segundo Dividendo Digital, que implicará una nueva migración de canales dentro del espectro radioeléctrico y la consiguiente adaptación de los edificios y hogares a este cambio. Pese a que la primera experiencia en este sentido –acaecida entre 2014 y 2015- fue “desastrosa”, confían en que en esta ocasión el proceso se realice de forma diligente.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez sabe de la importancia de tener a las televisiones a su favor en un momento trascendental de la legislatura, en el que sobrevuela la sombra de unas posibles elecciones generales, y en el que el PSOE busca la remontada demoscópica. Las cadenas privadas tienen una importante potencia de fuego y, de momento, su influencia informativa no tiene un contrapeso en estas nuevas plataformas en streaming, que se han centrado, principalmente, en la compra y producción de contenidos de ficción y documentales. Por esta razón, Sánchez lanzó el pasado lunes el guante a Atresmedia, Mediaset y compañía y anunció que el Gobierno presentará “en breve” el nuevo Plan Técnico Nacional de la TDT, que resulta fundamental para realizar el segundo Dividendo Digital.

Las empresas españolas de televisión han recibido diversas críticas durante los últimos años, así como los sucesivos gobiernos, que han sido acusados de modelar el sector en función de sus intereses y de otorgar o negar las licencias de emisión en función de sus filias y fobias. Sirva como ejemplo que el Tribunal Supremo obligó a cerrar nueve canales en 2013 por haber sido adjudicados de forma ilegal, sin un concurso público mediante.

Pese a estos hechos, el presidente de UTECA volvió a reivindicar el lunes el papel vertebrador de estas empresas y su capacidad para generar industria y riqueza. Al contrario que –a su juicio-, las nuevas plataformas, que realizan una aportación muy escasa a la economía española. En este sentido, se puede tomar como ejemplo HBO, que en 2017 abonó tan sólo 45.206 euros en concepto de impuesto sobre beneficios. En otros casos, ni siquiera tienen una sociedad establecida en España.

Sobre el terreno, estas empresas parecen condenadas a entenderse. Sin ir más lejos, La Casa de Papel, serie de Atresmedia, la primera española en ganar un premio Emmy, fue adquirida por Netflix, lo que le otorgó una importante relevancia internacional. Ahora bien, en los más altos despachos, más allá de estas sinergias y de juegos florales, los ejecutivos de las televisiones privadas reclaman que todos estos agentes del sector tengan los mismos derechos y las mismas obligaciones. O, lo que es lo mismo, que 'lo viejo' no salga mal parado por la llegada de 'lo nuevo'.

Últimas noticias



Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba