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El lío legal de los drones: ¿dónde se pueden volar sin ser multado?

Pese a que el mundo de los drones haya alcanzado los mandos de los aficionados, las leyes que regulan su uso no están claras y pese a que AESA advierta sobre posibles multas de hasta 225.000 euros, no especifíca claramente en qué situación puede haber una irregularidad.

Imagen de un RPAS multirotor llevando a cabo una misión.
Imagen de un RPAS multirotor llevando a cabo una misión. Madridrones

"El dron no es un juguete, es una aeronave". Con esta frase lapidaria, parte de un documento de recomendaciones para el uso de estos aparatos, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) intenta acercar a los usuarios no profesionales de drones las normas para volar estos aparatos no tripulados, cuyo nombre oficial es RPAS -por sus siglas en inglés-. Pero, ¿cuál es la realidad de uso de los drones? Si acabo de comprarme un dron y quiero elevarlo a las alturas ¿puedo hacerlo en el parque del Retiro de Madrid?

Pese a que las normas para el uso de drones están actualmente recogidas por el Gobierno en el BOE a falta de una ley específica que regule ese campo, y dado que se excluye a las aeronaves destinadas a fines lucrativos según el artículo 150 de la Ley 48/1960, de 21 de julio, sobre Navegación Aérea, AESA emitió un documento con un resumen de normas para los usuarios de RPAS. En dicho documento se advierte que se puede multar a los usuarios de drones en vuelos recreativos por un importe de hasta 225.000 euros. Pese a ello, el documento es vago y no especifica. Entonces ¿cómo puedo usar mi dron?

La legislación, al igual que la frase lapidaria del documento de AESA, apunta que se entiende por aeronave "cualquier máquina pilotada por control remoto que pueda sustentarse en la atmósfera por reacciones del aire que no sean las reacciones del mismo contra la superficie de la tierra". Pese a ello, mientras que todo dron utilizado para otros fines que no sean recreativos o deportivos necesita estar matriculado y acreditado, cualquier usuario de RPAS con el único fin de realizar vuelos recreativos no necesita registrar su aparato de ninguna forma, lo que según explica a VozpópuliJuan José López Sorrosal, CEO de Madridrones, una empresa que realiza misiones aéreas de diferentes campos con estos aparatos, es una situación "muy peligrosa", tanto en materia de seguridad como con respecto a control.

Cualquier usuario de RPAS con el único fin de realizar vuelos recreativos no necesita registrar su aparato de ninguna forma

Por ejemplo, uno de los puntos en donde la recomendaciones de AESA pueden llevar a errores es en los lugares donde no se puede hacer volar el RPAS. Según el texto, no se puede hacer volar un dron "cerca de aeropuertos, aeródromos, etc" ni "donde se realicen vuelos con otras aeronaves a baja altura (zonas de parapente, paracaidismo, aeródromos y helipuertos)", pero no se especifica una distancia concreta, dejando 'a ojo' del usuario del aparato esta distancia. Sin embargo, la distancia mínima que hay que guardar con un aeropuerto para estos aparatos en una operación es de 8 a 15 km dependiendo de si hay condiciones vuelo visual o de vuelo instrumental -esta distancia también rige para las aeronaves de aficionados-. Según recogía un blog en un mapa realizado con Google Earth, según los radios de estas zonas prohibidas, en Madrid el uso de drones estaría fuertemente limitado, por no decir restringido casi en su completo en los alrededores de la ciudad, incluyendo parques como el Retiro o zonas a las afueras de Madrid en las que no se podría volar un dron por seguridad de los aparatos que despeguen en vuelo bajo de la capital.

Por ello, una aeronave civil pilotada por control remoto -y que pertenezca a un piloto acreditado- tiene por contra la obligación de estar matriculada e identificada en el Registro de matrícula de aeronaves y disponer de un certificado de aeronavegabilidad si excede los 25 Kg. El resto de aeronaves deberán llevar "fijada a su estructura una placa de identificación en la que deberá constar, de forma legible a simple vista e indeleble, la identificación de la aeronave, mediante la designación específica y, en su caso, número de serie, así como el nombre de la empresa operadora y los datos necesarios para ponerse en contacto con la misma". Los operadores tienen unas normas estrictas para operar: no pueden volar sobre aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos o lugares habitados y lugares de reunión al aire libre, así como en espacio aéreo no controlado o más allá de punto visual del piloto (dentro del rango de la estación de control) si la aeronave tiene menos de 2 kg y 500 m si la aeronave tiene más de dos kilos pero menos de 25 kg. Además, las aeronaves no pueden elevarse por encima de los 400 pies (120m).

