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CEOE: el reparto de poder en la Ejecutiva de Garamendi causa las primeras fricciones entre Madrid y Cataluña

Antonio Garamendi anunciará el próximo día 19 la composición de su nuevo equipo directivo en la CEOE. Fuentes de la organización reconocen que se han producido ciertos desencuentros por el peso que deben tener las vicepresidencias que ostentarán las organizaciones madrileña y catalana

Antonio Garamendi
Antonio Garamendi ROMAN G.AGUILERA

El nuevo presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, apura los últimos días antes de la Junta Directiva del próximo 19 de diciembre, en la que está previsto que anuncie la composición de su nuevo equipo directivo. En su discurso de investidura, pronunciado el pasado 21 de noviembre, el nuevo líder de la patronal hizo un llamamiento a la unidad de los empresarios, pero lo cierto es que en los últimos días se han producido desencuentros entre las organizaciones de Madrid y Cataluña como consecuencia del papel que cada una quiere jugar en la CEOE durante los próximos cuatro años.

Según han detallado a Vozpópuli fuentes de la patronal, la principal discrepancia entre Foment del Treball (Cataluña) y CEIM (Madrid) tiene que ver con el contenido que tendrán las dos vicepresidencias que ostentarán las dos organizaciones.

La madrileña, encabezada por Juan Pablo Lázaro, sugirió hace unos días a Garamendi la posibilidad de crear una vicepresidencia primera que tuviera un mayor peso en el organigrama de la patronal. Sin embargo, Foment rechazó esta idea -que no se espera que prospere-, al considerar que todas las vicepresidencias deben tener la misma entidad dentro de la organización.

Salvo sorpresa, Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y CEPYME ostentarán cuatro de las vicepresidencias, mientras que otra estará ocupada por Pilar González de Frutos -Unespa, la patronal de las aseguradoras-. Del discurso que pronunció Garamendi tras ser designado nuevo líder de la CEOE se entiende que podría haber otras dos vicepresidencias que estarían ocupadas por dos mujeres para asegurar la paridad. A esto se unirá el que habrá cinco mujeres en su Comité Ejecutivo.

Entre los asociados, existe la incógnita sobre el contenido que acaparará cada una de las vicepresidencias. En este sentido, mientras en Cataluña no están de acuerdo con que Juan Pablo Lázaro se convierta en el número 2, de facto, de Garamendi -al igual que Garamendi lo ha sido con Juan Rosell en los últimos 4 años-, en algunas organizaciones -entre ellas, Madrid- hay reticencias con que el presidente de la patronal catalana, Josep Sánchez-Llibre sea el encargado de las relaciones con las Cortes.

La impresión general es que ha hecho un buen trabajo en los últimos años desde ese puesto. Sin embargo, las fuentes consultadas inciden en que, dada la tensión que ha alcanzado el desafío soberanista, esa función no debería aglutinarla Foment del Treball.

Momento difícil con Moncloa

Sea como fuere, Antonio Garamendi y su nuevo equipo directivo se enfrentarán en los próximos meses a una realidad política y económica que hará la labor de la CEOE más complicada que en los años anteriores, los de la recuperación. 

Pese a los mensajes conciliadores que ha enviado el nuevo presidente de la patronal a las Instituciones durante las últimas semanas, dentro de la organización temen que la hoja de ruta política de Pedro Sánchez perjudique los intereses de los empresarios, por lo que existe cierta preocupación. El último ejemplo, en este sentido, fue el preacuerdo que alcanzaron hace unos días el Gobierno y los sindicatos, a espaldas de la CEOE, para derogar varios aspectos de la reforma laboral que aprobó el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

A esto, hay que sumar el acuerdo presupuestario que alcanzó Moncloa con Podemos hace unas semanas, que implicaba una subida del salario mínimo interprofesional a 900 euros en 2019. "Se ha cargado el diálogo social y va a arruinar a muchas empresas", afirmó Garamendi a este respecto, que lamentó que este acuerdo socavara el pacto que alcanzaron a principios del verano la CEOE y los sindicatos para incrementar el sueldo mínimo en convenio a 1.000 euros en 2020.

Garamendi también se ha mostrado crítico durante los últimos meses con varios de los 'globos sonda' lanzados por el Ejecutivo en materia económica, por considerarlos perjudiciales para los empresarios. Entre ellos, se encuentran los que tienen que ver con la creación o el incremento de varios impuestos; o con la modificación de las cotizaciones sociales.

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