Economía

De dónde saldrán los 750.000 millones que quiere repartir la Unión Europea

Bruselas ha propuesto crear un Fondo de Recuperación por esa cuantía, de los que España recibiría 140.000 millones

Sede de la Unión Europea.
Sede de la Unión Europea. OLIVIER HOSLET

La Comisión Europea ha presentado un plan para crear un Fondo de Recuperación dotado con 750.000 millones de euros a repartir entre los estados miembros en función de lo que han sufrido por el coronavirus. De esta cuantía, España recibirá 140.466 millones: 77.324 millones de euros serán ayudas gratuitas, mientras que 63.122 millones serán préstamos que el país tendrá que devolver.

La cuestión es que la Comisión Europea -el Gobierno de la UE- no tiene ese dinero guardado, así que para poder repartirlo entre los países, primero tiene que pedirlo prestado. En lugar de acudir a un banco para pedir financiación, la Comisión Europea ha decidido por primera vez emitir títulos de deuda respaldados por toda la Unión, es decir: pedir el dinero prestado a los mercados.

Esto significa que la Comisión venderá bonos y obligaciones a cambio de un precio fijo y se comprometerá a devolverle esa cantidad al comprador del bono en el día de su vencimiento, junto al pago de un tipo de interés pactado en el momento de la venta -el cupón-. La Comisión tiene previsto emitir bonos hasta llegar a una cuantía de 750.000 millones, pero no ha dado cifras de cuánto calcula que tendrá que pagar en intereses. 

Dados los bajos tipos de interés que hay en la actualidad, se asume que el coste de la financiación será muy bajo, incluso cercano a 0.

Necesitará más dinero para devolverlo

Así, aunque ahora reciba esa cantidad de dinero prestada para dejársela a su vez a los países, entre 2028 y 2058 tendrá que devolver poco a poco el dinero prestado más intereses, y para hacerlo volverá a necesitar dinero. 

Para afrontar esos pagos futuros, además de utilizar las aportaciones de los países y las devoluciones del dinero que dé en forma de préstamos (250.000 millones de los 750.000), la CE pretende conseguir nuevas fuentes de ingresos, es decir: nuevos impuestos que paguen los contribuyentes de todos los países. 

En concreto, Bruselas quiere crear tres nuevos tributos: al plástico, a las emisiones de CO2 y una tasa digital que grave a las grandes multinacionales del sector digital. 

Estos impuestos se pagarán en todos los países y lo que se recaude con ellos irá directamente a las arcas de la Unión Europea, para que pueda ir pagando la deuda contraída en 2020.

Lo que propone Bruselas, en definitiva, es pedir ahora el dinero en el mercado e ir devolviéndolo poco a poco durante los próximos cuarenta años con el dinero de los contribuyentes de ahora y de mañana, que serán los que verdaderamente rescaten a los Gobiernos de hoy.

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