Infraestructuras

Adif da por perdidos más de 500 M. de euros por los pleitos con las constructoras del AVE

La filial de alta velocidad del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) cerró 2017 con pérdidas de 200 millones de euros tras casi duplicar sus provisiones por los diversos procesos judiciales abiertos por retrasos, parones e incidencias en licitaciones relacionadas con la red del AVE.

Un tren AVE (Renfe), en las inmediaciones de una estación.
Un tren AVE (Renfe), en las inmediaciones de una estación.

Adif se prepara para asumir una costosa factura a cuenta de la parálisis que sufrió el desarrollo de la red de AVE en los últimos años. Su filial Adif Alta Velocidad elevó de forma notable al cierre del pasado ejercicio sus provisiones relacionadas con los numerosos pleitos que la compañía pública afronta contra un buen número de empresas constructoras, que acudieron a los tribunales para denunciar incumplimientos de contratos, retrasos o paralizaciones de las obras. La cantidad provisionada se eleva ya por encima de los 500 millones de euros.

La cifra se ha disparado en relación con la provisionada por Adif Alta Velocidad a cierre de 2016, que se situaba en 262 millones de euros. A finales de este año, buena parte de los contratos de construcción de la red de alta velocidad atravesaban por dificultades, debidos a retrasos en los pagos por parte de la empresa pública a las constructoras y a discrepancias entre las partes como consecuencia de numerosas solicitudes de modificados que no fueron atendidas.

A cierre de 2017, la cifra de provisiones para cubrir este tipo de contingencias se ha incrementado un 92%, hasta 504 millones de euros, según reflejan las cuentas anuales de Adif Alta Velocidad, a las que ha tenido acceso Vozpópuli. A finales de 2016, cerca de 150 contratos relacionados con la red de AVE estaban bloqueados, sufrían algún tipo de demora y algunos, incluso, ya estaban en los tribunales debido a las denuncias de las constructoras.

Una vez que se constituyó el actual Gobierno, tras una etapa de diez meses en funciones, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, trató de encauzar la situación y logró desbloquear un número considerable de obras que estaban paralizadas a causa de los desacuerdos entre las constructoras y el cliente, lo que no evitó que el Ministerio tuviera que revisar las fechas previstas para la conclusión de algunos proyectos, como el del AVE a Galicia.

El problema de la corrupción

Las constructoras han metido en la vía judicial los contratos acusando a Adif Alta Velocidad de incumplir lo firmado, tanto en términos de plazos (a la hora de poner a disposición los terrenos de las obras) como en cuestiones económicas. Tras destaparse algunos casos de corrupción relacionados con el desarrollo de la red de alta velocidad, que dieron lugar a operaciones de la Guardia Civil conocidas con los nombres de 'Yogui' y 'Grizzlie' el Ministerio de Fomento endureció de forma tajante los procesos de modificados, toda vez que estos instrumentos habían sido empleados de forma recurrente en los citados casos para desviar fondos y generar sobrecostes.

Adif Alta Velocidad concluyó 2017 con pérdidas de 199,997 millones de euros, lo que supone un recorte del 39% en relación a los números rojos registrados el año anterior. Las cuentas de la sociedad presentan una notable mejoría respecto a las de 2006, hasta el punto de que el resultado operativo se disparó un 174%, con un beneficio cercano a los 39 millones de euros.

No obstante, el endeudamiento volvió a incrementarse y supera ya los 15.000 millones de euros. La compañía ha conseguido bajar el coste medio de la deuda por debajo del 2%, pese a lo cual Adif Alta Velocidad tiene que destinar cerca de un 60% de sus ingresos a afrontar pagos de intereses.



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