Infraestructuras

Atlantia propone a su primer ejecutivo como CEO de la nueva dueña de Abertis tras el pacto con ACS

Los dos grupos que pujaban por la concesionaria crearán una sociedad que pasará a controlar el capital de Abertis que acepte la OPA de Hochtief, filial de ACS, que será la que se mantenga. 

Sede de Abertis.
Sede de Abertis. -

La operación de compra de Abertis va tocando a su fin. ACS y Atlantia cerraron a última hora de este martes un acuerdo para adquirir de forma conjunta la concesionaria española a través de una sociedad en la que participarán ambas. El principio de acuerdo, avanzado por Reuters y cuyos detalles deben ser aún comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), contempla que el presidente de la nueva sociedad sea español pero deja a Atlantia la posibilidad de nombrar al consejero delegado. Fuentes del mercado apuntan que la compañía italiana propondrá a su primer ejecutivo, Giovanni Castelucci, para tal desempeño.

A la espera de conocer más detalles, las citadas fuentes apuntan a que el reparto del capital de la sociedad instrumental será prácticamente paritario, aunque cabe la posibilidad de que Atlantia cuente con un porcentaje algo más elevado (aproximadamente, el 51% frente al 49% que tendría ACS).

Precisamente, el asunto de la gobernanza de la nueva sociedad ha sido uno de los más delicados de tratar en las conversaciones que desde hace algunas semanas mantienen Atlantia y ACS para evitar que la batalla de ofertas hacia la que se encaminaban, tras presentar sendas OPA competidoras, hiciera que el precio de la operación se disparara.

Los italianos apostaron fuerte en este punto, hasta el punto de que sus pretensiones pasan por que sea el propio Castelucci el que ocupe este mismo cargo en la sociedad conjunta, al menos durante los primeros tiempos de su andadura.

La propuesta de ACS

Una opción que no terminaba de satisfacer a ACS, que considera que la mejor opción es confiar en el actual consejero-director general, José Aljaro, que ocupó el puesto de primer ejecutivo de Abertis el pasado 7 de febrero, en sustitución de Francisco Reynés, que pasó a ser presidente de Gas Natural Fenosa.

Según la fórmula elegida en el acuerdo, Atlantia procederá a retirar su OPA (posibilidad contemplada por la Ley al tratarse del primer oferente) y se incorporará a la de Hochtief, filial a través de la que ACS canalizó su oferta, que contempla un precio de 18,36 euros por acción más una parte en forma de canje de acciones. Tras liquidarse la oferta, la sociedad de nueva creación tomará las acciones de Abertis adquiridas en la OPA, por lo que Atlantia y ACS pasarán a controlar la concesionaria sin necesidad de dividir sus activos.

Otro de los puntos de la negociación es el carácter de empresa cotizada de Abertis, un aspecto en el que divergen las ofertas. La de Atlantia contempla que la concesionaria española se mantuviera en Bolsa, mientras que la intención de Hochtief es promover su exclusión de cotización.

En Bolsa por tiempo limitado

En este sentido, fuentes conocedoras de la situación apuntan que el acuerdo contempla la posibilidad de que Abertis siga cotizando durante algún tiempo, como es el deseo de Atlantia, pero no con la liquidez que pretendía el grupo italiano. Los cálculos de las compañías que han estado batallando para adquirir Abertis pasa por que la OPA arrojará una aceptación superior al 90%. Lo más probable es que la empresa que preside Salvador Alemany se mantenga en el parqué, aunque con un escaso capital flotante, durante algún tiempo.

Un alivio para los minoritarios que este martes, durante la junta de accionistas de la compañía, mostraron su preocupación por la posibilidad de que se vieran obligados a vender sus títulos contra su voluntad si las oferentes decidieran ejecutar el mecanismo de venta forzosa en el caso de alcanzar un elevado porcentaje de aceptación. "Nadie les va a obligar a vender sus títulos si no quieren", aseguró Alemany en su respuesta a los accionistas.

No obstante, será complicado que Abertis llegue como compañía cotizada a 2022. Hasta esa fecha, ACS y Atlantia han pactado que permanecerán en la sociedad conjunta, que aglutinará la participación en Abertis. A partir de ese año, cada una podrá seguir su camino con los activos que le correspondan, un reparto que también está siendo objeto de discusión entre las partes.

Troceo después de 2022

En principio, ACS se quedaría con los activos en España. Si los planes del Gobierno se mantienen, para 2022 habrían revertido al Estado algunas de las concesiones más relevantes y que más aportan al Ebitda de la empresa (Acesa y Aumar), además de Invicat, dependiente de la Generalitat de Cataluña. Esta circunstancia conduce a pensar que Abertis, ya bajo su nueva estructura de control, negociará con el Ejecutivo para mantener de alguna manera estas concesiones.

Mientras, el negocio francés sería principalmente para Atlantia aunque, según fuentes conocedoras de la situación, ACS ha logrado hacerse con una opción para poder elegir algunos activos en el país vecino con el fin de completar su cartera. Las concesiones en Latinoamérica se repartirían entre ambas.

La oferta valora el capital de Abertis en unos 18.600 millones de euros. De concretarse, la operación supondrá con toda seguridad la marcha del capital de la concesionaria de La Caixa, su histórico accionista de referencia, mientras que derivará en una nueva entrada de ACS, que ya fue socio de Abertis en el pasado, cuando el propio presidente de la constructora, Florentino Pérez, ocupó una de sus vicepresidencias.

El pacto entre los oferentes ha sido auspiciado por el Gobierno español, que siempre vio con preocupación la posibilidad de que Atlantia se hiciera con el control de Abertis. En principio, alentó la aparición de una oferta competidora, misión que corrió a cargo de ACS. Posteriormente, llevó a cabo algunas maniobras para torpedear los intentos de la compañía italiana por imponerse en el proceso competidor, lo que hizo que Atlantia no dudara en aceptar la mano negociadora que les lanzó Florentino Pérez.

De esta forma, los italianos evitaban el riesgo político y ACS, el financiero, ya que una guerra de ofertas le hubiera abocado a un operación insostenible.



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