Guerra accionarial

El batacazo de las familias históricas del Popular hace temblar su apoyo a Ron

Ron se la juega en las próximas semanas con su proyecto estrella, 'Sunrise'. De su éxito depende recuperar la confianza del mercado y reconducir la relación con las familias históricas del banco, ligadas tradicionalmente al Opus Dei, castigadas por un desplome de la acción de más del 95%.

Ángel Ron, presidente de Banco Popular.
Ángel Ron, presidente de Banco Popular. EP

Recuperar la confianza. Nada más y nada menos. Éste es el reto que tiene por delante Ángel Ron para enderezar el rumbo de Banco Popular y salvar su cabeza. Simple pero no sencillo, ya que la sexta entidad financiera española es un foco de dudas para los mercados, los reguladores y los propios accionistas.

Hasta ahora, Ron sólo tenía que lidiar con dos de los tres obstáculos, pero en los últimos días ha visto como se resquebraja el apoyo histórico de las grandes familias de la Sindicatura, tradicionalmente ligadas al Opus Dei.

Símbolo de ello es que uno de los tres consejeros más opuestos a la gestión de Ron sea la independiente Reyes Calderón. Esta consejera fue nombrada en abril y es considerada una profesional muy preparada y con mucha experiencia en gobierno corporativo, área en la que ha centrado el grueso de sus investigaciones y que ahora, como independiente de Popular, está poniendo directamente en práctica. Aunque sea independiente, se la vincula con algunas de las familias históricas de Popular, con las que comparte su cercanía a la Obra.

Calderón podría apoyar en las próximas semanas el intento de derribar a Ron que están promoviendo los accionistas mexicanos –liderados por Del Valle-, con un 4,25% del capital, y José María Arias, expresidente de Banco Pastor. Personas próximas a ellos incluso han tanteado ya a posibles sustitutos del actual presidente, para lo que se ha hablado con exdirectivos prejubilados de la banca y banqueros de inversión.

En el foco

Todos los ojos están puestos en la Unión Europea de Inversiones, que tiene sólo en torno a un 3% del capital pero mucha influencia en el consejo. En esta sociedad participan –directa o indirectamente- familias como los Mora-Figueroa, Pasquín, Nigorra, Molins, Oroviogoicoechea (consejero) y Montuenga, entre otras. Las pérdidas que acumula Unión Europea de Inversiones por Popular –cae en bolsa más del 95% desde 2012- le ha llevado a estar al borde de causa de disolución en los últimos meses, algo que salvó con créditos participativos de urgencia.

Reyes Calderón, consejera de Banco Popular.
Reyes Calderón, consejera de Banco Popular. Efe

Por ello, el descontento con la gestión de Ron cada día es más patente. A ello se añade, que muchos grandes patrimonios entraron en Unión Europea de Inversiones asesorados por Popular Banca Privada, en un momento en el que había una deducción fiscal de las plusvalías por reinversión en participaciones del 5%, según fuentes financieras consultadas por Vozpópuli. Son estos inversores los que tienen la llave para inclinar a un lado o el otro la balanza del consejo.

Ron ha salvado esta semana el primer match-ball. Según fuentes próximas al banquero, la reunión del consejo fue relativamente tranquila y los consejeros rebeldes dieron su apoyo a todas las propuestas del equipo gestor. El presidente de Popular se apuntó un tanto al llevar al consejo el nombramiento de un histórico de Santander como Remigio Iglesias para la presidencia de la nueva sociedad inmobiliaria.

Ron se juega un doble o nada con el 'Proyecto Sunrise'. Su continuidad en el banco depende en gran medida de esta operación

Sin embargo, distintas fuentes financieras consultadas señalan que la tormenta lo único que ha hecho es alejarse para volver con más fuerza, quizás en el próximo consejo. “Esto se pone para hombres”, señala un banquero próximo a Popular. Otro apunta que Iglesias podría haberse confundido al dejar su cargo en Metrovacesa Suelo para dirigir el Proyecto Sunrise, ya que si éste no sale adelante no hay billete de vuelta.

Es en esta operación donde Ron se juega su doble o nada. Seguir en Popular con su plan anticrisis avalado por el consejo o tener que ceder el timón del banco ante la presión de los accionistas descontentos. Con este proyecto, Popular quiere sacar de su balance 6.000 millones en activos inmobiliarios. No deja de ser apenas una quinta parte de los 30.000 millones de exposición al ladrillo, pero se ha convertido en el pulso de Ron frente al mercado, los reguladores y sus propios accionistas.

Letra pequeña

De nuevo entra en juego el factor confianza. Popular tiene que ganarse la credibilidad de todos los actores clave en esta operación.  Primero con los inversores. Es clave para el banco lograr la financiación de Sunrise. Sin ella no habrá manera de sacar adelante el proyecto. Y lo tiene que hacer a un tipo de interés que encaje con el plan estratégico, si no la nueva sociedad será inviable. El fichaje de Iglesias puede ayudar en esta misión.

Una vez superado este escollo, Ron tiene que convencer a los reguladores. Lleva con ello desde hace meses con más de un desencuentro. Tiene varios nuevos match-ball a comienzos de diciembre en reuniones con el Banco Central Europeo (BCE). La clave está en que los reguladores no aprueban la estructura de financiación que hasta ahora tenía pensada Popular, con un 30% de deuda subordinada suscrita por el propio banco. La entidad está buscando una fórmula alternativa, con deuda que no se canjee en capital en caso de pérdidas. Con ello rompería la relación banco malo-banco bueno, como piden el BCE y el Banco de España.

El fichaje de Remigio Iglesias para el banco malo puede desbloquear la búsqueda de la ansiada fórmula de financiación

Si aprueba estos dos exámenes, Ron tendrá más fácil superar el tercero: recuperar la confianza del consejo de administración y los accionistas. Todo apunta a que se va a tratar de una batalla que se decida por pequeños detalles.


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