Economía

Lo que Popular pudo hacer y no hizo para superar su crisis de liquidez

La deficiente clasificación e información de las garantías que la entidad tenía que aportar ante el Banco de España retrasó las concesiones de liquidez, precipitando la caída del banco

Oficina del Banco Popular.
Oficina del Banco Popular. Tere García

Más de un año después de la resolución de Banco Popular, el capítulo sobre la liquidez de emergencia (ELA, por sus siglas en inglés) que le concedió el Banco de España seguía siendo una de las grandes incógnitas que sobrevolaban la caída de la entidad. El exgobernador del Banco de España Luis María Linde se mostró partidario de explicar todos los detalles sobre el procedimiento hace unos meses en el Congreso de los Diputados, pero se excusó alegando que no tenía el permiso del Banco Central Europeo (BCE) para hacerlo.

No obstante, un informe confidencial del supervisor fechado dos semanas después de la resolución, y que ha sido aportado al sumario de la causa judicial que investiga la caída de la entidad, ha arrojado luz al respecto. Según se desprende del documento, al que tiene acceso Vozpópuli, Popular contaba con garantías para obtener más liquidez de la que consiguió, pero la deficiente clasificación e información de los activos retrasó el proceso, precipitando la caída del banco.

El BdE asegura en el informe que Popular tenía créditos duplicados y mal clasificados

Los primeros contactos entre el Banco de España y Popular respecto al ELA datan de finales de marzo de 2017 y se intensificaron en los meses de abril y mayo conforme se iba deteriorando la posición de liquidez de la entidad ante la pérdida de confianza de inversores y depositantes.

A la vista de la complejidad del proceso, ambas partes decidieron llevar a cabo durante estos meses una serie de ejercicios prácticos con objeto de testar la agilidad de las actuaciones. Estas simulaciones, según relata el informe, pusieron de manifiesto que los activos que aportaría Popular como garantía para acceder a la liquidez de emergencia presentaban "deficiencias" en la información que tenía que proporcionar el banco al supervisor.

"Por ejemplo, los ficheros incluían créditos duplicados o mal clasificados (figuraban como normales, cuando en realidad estaban es situación de dudosos)", reza el documento, elaborado por la Dirección General de Operaciones, Mercados y Sistemas de Pago del Banco de España. En ejercicios anteriores, inspecciones del Banco de España ya habían detectado créditos mal contabilizados.

Banco de España.
Banco de España. Tere García

Sin fondos

La situación se vuelve insostenible el viernes 2 de junio, día en el que Popular que queda sin fondos tras perder 1.332 millones de euros en liquidez. Durante la tarde decide iniciar la solicitud del ELA, una vez que ya ha agotado todas las vías para obtener liquidez en el mercado. Para preparar el proceso, se celebra una reunión en la mañana del sábado 3 de junio. Acuden a la misma una delegación de Popular encabezada por su consejero delegado Ignacio Sánchez-Asiaín y otra de Popular lideraba por el subgobernador Javier Alonso.

Es en este encuentro en el que se descartó la utilización de los activos fiscales diferidos (DTAs) para obtener liquidez, dadas las "numerosas dudas" que presentaban en cuanto a su elegibilidad como garantía a favor del Banco de España. El banco, por su parte, se comprometió a llevar a cabo "con celeridad" una serie de actuaciones que permitirían la aportación como garantía de 40.000 millones de euros en activos, entre los que se encontraban participaciones en Metrovacesa, Cevasa, WiZink y TotalBank, hipotecas y otro tipos de préstamos.

La acción comienza el lunes 5 de junio de 2017 a las 8.33 horas de la mañana. A esta hora Popular realiza la primera solicitud formal de ELA, por importe de 1.900 millones, ya que solo tiene 1.493 millones para abrir sus ventanillas y se enfrentaba a pagos ya comprometidos de cuantía elevada. El mecanismo se pone en marcha y, gracias al trabajo adelantado durante el fin de semana por ambas partes, el Banco de España abona la cantidad solicitada en una cuenta de Popular a las 11.45 horas.

Emilio Saracho, expresidente de Banco Popular, en el Congreso
Emilio Saracho, expresidente de Banco Popular, en el Congreso Efe

"Hay que señalar que la liquidez de la entidad a las 12.00 horas era de 1.746 millones de euros. De no haber sido posible la formalización y ejecución de ELA, en poco más de tres horas la entidad habría tenido que interrumpir sus pagos", subrayan los autores del informe, dando a entender la dimensión de la fuga de depósitos, que alcanzó los 2.700 millones, aproximadamente, en el conjunto del día.

Ante tal situación, Popular se ve obligado a solicitar una ampliación de la línea de liquidez hasta 9.500 millones a las 15.32 horas -el máximo que le permitía el Banco de España-. El BCE autoriza esta solicitud, ya que para peticiones de ELA superiores a 2.000 millones se necesita la no objeción por parte del Consejo de Gobierno de este organismo. No obstante, la información que va aportando Popular sobre las garantías seguía siendo incompleta, por lo que se retrasa el abono de más dinero hasta que se vayan solventando las deficiencias.

Día de la resolución

El día 6 de junio -en el que termina siendo resuelto-, Popular abre con 934 millones de euros en liquidez. El Banco de España le abona 700 millones a las 7.04 horas. A las 15.14 horas otros 900 millones más y no es hasta las 17.54 horas, cuatro minutos antes del cierre del mercado, cuando se ve en disposición de conceder 300 millones de euros adicionales, dado que el banco seguía experimentado dificultades para acreditar las garantías. A lo largo del día, el banco perdió unos 2.100 millones en liquidez.

Fue el último pago el que hubiera permitido abrir sus puertas a Popular al día siguiente, con un colchón de algo menos de 600 millones de euros para comenzar la jornada mientras iban formalizándose colaterales adicionales y así poder hacer frente a los reembolsos de 1.300 millones que tenía por delante. De hecho, Popular había adelantado al BdE copias de la documentación necesaria para que sus participaciones en WiZink, Cevasa y Metrovacesa actuaran como garantía -lo que habría permitido que obtuviese unos 4.500 millones adicionales- pero le faltó aportar los originales para que se produjera el abono.

Popular había adelantado al BdE copias de la documentación necesaria para que sus participaciones en WiZink, Cevasa y Metrovacesa actuaran como garantía, pero le faltó aportar los originales

Sea como fuere, el 6 de junio por la tarde el consejo de administración de Popular decidió declararse inviable ante el BCE por las tensiones de liquidez que estaba experimentando y dado que se encontraba cerca de una situación de insolvencia. El día 7, una vez que el banco estaba en manos de Santander (que adquirió la entidad la noche anterior por un euro), se solicitó la cancelación del ELA y se devolvieron los 3.800 millones concedidos por el supervisor después de que la entidad que preside Ana Botín inyectase 13.000 millones de euros.



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