Los drones de pilotos acreditados no pueden volar sobre aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos o lugares habitados y lugares de reunión al aire libre, así como en espacio aéreo no controlado

Esta legislación, recogida en el artículo del BOE hasta que entre en vigor la ley que regule este campo y que mientras no haya gobierno sigue a la espera del panorama político, según explica López Sorrosal a este diario, genera una fuerte "inseguridad jurídica", dado que no se especifica exactamente qué considera AESA "una reunión al aire libre" o una "aglomeración". Este escrito prohíbe de esta forma a los RPAS acreditados a volar en zonas como parques o pueblos incluso si tienen el permiso de la autoridad competente y se habilita la zona para ello. Solo hay una forma de que puedan llegar a volar en estos terrenos y es, según el artículo en el BOE: "En situaciones de grave riesgo, catástrofe o calamidadpública, así como para la protección y socorro de personas y bienes en los casos en que dichas situaciones se produzcan, cuando les sea requerido por las autoridades responsables de la gestión de dichas situaciones". Es decir, si la autoridad responsable solicita a una empresa de drones que participe en las labores de socorro de un incendio para controlar a través del aparato el fuego, podría no hacer caso a estas prohibiciones previas. Esto no se aplicaría en ningún caso a los vuelos recreativos, y es que para saltarse estos puntos es necesario tener en regla los estudios correspondientes y unos planes de vuelo bastante complejos.

Pero al igual que los RPAS pertenecientes a pilotos oficiales, un dron para uso recreativo tiene prohibido volar en zonas urbanas o sobre aglomeraciones de personas "parques, playas, conciertos, bodas, manifestaciones, procesiones, etc". AESA no específicia ni para empresas ni para aficionados, y es que una norma restrictiva podría frenar parte del creciente mercado de drones y una norma laxa podría generar un uso más temerario por parte de los usuarios.

Para convertirse en piloto oficial es necesario tener una licencia para pilotar estos aparatos, para lo que hay que obtener, entre otros, un certificado de clase 2, una prueba muy exigente que se hace a cualquier piloto de aviación

Otro de los puntos que causa cierta controversia es el que asegura que "no es necesario ser piloto pero se debe saber volar con seguridad", dado que esta 'norma' no requiere a los aficionados ningún tipo de control, aunque les pida seguridad en el vuelo. Para un operador de RPAS es necesario tener una licencia para pilotar estos aparatos, para ello es necesario superar unas pruebas psicotécnicas, que según explica el CEO de Madridrones "no tienen nada que ver con las del carné de conducir" y no todo el mundo que se presenta pasa, y es que como mínimo es necesaria una licencia LAPL -que solo habilita para vuelos VLOS, es decir línea de vista, a menos de 500 metros del piloto- o un certificado de clase 2, una prueba exigente que se hace a cualquier piloto de aviación -y que acredita para vuelos en BVLOS, más de 500 metros de distancia-. Además, hay que pasar dos pruebas, un examen teórico realizado tras un curso de unas 60 horas de formación y un examen práctico tras unas 4 horas de prácticas. Pero el papeleo no acaba ahí: caracterización de la aeronave, manual de uso, estudios de aeronáutica, vuelos de prueba, mantenimiento, seguro... Convertirse en profesional es un proceso duro y costoso, de ahí la controversia con AESA por sus recomendaciones.

Además, el documento apunta que no se puede volar el dron de noche y tampoco poner en peligro a terceros, normas que también se aplican para los operadores oficiales. "Los daños que cause el dron son responsabilidad de quien lo maneja", expone el documento. Sin embargo, la ausencia de registro hace que en el hipotético caso de que el piloto aficionado prefiera no comerse el 'marrón' de la multa podría abandonar su equipo intentando eximirse de sus responsabilidades.

Posibles usos de drones

Pero si un dron levanta el vuelo, y no es con un objetivo meramente aeromodelístico, lo hace para llevar a cabo una misión. El ejemplo más reciente y que más ha llamado la atención ha sido el 'dron viajero' de Hacienda, que a través de las imágenes aéreas topográficas tomadas de diferentes fincas a lo largo de la península ha recaudado 1.254 millones más de IBI para los ayuntamientos, tal y como publicó Vozpópuli. Esta misión es un objetivo posible, otras no. La premisa lanzada por Amazon acerca de entregas a domicilio a través de drones es una verdadera quimera, irrealizable en cualquier caso. "Si tu casa no tiene terraza, ¿dónde te lo va a entregar el dron?", pregunta López tras comentar que, sin embargo se trata de una genial campaña de marketing que ha hecho aparecer a la compañía en todos los medios.

A la hora de la verdad, empresas como Madridrones tienen líneas de negocio como la más conocida de todas, fotografías y vídeos profesionales. Pero además cuenta con usos de drones en operaciones de emergencia o seguridad como incendios, inundaciones o manifestaciones, en las que elevarían un dron en un terreno algo alejado de la manifestación y con la cámara se podría controlar toda la zona. Además tiene otro usos como búsqueda de personas a través de cámaras termográficas, control de puentes, tendidos eléctricos, molinos de viento o campos solares. También realiza operaciones de topografía y control de cultivos, entre otros.

Pero los usos de los RPAS van más allá de estas misiones. Según relata López Sorrosal, control de fronteras habría utilizado drones para vigilar el paso en El estrecho, intentado controlar el paso de pateras para evitar que se pierdan vidas en la mar, y también podría destinarse a controlar la situación de especies protegidas en los entornos rurales. Además, en la red se ha difundido usos tales como carreras de drones, y es que la adaptabilidad de este aparato puede generar un sinfín de usos.

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