Economía

El capital riesgo español ya no quiere llamarse capital riesgo

La industria del capital riesgo en España busca una nueva denominación con la que definirse para tratar de borrar de la misma las implicaciones semánticas que conllevan el término 'riesgo'. Pero las alternativas no están claras

La aerolínea Volotea está participada por capital riesgo.
La aerolínea Volotea está participada por capital riesgo. Efe.

"El lenguaje disfraza el pensamiento", escribe Ludwig Wittgenstein (1889-1951) en su obra Tractatus logico-philosophicus. "Las convenciones tácitas para la comprensión del lenguaje ordinario son enormemente complicadas", añade el filósofo vienés de quien Bertrand Russell dijo "tiene el orgullo de Lucifer".

La industria española del capital riesgo sabe bien lo complicado que es convenir una expresión que la defina. El sector está inmerso en la búsqueda de una nueva que sustituya a la de 'capital riesgo', por las implicaciones semánticas que conlleva el término 'riesgo'. ¿A quién puede atraer una actividad que en su carta de presentación ya advierte de que es arriesgada? ¿Acaso es el capital riesgo una suerte de juego de azar sólo apta para temerarios?

Pero aunque el sector, que en los últimos años está alcanzado cifras récord de inversión cercanas a los 5.000 millones de euros en España, parece estar de acuerdo en rebautizarse, no tiene claro qué expresión adoptar que le signifique sin evitar anglicismos o traducciones erróneas al castellano de las empleadas allá donde vio la luz (Estados Unidos).

La primera sociedad de capital riesgo creada en España fue la pública Sodiga, en Galicia

La asociación que representa a las sociedades de capital riesgo que operan en España, Ascri, ha modificado las palabras a las que responden sus siglas en ese intento de desmarcarse de todo riesgo. Ascri, desde su creación en 1986, eran las siglas de la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo. Pero ahora, Ascri son las siglas de la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión.

La decisión del cambio de nombre "se consultó a todos los asociados y fue votada", explican en Ascri. La modificación "se debió a que veíamos necesario eliminar el término 'riesgo' porque no representa al sector", indican. "De hecho, poco a poco desde Ascri se está intentando cambiar de cara a la opinión pública el término global 'capital riesgo' por 'capital privado'", añaden.

Ascri se presenta en la actualidad como "el organismo que representa a la industria del capital privado (Venture Capital & Private Equity) en España". Una nueva muestra de lo complicado que es convenir una expresión al gusto de todos, ya que la misma contiene dos aparentes contradicciones. La primera es la de definirse como "industria del capital privado", porque, ¿acaso no existen ya sociedades de capital público que realizan actividades de capital riesgo? Y la segunda que, siendo una asociación que representa a firmas españolas, emplee expresiones en otra lengua distinta a la de Cervantes para denominarse (Venture Capital & Private Equity).

"En España se impuso la expresión capital riesgo de la traducción del francés capital de risque", dice José Martí Pellón

El embrollo radica en que la traducción que hacemos de Private Equity -que es como mundialmente se reconoce a este sector que en España llamamos capital riesgo-, Capital Privado, no se refiere en realidad a lo que se supone que entendemos por 'Privado'. La expresión en inglés Private Equity indica que estamos hablando de empresas no cotizadas, se refiere a inversiones en empresas que no están en Bolsa, por lo que la traducción más correcta al español en realidad sería algo así como Inversión o Capital para empresas no cotizadas.

Lo que genuinamente define al capital riesgo es la inversión en empresas que no están en Bolsa, considera José Martí Pellón, el mayor teórico en España del sector. Martí Pellón, director del Departamento de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Complutense, fue el primero en escribir en España una tesis sobre el capital riesgo, que leyó en 1987 tras más de dos años de estudio. "Es un problema serio", comenta el profesor cuando se le pregunta sobre la cuestión terminológica.

José Martí Pellón.
José Martí Pellón. UCM.

