Rescate bancario

Alarma en Economía: el agujero del Fondo de Garantía puede elevar el déficit

Preocupación en el Gobierno y la banca por el efecto que pueden provocar las ventas de activos rescatados por el Fondo de Garantía. Al Ejecutivo le preocupa el déficit, a la banca una derrama

Emma Navarro, secretaria general del Tesoro.
Emma Navarro, secretaria general del Tesoro. Mineco

Tensión en el Gobierno y la banca a cuenta del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). La venta acelerada de activos de las entidades rescatadas -CAM y Unnim- amenaza con crear un problema a las cuentas del Estado este año. Por ello, se están estudiando alternativas, como periodificar los números rojos, para que no desvién al Gobierno en el objetivo del déficit, según fuentes financieras consultadas por Vozpópuli.

El fondo semipúblico ha puesto en marcha este estudio para saber si se pueden vender de golpe todos los activos cubiertos por Esquemas de Protección de Activos (EPA) de CAM y Unnim y su impacto. Es lo que pide el BCE y en lo que han empezado a trabajar los dos grupos dueños de estas entidades: Sabadell y BBVA, respectivamente.

El problema reside en que el FGD no está lo suficientemente capitalizado para afrontar estas ventas de golpe, ya que implicarían pérdidas millonarias. A este fondo semipúblico le quedaban apenas 1.000 millones a finales de 2016, y después tuvo que pagar en torno a 900 millones a Sabadell, por el EPA (garantías sobre una cartera de activos) de CAM. Y hay que recordar que tiene el objetivo de acumular 6.400 millones en 2024.

Coste millonario

El FGD es considerado semipúblico porque, a pesar de que se nutre de aportaciones de los bancos, el Estado puede responder de sus pérdidas. Por ello, los números rojos en los que podría incurrir por CAM y Unnim pueden desviar al Gobierno de su objetivo de déficit.

El fondo reconoce en sus últimas cuentas que el EPA de la CAM le puede costar unos 6.000 millones y el de Unnim unos 1.800 millones. Casi 8.000 millones que están en parte provisionados.

Para digerir este potencial impacto se han puesto sobre la mesa diversas opciones: desde una nueva derrama a la que se niega la banca hasta una posible periodificación del impacto. Es decir, que se vendan los activos de los EPAs en 2018, pero que su impacto se reparta en los próximos años. Ésta es la opción que más gusta a todas las partes, pero tiene que cuadrar en Hacienda y Bruselas.

Sede del Banco de España.
Sede del Banco de España. Tere García

De hecho, el fondo, por su carácter semipúblico, tiene representación de Economía -a través de Emma Navarro, del Tesoro-, Hacienda, el Banco de España y la banca dentro de su Comisión Gestora.

El estudio que hay en marcha del FGD excede incluso a la venta de los EPAs de CAM y Unnim, ya que la crisis de Banco Popular ha puesto en evidencia que hace falta un fondo más robusto. Popular hubiera necesitado 36.000 millones, que finalmente hubiera tenido que aportar el Gobierno a través del Frob. Un riesgo que existirá hasta que haya un fondo europeo capaz de afrontar estas crisis.



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