Banco Popular

Santander pujó por Banco Popular antes de que Ron dejara la presidencia

BBVA no fue el único banco que se interesó por quedarse Popular antes de la salida de Ron. Santander también puso una oferta, no vinculante, que fue rechazada porque no especificaba un precio. La entidad presidida por Botín puso sobre la mesa una banda de valoraciones.

Ana Botín, presidenta de Santander.
Ana Botín, presidenta de Santander. Efe

Banco Santander también formó parte de las negociaciones para quedarse Banco Popular a finales de 2016, antes de que Ángel Ron dejara la presidencia de la entidad. El ex presidente de Popular negoció de primera mano la posibilidad de una fusión, pidiendo ofertas no vinculantes a los interesados.

BBVA puso una oferta no vinculante que valoraba a su competidor en unos 6.000 millones de euros. Santander, sin embargo, optó por poner sobre la mesa una banda de precios con la que estaría dispuesto a quedarse Popular. Ron pidió a Ana Botín algo más concreto, y ante la negativa optó por negociar en exclusiva con Francisco González, según fuentes financieras consultadas por Vozpópuli. Desde Santander no hicieron comentarios.

A BBVA le cuadraba la fusión por las sinergias que generaba, de entre 3.000 y 4.000 millones de euros, y por los créditos fiscales que tiene Popular, valorados en 5.000 millones de euros, según su último informe anual. Como gancho, González ofreció la vicepresidencia de BBVA a Ron. Éste rechazó la oferta porque consideró que no ponía en valor el negocio de Popular.

CaixaBank no entró en la puja porque estaba en pleno proceso de compra de BPI, que se ha cerrado hace un par de meses. Previamente, cuando Isidro Fainé presidía todavía el banco, sí que hubo varios acercamientos para una fusión. Pero a finales de 2016 no vio el momento idóneo para ello.

¿Nueva ronda de conversaciones?

Tras estos intentos fallidos, todo apunta a que el proceso se va a reactivar pronto. En la junta del pasado lunes, el nuevo presidente del Popular, Emilio Saracho, dejó la puerta más que abierta a una posible fusión o venta: "Vamos a centrarnos en lo que tenemos que centrarnos: vender lo no estratégico y ponernos frente a los inversores a pedir recursos. Si no hacemos los deberes, nos los denegarán. La independencia es un valor hasta el día que es una carga", señaló el banquero de inversión.

En este entorno, en el mercado se barajan dos posibilidades. La que va ganando más fuerza en los últimos días es que Popular anuncie una operación corporativa antes de verano, para lo que incluso podría haber ya conversaciones en marcha: "El calendario regulatorio y el bajo nivel de solvencia hacen que Popular tenga que tener una operación en marcha antes de finales de año, y para ello hay que comunicarla en julio como tarde", señala un banquero de inversión. La segunda posibilidad es que Saracho opte por aprovechar su limitado margen de maniobra para vender activos no estratégicos, ampliar capital y, en función de cómo quede el grupo, buscar una fusión.

BBVA sigue siendo el más interesado en quedarse Popular; Santander se ha desmarcado; CaixaBank y Sabadell no están ahora por la labor; y a Goirigolzarri le cuadra la fusión, pero tiene en contra el calendario

En este entorno, BBVA es el principal candidato al igual que lo fue a finales de 2016. Desde que puso su oferta no vinculante, Santander se ha ido desinteresando progresivamente por Popular. En la junta de accionistas, Botín subrayó que España es el único país donde la exclusiva prioridad es el crecimiento orgánico.

Hay otros tres potenciales candidatos, pero con pocas posibilidades: CaixaBank, Sabadell y Bankia. La entidad presidida por Jordi Gual siempre ha estado interesada en Popular, pero se trataba más de una cuestión personal de Fainé, que por el momento Gual y Gonzalo Gortázar, consejero delegado, no están dando muestras de continuar.

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri.
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. Juan Herrero

Por su parte, Sabadell también se planteó esta operación el año pasado, pero antes de la ampliación de capital de 2.500 millones de junio. No hubo acuerdo en el precio. Ahora, su presidente, Josep Oliu, descarta la operación por la dificultad de digerir los 36.000 millones en activos problemáticos de la entidad presidida por Saracho.

En determinados círculos se ve al quinto candidato, Bankia, como el tapado de esta operación. José Ignacio Goirigolzarri, presidente de la entidad nacionalizada, ve con muy buenos ojos una posible fusión que mejoraría los mermados márgenes del grupo. Pero Bankia está actualmente centrada en la fusión con BMN y tiene limitaciones para negociar otras fusiones antes de la segunda mitad del año.


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