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El BCE prepara un test de resistencia de la banca al Brexit y a las Fintech

El supervisor europeo pondrá el foco este año en evaluar el modelo de negocio de las entidades, su resistencia al Brexit y a las Fintech, en que se siga reduciendo la morosidad sobre todo en países como Italia y Portugal, y en que las entidades no asuman riesgos excesivos en la concesión de créditos.

Baja rentabilidad, morosidad y riesgos excesivos. Éstas son las tres obsesiones del Banco Central Europeo (BCE) para 2017. No sólo eso, sino que por primera vez el supervisor europeo analizará a fondo el impacto que puede suponer para el sector financiero el Brexit y la irrupción de las Fintech, dos factores que la banca consiguió que no entraran en los test de estrés de 2016.

“Seguiremos analizando los modelos de negocio de las entidades de crédito e investigando los determinantes de su rentabilidad. Para ello, nuestros equipos conjuntos de supervisión realizarán un examen exhaustivo de sus respectivas entidades. Y también consideraremos cómo podría ser el impacto de fenómenos tales como el Fintech y el Brexit en los modelos de negocio de los bancos”, señala en una entrevista Danièle Nouy, presidenta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), del BCE.

De esta forma, el supervisor va a poner a prueba a todas las entidades europeas por su resistencia a los bajos tipos de interés, el Brexit y los nuevos competidores tecnológicos. Estos riesgos afectan a todas las entidades españolas, aunque la salida de Reino Unido de la UE impacta especialmente a Banco Santander, que obtiene casi un quinta parte de su beneficio en esta región; y a Banco Sabadell, una de cuyas principales apuestas es la británica TSB.

En su informe anual de actividades de supervisión, el BCE pone de manifiesto la debilidad de los beneficios de la banca por los bajos tipos de interés. La rentabilidad sobre recursos propios (ROE) media del sector se situó en el 5,8% en 2016, dos décimas menos que en 2015 y muy por debajo del coste de capital, que según la fuente consultada se sitúa entre el 8% y el 10%.

Negocio bajo presión

Los ingresos se redujeron un 3%, al igual que las comisiones, aunque desde el BCE vieron una mejora en la segunda parte del año. Esta presión en los márgenes se compensó en parte por el descenso de los gastos de personal, de un 1,4%, y las menores provisiones.

La morosidad siguió mejorando en 2016, pasando del 6,85% de septiembre de 2015 al 6,49% en el mismo mes del año pasado, gracias a la reducción en 54.000 millones de los créditos dudosos. Pero este foco sigue siendo una de las principales preocupaciones del BCE, ya que los bancos europeos siguen teniendo en su balance casi un billón en créditos deteriorados (921.000 millones).

La banca española está mejor que la media europea en tasa de morosidad, especialmente frente a la italiana

Dentro de este contexto, España se encuentra mejor que la media, con una tasa de morosidad del conjunto del sector del 5,86%. El supervisor tiene todavía mucho más trabajo que hacer en Grecia (morosidad del 47%), Chipre (40%), Portugal (casi un 20%), Irlanda (17,7%) e Italia (16%). Aun así, el BCE ha pedido planes individuales de reducción de morosidad a todas las entidades españolas, que han de enviar en una semana como máximo, y preocupa la situación de Banco Popular. ”Los préstamos dudosos siguen siendo una cuestión importante, son como un peso muerto en los balances de las entidades: reducen sus beneficios y limitan su capacidad para conceder crédito a la economía”, explica la presidenta del MUS.

Junto a estos factores, el BCE también está tratando de revisar a fondo que las entidades no asuman demasiados riesgos en el nuevo crédito: “En el entorno actual de baja rentabilidad y elevada liquidez, las entidades podrían verse tentadas a emprender una peligrosa búsqueda de rentabilidad”, señala Nouy.



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