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La CNMV supervisa la venta de la ampliación de Banco Popular desde las propias sucursales

El organismo presidido por Elvira Rodríguez remite una carta a la entidad exigiéndole un cumplimiento estricto de la normativa en medio de acusaciones de ofrecer préstamos baratos para la compra de acciones.

Elvira Rodríguez, presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Elvira Rodríguez, presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). EFE

Inspectores de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) están supervisando desde las propias sucursales la comercialización llevada a cabo por Banco Popular de su ampliación de capital. Tal y como ha podido saber Vozpópuli de fuentes próximas al regulador de los mercados, dichos equipos de inspección estarían presentándose en las oficinas de la entidad presidida por Ángel Ron con el objetivo de chequear de primera mano que los protocolos y procedimientos de venta se llevan a cabo de acuerdo con la normativa vigente.

A diferencia de otras ampliaciones o salidas a Bolsa anteriores, en la que los requisitos regulatorios consistían en cumplir con el folleto y el porcentaje de accionistas institucionales, la CNMV está llevando a cabo en este caso un proceso de revisión de la comercialización de acciones más desde dentro de la entidad; algo similar se hizo en la OPS de Aena, el gestor aeroportuario español. El objetivo de esta nueva estrategia supervisora es evitar nuevos escándalos como el de la salida a Bolsa de Bankia en el verano de 2011.

El único contacto reconocido por Popular es la carta del 20 de mayo en la que la CNMV exigía un cumplimiento estricto de la normativa

Fuentes oficiales del banco consultadas por este diario aseguran que no les consta ninguna visita por parte de la CNMV. "Si pueden haber venido en plan mistery shopper, eso ya no lo sabemos", reconocen. Añaden que su único contacto con el organismo presidido por Elvira Rodríguez fue la recepción de una carta, el pasado 20 de mayo, en la que el regulador le exigía por escrito al banco un cumplimiento estricto de la normativa MiFID (de protección de los clientes) para todos aquellos usuarios minoristas que decidieran comprar acciones en una ampliación en la que se espera captar alrededor de 2.505 millones de euros por parte de la entidad.

Además, la CNMV le obliga (como en todas las ampliaciones de capital y salidas a Bolsa) a Banco Popular a remitir "una muestra" de los clientes minoristas que hayan acudido a la ampliación de capital con el fin de comprobar que efectivamente durante la comercialización de las acciones se siguieron a rajatabla las exigencias de la normativa MiFID.

Créditos blandos para comprar acciones

Las inspecciones in situ de la CNMV tienen además el objetivo de comprobar que, efectivamente, no se están llevando a cabo prácticas irregulares por parte de Popular en cuanto a la política comercial del banco para vender sus propias acciones a través de su red. Fuentes próximas al regulador explican que si bien no hay intención de abrir ninguna investigación, sí que se quiere hacer un seguimiento muy estrecho para proteger al minorista. Y es que desde hace días sobrevuelan sobre la entidad presidida por Ángel Ron acusaciones por parte de analistas independientes de estar realizando malas prácticas en las sucursales con tal de colocar el máximo papel posible entre su clientela. 

Desde la firma Blackbird aseguran que la entidad accedió a facilitarles "un préstamo a un tipo del 2,5%, con una comisión de apertura del 0,30% para poder comprar acciones de Popular"

Es el caso, por ejemplo, de la firma de gestión de activos Blackbird Wealth Management, que en un reciente informe publicado en su web aseguran haber recibido por parte de Banco Popular financiación en condiciones ventajosas para adquirir derechos de suscripción de la entidad. Según explican, la entidad bancaria accedió a facilitarles "un préstamo a un tipo del 2,5%, con una comisión de apertura del 0,30% para poder comprar acciones del Banco Popular. (...) Podemos explicarlo de manera honesta y no decimos nada que no debamos decir, si les explicamos que al fin y a al cabo, el banco concede préstamos a sus clientes, a cambio de comprar derechos de suscripción preferente, acudir al hecho corporativo y luego depositar los 1,25€ por acción en la caja", tal y como detallan en su informe.

Desde Blackbird tildan de "poco ético" el proceso de convertir ahorro de clientes en recursos propios de la entidad, y aseguran que también están presionando a sus propios empleados para suscribir ellos mismos derechos sobre la ampliación de capital. "Esta salvaje acción comercial del banco en contra de sus propios clientes ha provocado que los derechos de suscripción preferentes de Banco Popular se hayan disparado hasta doblar su valor en 4 días de negociación", añaden, al tiempo que prevén graves perjuicios para los accionistas minoristas ante una probable estrategia de los inversores bajistas de "hacer su agosto buscando cortos con un riesgo de pérdida por parte de los clientes", según explica Marc Ribes, cofundador de la firma.


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