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Javier Hidalgo y Pedro Serrahima: motivos por los que Globalia se ha quedado sin director general

Pedro Serrahima ha dimitido como director general del grupo fundado por el empresario salmantino Juan José Hidalgo. Su hijo Javier, al timón de la compañía, tenía en él a su hombre de confianza. Son amigos fuera del Grupo Globalia, pero profesionalmente están en las antípodas, lo que ha empujado a Serrahima a dejar el grupo.

Javier Hidalgo, consejero delegado del Grupo Globalia
Javier Hidalgo, consejero delegado del Grupo Globalia César Lucas Abreu

Juan José Hidalgo comenzó a gestar Globalia cuando, hace más de medio siglo, viajaba a Suiza en la España de la posguerra para ganarse el sueldo. Allí se dio cuenta de que negociar los billetes de autobús de varias personas generaba beneficios para todos. Para los españoles que querían viajar a España. Para la empresa que vendía billetes, y para él mismo, que conseguía un porcentaje de los mismos.

Después decidió trasladar españoles de Madrid a Suiza y de Suiza a Madrid en un viejo Mercedes, conduciendo sin parar durante veinte horas. Con el dinero que ganó compró un autobús y montó una empresa.

Hoy, el Grupo Globalia tiene más de 20.000 trabajadores por todo el mundo y es propietario de enseñas como Air Europa, Halcón Viajes o Viajes Ecuador.

Ayer, Pedro Serrahima, su director general, abandonó la dirección general por "motivos personales", pero hay más que eso detrás. 

La estructura alta de la compañía básicamente estaba formada hasta ayer por Javier Hidalgo, hijo del empresario salmantino -hoy presidente del grupo- y Pedro Serrahima, director general, que eran quienes gestionaban el holding.

Javier Hidalgo y Pedro Serrahima son amigos, y seguirán siéndolo tras el episodio de ayer. Hidalgo fue quien puso a Serrahima al frente de Pepephone, empresa que creció imparable dentro de Globalia durante más de cinco años hasta que MásMóvil la compró el año pasado, momento en el que el directivo cogió el guante que le tendió Javier Hidalgo y accedió a ser director general del Grupo Globalia. No ha durado ni un año en el cargo.

Cambios estructurales en Globalia

Fuentes cercanas a la dirección de la compañía explican que Serrahima exigía "cambios estructurales" en Globalia. Cambios que Javier Hidalgo no compartía, al igual que sucedía con María José Hidalgo y Cristina Hidalgo, hijas del fundador del grupo y también con poder de decisión.

"La empresa sigue funcionando como hace treinta años, y es necesaria una modernización de la misma, sobre todo en Halcón Viajes y Air Europa. La alta dirección piensa que basta con que la compañía esté bien gestionada, y no es suficiente. Una cosa es gestionarla y otra muy distinta estructurarla, adaptarla a los nuevos tiempos. Eso es lo que quiere Pedro, pero no se lo han concedido", aseguran fuentes cercanas a a la dirección de Globalia.

Es posible que si Hidalgo vuelve a coger las riendas de la compañía el grupo aguante unos años más, pero si no hay modernización estructural, desde dentro, la empresa está condenada al fracaso. Pedro está convencido de ello"

Una reestructuración que Pedro Serrahima quería acometer, por necesaria, pero que ha sido imposible de realizar. Globalia es una empresa que ha funcionado de la misma manera durante muchos años y quienes la gobiernan no ven necesarios los cambios propuestos por Serrahima.

"Es posible que si Hidalgo vuelve a coger las riendas de la compañía el grupo aguante unos años más, pero si no hay modernización estructural, desde dentro, la empresa está condenada al fracaso. Pedro está convencido de ello", aseguran las mismas fuentes.

Escuchar al trabajador

La forma en la que la dirección ha gestionado la relación con los trabajadores también ha sido el motivo de la ruptura profesional -que no personal- entre Hidalgo y Serrahima, siempre según fuentes del operador turístico.

"Hace años, si no se vendían viajes, se pegaban cuatro gritos y la gente vendía más. Ahora el modelo de gestión no debería ser ese. Cuando hay reuniones entre los trabajadores de la empresa y la directiva de la misma, generalmente sólo hablan los que mandan y no se escucha lo que el equipo tiene que decir, algo que podría mejorar la forma en que se estructura y gestiona la compañía. Pedro no está acostumbrado a trabajar así. Hace las cosas de otra manera. Cree en una gestión más moderna, en hablar con los empleados para saber más del negocio", aseguran las mismas fuentes.

Un modelo de gestión que es por el que Javier Hidalgo apostó. La idea era replicar el éxito de Pepephone, pero Globalia es un grupo más grande, más difícil de mover y, lo más importante, no parte de cero, como era el caso de Pepephone. Globalia es un transatlántico con muchos años a sus espaldas. Y con mucha gente con mucho tiempo sobre la cubierta. Difícil de mover.


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