Martí Pellón explica que en España se empezó a emplear la expresión 'capital riesgo', a finales de la década de los setenta, por la traducción que se hizo de la que era empleada en Francia para definir a esta industria, capital de risque. "Entonces aquí se imponía más el francés que el inglés, en las escuelas prevalecía el estudio del francés sobre el inglés", señala.

"La expresión capital riesgo no es la más idónea para inversores como fondos de pensiones", comenta Enrique Centelles, fundador de GED

Aunque los hay que defienden que el capital riesgo no nació en los años cuarenta en Estados Unidos, sino hace más de 500 años, cuando los Reyes Católicos financiaron el viaje de Cristóbal Colón que finalizó con el descubrimiento para los europeos de América, se da por sentado que el germen del capital riesgo español se encuentra en Galicia, y en la iniciativa del último franquismo de la creación de las Sociedades de Desarrollo Industrial, para fomentar la inversión en las regiones más desfavorecidas.

A principios de los años setenta se creó la Sociedad de Desarrollo Industrial de Galicia (Sodiga), que pasa por ser la primera sociedad de capital riesgo, de carácter público, creada en España. Tras ellas surgieron otras similares en Andalucía, Canarias, Extremadura y las dos Castillas. La primera sociedad de capital riesgo privada, apunta Martí Pellón, fue Talde, creada en el País Vasco en 1976, para la financiación del desarrollo de pequeñas y medianas empresas. En la actualidad, Sodiga y Talde siguen existiendo, la primera controlada por la Xunta, y la segunda con activos bajo gestión valorados en 170 millones.

Uno de los empresarios españoles que más ha hecho por el desarrollo del capital riesgo en España, pionero del sector, es Enrique Centelles, fundador y presidente de GED, que ahora dirige su hijo, y que gestiona activos valorados en 800 millones de euros. "Al margen de las connotaciones peyorativas que pueda tener la palabra riesgo", dice, "la expresión no es la más idónea de cara a inversores como fondos de pensiones". En entrevistas con este tipo de inversores, comenta Centelles, "a veces me decían: ¿yo pongo el capital y tú el riesgo?".

La asociación francesa y la europea que representan al sector han cambiado de nombre

A principios de los años noventa Enrique Centelles presidió Ascri, y ya entonces trató de cambiar la denominación del sector. "Pero no fue posible, y ahí posiblemente radique la mayor dificultad, porque legislativamente, en las leyes que regulan al sector, se le define como capital riesgo, y si el legislador no modifica la expresión, difícilmente puede hacerlo otro", explica. Con anterioridad, en los años setenta, recuerda el veterano inversor, "yo me refería al sector como Venture Capital, que era la expresión empleada en Estados Unidos".

Enrique Centelles, presidente y fundador de GED.
Enrique Centelles, presidente y fundador de GED. GED.

"Yo me siento cómodo con la expresión Private Equity, porque es la más reconocida en los ámbitos financieros e internacionales", dice, aunque "apoyo la intención de Ascri de que la denominación sea la de Capital Privado, a pesar de que se trate de una traducción confusa de Private Equity", afirma, y subraya, todavía con cierta emoción, que el desarrollo del capital riesgo implica el desarrollo de la empresa y la aportación de valor a la sociedad.

No sólo la asociación española que representa a las firmas de capital riesgo trata de desmarcarse de su anterior denominación. La asociación francesa que agrupa a estas sociedades de inversión borró aquello de capital de risque y en la actualidad se llama France Invest. Y también la que era la asociación europea de capital riesgo, EVCA, se llama ahora Invest Europe.

Ascri podría pasar a denominarse España Inversión, o Spain Invest, pero la expresión no acaba de convencer a todos. También podría optarse por la de Capital Inversión, pero, como indica Martí Pellón, sería redundante. "Una alternativa sería adoptar la expresión en inglés, Private Equity, pero entonces caemos en un anglicismo...".

Otra opción sería dejar las cosas como están, asumir que, como casi todo en la vida, la inversión en empresas en desarrollo conlleva un riesgo, y que la acepción Capital Riesgo, es la ideal. La solución no es sencilla, pero como decía Wittgenstein, "si una pregunta puede llegar a plantearse, entonces también se le puede dar una respuesta".



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