Zed

Grupo Zed: una quiebra digna de un guión de Hollywood

La compañía tecnológica española Zed se encuentra en concurso de acreedores, con su dirección descabezada, su administrador holandés imputado por presunto delito de insolvencia punible, y sus accionistas en pie de guerra.

Javier Pérez Dolset, fundador de Zed.
Javier Pérez Dolset, fundador de Zed. Efe.

La convulsa historia del grupo Zed, fundado por los Pérez Dolset, vivirá este jueves otro capítulo más cuando la Enterprise Chamber de Ámsterdam se pronuncie, como está previsto, sobre la solicitud de la familia de destituir en el cargo al administrador de la holandesa Zed+, primer accionista dela española Zed Worldwide, el abogado Peter Wakkie.

Los acontecimientos ocurridos en las últimas semanas han llevado al límite la posición de los distintos accionistas de la compañía, y la historia de Zed ha entrado en unos derroteros que la convierten en un posible guión de uno de los juegos o películas en cuya producción ha participado la firma española (entre ellos el exitoso videojuego Commandos o la película de animación Planet 51). 

En el año 2012 Javier Pérez Dolset puso en marcha la conocida como Operación Zeus, para trasladar las acciones de la española Zed Worldwide a una nueva sociedad holandesa, Zed+. En teoría la operación se organizó para preparar la salida a Bolsa de la compañía, al mercado Nasdaq en Estados Unidos, lo que nunca ocurrió. En ese movimiento corporativo, Pérez Dolset se alió con empresarios rusos, entre ellos el grupo VimpelCom, que accedió al accionariado de Zed+. Grupo Planeta, que posee cerca del 20% del capital de Zed Worldwide, evitó participar en la Operación Zeus.

La Fiscalía Anticorrupción investiga posible insolvencia punible de la empresa española Zed Worldwide

La compañía de la familia Lara invirtió en Zed en el año 2006 y en su apuesta ha perdido más de 100 millones de euros. Entre otros pequeños accionistas de la compañía se encuentran Santander y Torreal, la sociedad de inversión de Juan Abelló. Esta última firma, que participa en grandes empresas como Talgo o la estadounidense Laureate, ha borrado de su web cualquier rastro que la relacione con Zed.

Grupo Planeta lleva más de dos años enfrentado con los Pérez Dolset. La empresa tecnológica española no ha presentado las cuentas de sus dos últimos ejercicios y el año pasado se declaró en concurso de acreedores, previsiblemente con un pasivo superior a los 200 millones de euros. Planeta ha requerido en varias ocasiones celebración de junta de accionistas para exigir la presentación de cuentas y la salida de los Pérez Dolset del consejo de administración, así como explicaciones sobre movimientos de dinero entre sociedades controladas por la familia española, pero Javier Pérez Dolset ha suspendido en los últimos meses hasta en tres ocasiones el acto. Planeta acudió a finales del pasado año al Registro Mercantil para pedir la celebración de junta, lo que finalmente ocurrió el pasado viernes.

De acuerdo a dos fuentes presentes en la junta del viernes, cuando se procedió al tercer punto del orden del día, la destitución de Javier Pérez Dolset, este se levantó y dio por terminada la reunión. Sin embargo el acto continuó, ya sin la presencia de su presidente, y se acordó el nombramiento de cuatro nuevos consejeros y el cese de Pérez Dolset. No hubo notario, y aunque se convino grabar el acto, en mitad del mismo los asistentes comprobaron que la grabadora no se había puesto en marcha.

No ha sido la única junta polémica de Zed. Hace dos años el abogado de Planeta y Javier Pérez Dolset casi llegan a las manos. Según recuerdan fuentes consultadas por este diario, el letrado espetó a Pérez Dolset que no era válido para presidir el grupo, y este le zarandeó.

Peter Wakkie, imputado

El pasado año las empresas rusas Bambalia y Gelvaser, que entraron en el capital de Zed+ en la Operación Zeus junto con VimpelCom, solicitaron el cese de Javier Pérez Dolset como administrador de la compañía holandesa, tras demostrarse que el empresario español había falsificado documentación entregada en un laudo arbitral celebrado en Londres. Un tribunal holandés accedió al requerimiento, y Pérez Dolset fue destituido, siendo nombrado administrador judicial de la compañía Peter Wakkie, ejecutivo de multinacionales holandesas y reputado abogado en Holanda.

Coincidiendo con el declive del negocio de Zed, Javier Pérez Dolset denunció el pasado año una supuesta trama delicitiva encaminada a provocar la quiebra de la compañía, organizada por los accionistas rusos. La Fiscalía Anticorrupción investiga desde entonces posible delito de insolvencia punible, limitándose a esclarecer cuáles han sido las causas del concurso de Zed Worldwide.

En el marco de estas investigaciones, Peter Wakkie fue detenido el lunes de la pasada semana a su llegada al aeropuerto de Barajas (Madrid), acusado de presunto delito de insolvencia punible. Tras doce horas de interrogatorio, Wakkie fue puesto en libertad, pero imputado por ese supuesto delito. La posible vinculación del abogado holandés con una fundación controlada por el primer accionista de Vimpelcom, Mikhal Fridman, una de las mayores fortunas de Rusia, ponen en duda su presumible imparcialidad a la hora de administrar Zed+. Por esta razón ahora los Pérez Dolset han solicitado a la Enterprise Chamber de Ámsterdam la destitución de Wakkie como administrador de Zed+.

El jueves pasado, como informó Vozpopuli, el consejero delegado de Planeta, José Lara, declaró como testigo en la sede de la Fiscalía Anticorrupción en Madrid. El hecho de que Lara fuera llamado a declarar induce a pensar que no sea descabellada la posibilidad de que por las oficinas de Anticorrupción pudieran pasar los próximos días algunos otros destacados empresarios españoles, desde Juan Abelló hasta la presidenta de Santander, Ana Botín, para tratar de esclarecer lo ocurrido.

Por si fuera poco, también el FBI y otros organismos estadounidenses se han interesado por la investigación española de Zed. El año pasado VimpelCom fue sancionada por el regulador del mercado de Estados Unidos, SEC (sus siglas en inglés) con más de 795 millones de dólares. El organismo estadounidense acusa a la operadora de telecomunicaciones rusa de sobornar a funcionarios del Gobierno de Uzbekistán para lograr licencias de actividad. VimpelCom pagó al menos 114 millones de dólares a funcionarios del país entre 2006 y 2012 para acceder a un negocio que generó ingresos por valor de 2.500 millones de dólares.



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