Banca

Muere José Ángel Sánchez Asiaín: el banquero visionario

El empresario, banquero y economista José Ángel Sánchez Asiaín falleció este 31 de diciembre en Madrid a los 87 años, aunque no ha sido hasta este lunes cuando se ha conocido su muerte. Aisaín presidió el Banco Bilbao Vizcaya hasta 1990. Muchos le recordarán por haber traído a España las tarjetas de crédito pero hizo mucho más: revolucionó el funcionamiento del sistema financiero español desde sus cimientos. 

Sánchez Asiaín junto a la Reina Sofía en junio de 2009.
Sánchez Asiaín junto a la Reina Sofía en junio de 2009. EFE

José Ángel Sánchez Asiaín, nació para ser banquero. Fue un pionero y un visionario, capaz de adelantarse a su tiempo y revolucionarlo todo a su paso. Así lo hizo desde la presidencia del Banco Bilbao donde llegó en 1974. Una de sus principales gestas fue traerse de Estados Unidos las primeras tarjetas de crédito e implantarlas en España. Asiaín buscó una alianza con BankAmericard, para sorprender a los españoles con el primer plástico que permitía el pago total a fin de mes. El éxito de este revolucionario medio de pago, en el que muy pocos creyeron al principio, se tradujo en 742.000 tarjetas emitidas ese año, 3 veces más de las previsiones iniciales.

Pero el banquero de Baracaldo fue mucho más. Durante su dirección introdujo nuevos métodos de gestión desconocidos hasta entonces en el panorama bancario español. Impulsó el primer gran servicio de estudios de un banco, dio dimensión internacional al negocio bancario y supo ver, antes que nadie, el provecho de la concentración en el sistema financiero español. "Fusiones y absorciones para ser más fuertes e independientes", decía. Cuando en los 70 el sistema clásico de banca española comenzó a hacer aguas, Sánchez Asiaín salió a flote integrando bancos regionales. Así creó el grupo Banco de Bilbao, con el objetivo de superar el negocio estrictamente bancario y fijarse en las metas financieras.

El hombre de las opas

Pero Asiain siempre quería más y su voracidad empresarial le hizo fijarse en Banesto. En noviembre de 1987 dirigió una opa sobre la entidad que en aquel entonces dirigía un prometedor abogado del estado llamado Mario Conde. El banquero que había ganado todas las batallas a las familias de Neguri, perdió ésta  frente a Conde, una operación fallida que no le desmoronó. Todo lo contario. Si Banesto no pudo ser sería otro. Y el Vizcaya estaba ahí, indudablemente unido al Bilbao por lazos de sangre. Contra todo pronóstico, Asiaín y Pedro Toledo, presidente del Vizcaya, se estrecharon la mano una gélida mañana de enero de 1988. Saldaron sus diferencias con enormes sonrisas para crear el BBV. Asiaín lo comandó junto a Pedro Toledo hasta 1990. Ese año le cedió el testigo a Emilio Ybarra, hasta entonces su segundo.

Años después, en 1999,  desde la retaguardia, Asiaín pudo ver como su criatura crecía con la fusión con Argentaria y como el Banco se retorcía en las luchas intestinas entre los clanes de Neguri frente a la oligarquía madrileña.  La fusión suponía enterrar más de un siglo de la historia vasca y parte del nacionalismo se sintió ultrajado pero acabaron cediendo al olor del dinero. La purga terminaría pagándola Ybarra que cedió el testigo a Francisco González.

Obra social

Desde que se retiró del escenario financiero, Sánchez Asiaín se dedicó al estudio y la investigación en la presidencia de la Fundación Cotec y en otras instituciones como la Fundación de ayuda contra la Drogadicción. Mantuvo además estrechos lazos con el mundo académico y cultural. Presidió la Fundación del Museo del Prado (1990-1993) y el Colegio Libre de Eméritos, para alargar la actividad y la remuneración de catedráticos ilustres. Fue presidente de honor de la Fundación BBVA y miembro de cuatro de las ocho reales academias que existen en España.

Galardones

Durante su vida, Sánchez Asiaín recibió la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio y la Gran Cruz del Infante Don Enrique de Portugal. Además, fue miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la Real Academia de Historia y de la Real Academia de Ciencias Económicas, Sociales y Financieras de Barcelona. En 1987 recibió el premio Juan Lladó por su apoyo a la cultura y la investigación. Pero sin duda, su título más preciado fue el que le otorgó su amigo, el Rey Juan Carlos, el título de Marqués de Asiaín en 2010. 


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