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Los cuatro españoles que vendieron una app por 70 millones de dólares a Nielsen

Empezaron de becarios en la misma compañía a la que 21 años después le vendieron una aplicación para desarrollar y controlar estanterías y lineales en supermercados a través del reconocimiento de objetos, Inteligencia Artificial y Realidad Virtual

Tablet utilizado en un supermercado para monitorizar estanterías, como permite la app Mirrow desarrollada por Nexium
Tablet utilizado en un supermercado para monitorizar estanterías, como permite la app Mirrow desarrollada por Nexium Pexels

Alberto Rodríguez y Carlos Picazo se conocieron en la universidad. Desde entonces su vida, su carrera profesional, ha estado entrelazada. Todavía andaban entre pupitres cursando Empresariales en la Universidad Autónoma de Madrid cuando empezaron a trabajar de becarios en Nielsen, una multinacional con un fuerte perfil tecnológico, 44.000 empleados y presencia en más de 100 países a la que, paradojas de la vida, vendieron una aplicación, 21 años después, por 70 millones de dólares.

La compañía se hizo eco de la compra en 2014, días después de cerrarse la operación. Este periódico ha tenido acceso a las cuentas de Nielsen depositadas en el registro mercantil, donde ha encontrado los detalles de la compra. Se ejecutó por 44 millones de euros -70 millones de dólares, como ya hemos dicho-. Todos los impuestos se pagaron en España por decisión de los creadores de la app.

"Carlos y yo somos de carrera, sin másteres -dice haciendo un guiño a la polémica que atañe a Cristina Cifuentes estos días-. Comenzamos de becarios en Nielsen y acabamos vendiéndoles un producto más de veinte años después. No deja de tener su lado romántico. La empresa la fundamos nosotros dos pero también participaban en ella dos hermanos de Carlos. Decidimos pagar los impuestos aquí, en España. La cosa coincidió con el ajuste fiscal de Rajoy, así que tuvimos que tributar mucho más", se lamenta Alberto Rodríguez.

En 2004, con los treinta años bien cumplidos, empleos estables y sueldazos, empezamos a darle vueltas a la idea de emprender. Llegados a un punto le dijimos a nuestro jefe, ¿sabes contar? Pues no cuentes con nosotros. Y nos volcamos en nuestro proyecto"

Alberto Rodríguez, fundador del Grupo Nexium

Después de abandonar Nielsen, Carlos y Alberto se pusieron a trabajar a doble jornada en Loreal y Mondelēz International, empresa dedicada a la confitería, la alimentación y las bebidas. "Pasado un tiempo, en 2004, con los treinta años bien cumplidos, empleos estables y sueldazos, empezamos a darle vueltas a la idea de emprender. Comenzamos a perpetrar Grupo Nexium mientras trabajábamos en Mondelēz. Llegados a un punto le dijimos a nuestro jefe, ¿sabes contar? Pues no cuentes con nosotros. Y nos volcamos en nuestro proyecto", explica Rodríguez.

Poco después se incorporaba a la empresa Fabiola Pérez, pieza fundamental para Nexium. "Nunca quiso tener una participación por más que se lo ofrecimos, decía que si tenía parte del capital tomaba peores decisiones", declara Alberto.

De izquierda a derecha, Fabiola Pérez, Carlos Picazo, Diego García y Alberto Rodríguez
De izquierda a derecha, Fabiola Pérez, Carlos Picazo, Diego García y Alberto Rodríguez

Realidad Virtual y reconocimiento de objetos

En realidad lo que compró Nielsen no fue una aplicación, sino un conjunto de aplicaciones y algoritmos, enmarcados en un producto denominado Mirrow -bajo el paraguas del Grupo Nexium- que permitía generar y controlar las estanterías de tiendas y comercios de cualquier tipo con la ayuda de Inteligencia Artificial, Realidad Virtual y el reconocimiento de objetos.

La forma en la que se sitúan los productos en los supermercados es capital para las grandes superficies, e incide directamente en las ventas. Es algo muy costoso, pues antes de decidir de qué manera se coloca cada mostrador se realizan diferentes pruebas con estanterías físicas. Si algo se vende poco pero ocupa mucho espacio es dinero de más que se invierte de más en ese stock, de ahí que todo se estudie tanto. Esto supone en algunos casos el desembolso de millones de euros. Además, en función del desarrollo de las ventas la composición de las estanterías se va modificando. Es un proceso constante, sin final.

El primer año Nexium facturó 800.000 euros. Diez años después, cuando la vendieron a Nielsen, ingresaba 12 millones de euros, tenían sedes en Brasil y México y contaba con 150 empleados

La aplicación desarrollada por Nexium abarató este proceso mediante el uso de Realidad Virtual, Inteligencia Artificial y el reconocimiento de objetos, además de todo un conjunto de patentes registradas a nombre de los fundadores de la empresa. Diego García, quien se incorporó más tarde a la compañía, fue el creador de Mirrow y quien escribió todas las patentes.

Mirrow permitía, en el móvil, tablet u ordenador, recrear cualquier escenario de las estanterías de un supermercado a un coste mucho menor. El precio a pagar por usar la app no era algo cerrado. Se facturaba en concepto SaaS (Software as a Service) o pago por uso.

De izquierda a derecha, Fabiola Pérez, Alberto Rodríguez Carlos Picazo y Diego García
De izquierda a derecha, Fabiola Pérez, Alberto Rodríguez Carlos Picazo y Diego García

Treinta trimestres creciendo al 30%

"Con el tiempo el núcleo de la aplicación fue controlar que los lineales y mostradores que una empresa diseñaba para sus tiendas fueran fieles en cualquier establecimiento de cualquier ciudad. Antes de Mirrow esto era un proceso muy complicado, pero nosotros conseguimos solucionarlo con un empleado de la tienda y un móvil. Se hacía una foto, se enviaba a los supervisores y el software determinaba qué productos estaban en cada estantería y si eran los que debían estar en ese lugar o no. Ojo, hablamos de hace más de diez años. Entonces los móviles no portaban cámaras tan sofisticadas como las de ahora, lo que refleja la complejidad del proyecto", explica Carlos Picazo.

El software de reconocimiento de objetos trabajaba a través de fotos hechas con el móvil, pero hace más de diez años, con la dificultad que entrañaban esas cámaras, mucho menos sofisticadas que las de ahora

La facturación del Grupo Nexium era de tres millones de euros en 2008 y crecía de forma constante en cada ejercicio. Y en esas llegó la crisis, pero no para ellos. En 2012 facturaron tres veces más, unos nueve millones de euros. "La empresa superaba entonces las cien personas, todas con contratos fijos. Hemos tratado siempre bien a todo el mundo que ha trabajado con nosotros. Si se tuvo que despedir, se hizo, pero tratando como se debe a la gente. Cuando vendimos la empresa me di cuenta de que habíamos crecido treinta trimestres al 30% por ciento. Teníamos sedes en Brasil y México, y perspectivas de abrir en Nueva York, éramos 150 personas y vendíamos en 39 países".

En 2014, con una facturación ya de 12 millones de euros, Nielsen les puso el ojo encima. El resto ya lo saben. Cualquiera en su situación -con varios millones de euros en el bolsillo- se habría retirado a una playa paradisíaca a tomar daikiris. Lejos de ello, se lanzaron a emprender de nuevo. Su nuevo proyecto se llama The Cube y se encuadra dentro de una nueva compañía denominada Unlimitek. Esta vez está participada a partes iguales por Fabiola Pérez, Carlos Picazo, Diego García y Alberto Rodríguez, pero eso es otra historia.



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