Economía

La gran banca española, resultados como nunca y reputación como siempre

Santander, BBVA y Caixabank han presentado esta semana los mejores resultados registrados desde el inicio de la crisis económica. Sin embargo, distintos casos particulares de gobierno corporativo y judiciales empañan su reputación

Logos de Santander, CaixaBank y BBVA.
Logos de Santander, CaixaBank y BBVA. Efe.

Los tres grandes bancos españoles, Santander, BBVA y Caixabank, han presentado esta semana los resultados de su ejercicio pasado. Entre los tres suman un beneficio de 16.000 millones de euros. 

Una cantidad que equivale, por ejemplo, al impacto que tendría un brexit duro en Escocia; o a la cantidad que Artur Mas y Oriol Junqueras se empeñan en decir que tendría la Generalitat si Cataluña se independizara; o a lo que la Comunidad Valenciana ingresa cada año gracias al turismo. Un beneficio, en definitiva, tremendo, y del que es para sentirse bien orgulloso. Sin embargo, en lo que a reputación se refiere, la situación preocupa.

La banca española ha sido blanco de la ira de buena parte de la población durante los años de crisis económica. De forma injustificada en buena parte, porque realmente fueron las cajas de ahorro las que provocaron los mayores agujeros financieros, y el conocido como rescate de la banca fue más bien el parche a esos socavones generados por Caja Madrid, CAM...

Los principales accionistas de Santander no es la familia Botín, son fondos estadounidenses, con más del 20% del capital

Los grandes bancos españoles han tenido que realizar un elevado esfuerzo en la última década para sostener su imagen y diferenciarse de las entidades cuyos ejecutivos han terminado sentándose en el banquillo de los acusados. Sin embargo, casos particulares lesionan ahora la reputación de Santander, BBVA y Caixabank.

Santander y Orcel

Santander ganó 7.810 millones de euros en 2018, un 18% más que el año anterior. Es la mejor marca registrada por Ana Botín y solo superada por su padre, Emilio Botín, en 2010, cuando el banco obtuvo un beneficio de 8.180 millones de euros. 

La presidenta presentó unas cuentas en las que Europa y Latinoamérica están casi a la par: 52% contra 48% a favor del Viejo Continente. Brasil y España han sido los mercados que más ingresos han aportado. El negocio en Estados Unidos comienza a coger velocidad de crucero, y en Reino Unido la entidad ha puesto en marcha un plan para cerrar 140 oficinas y aligerar la filial en pleno proceso hacia el brexit. La integración de Popular ya no resta, suma. Botín hizo un negocio de 10, si sólo se miran los números.

Santander ha aludido al coste del fichaje de Orcel, algo más de 50 millones, para argumentar su paralización

Pero el fichaje frustado de Andrea Orcel, el exbanquero de UBS, cuestiona las prácticas de gobierno corporativo del primer banco español.

Más allá del bochorno que supone anunciar un día la designación de Orcel como consejero delegado, y otro la paralización del nombramiento, la cuestión de fondo es si todo obedece a un cambio de impresión de la presidenta Ana Botín.

Porque los mayores accionistas de Santander no es la familia Botín -Ana Botín posee el 0,134% del capital; su hermano Javier el 0,491%; y la Fundación Botín, el 0,5%- sino los fondos estadounidenses que manejan más del 20%.

A 25 de junio de 2018, State Street Bank and Trust Company poseía el 12,19% del capital de Santander; The Bank of New York Mellow Corporation, el 7,99%; y Chase Nominess, el 7,85%.

Santander advierte que "entiende" que dichas participaciones se tienen en custodia a nombre de terceros, sin que ninguno tenga una participación superior al 3% en los derechos de voto.

Pero, ¿no sería Orcel el consejero delegado más apropiado para estos fondos? ¿Acaso no verían con buenos ojos los fondos estadounidenses una separación efectiva entre el puesto de la presidencia y de la dirección ejecutiva de la entidad?

Que Santander haya aludido al precio del fichaje, algo más de 50 millones de euros, como el motivo por el que ha decidido renunciar al nombramiento de Orcel, tiene difícil encaje.

BBVA y Villarejo

Francisco González cierra el círculo con el mejor resultado para el banco desde 2007 y el segundo mejor de la historia tras duplicar el dato de 2017.

BBVA ganó 5.324 millones gracias a la venta de su filial en Chile, que arrojó una plusvalía de 640 millones de euros y por la mejora del negocio en México y España. El banco turco Garanti aportó algo más del 9% a la cuenta de resultados de la entidad española. 

Carlos Torres, presidente de BBVA, aguantó estoicamente este viernes cerca de dos horas de preguntas sobre el caso Villarejo

El banco también ha sabido salvar las pérdidas sufridas en Argentina por la hiperfinlación (perdió un 29%) con la mejora del beneficio de otros países. Las grandes operaciones de venta de activos inmobiliarios acometida por BBVA el pasado año se han traducido en un beneficio registrado en España de 1.444 millones, un 63% más. 

A pesar de haber cerrado un gran ejercicio, BBVA afronta la que posiblemente sea su peor crisis reputacional en las dos últimas décadas. Las noticias publicadas sobre un presunto espionaje masivo efectuado por Cenyt, la empresa del excomisario José Manuel Villarejo, encargado por el segundo mayor banco español bajo la presidencia de Francisco González, cuestiona el comportamiento ético del que hace gala BBVA.

Carlos Torres, presidente de BBVA, tuvo que aguantar estoicamente este viernes, en la presentación de resultados del banco, cerca de dos horas de preguntas de los medios de prensa sobre el caso Villarejo. En lugar de explicar cómo la entidad había logrado unos de los mejores resultados de su historia, Torres no hizo otra cosa que hablar de Villarejo y apelar a la prudencia mientras se investiga el asunto.

CaixaBank, ERE e imputación 

CaixaBank obtuvo el mejor resultado de su historia como banco en 2018: 1.985 millones de beneficio tras soltar ladrillo y crecer en todos los márgenes. Si nos remontamos a los tiempos de 'La Caixa', sería su segunda mejor marca, ya que en 2006 llegó a superar los 2.000 millones de ganancias. 

Son unas cuentas que tanto su presidente Jordi Gual, como su consejero delegado, Gonzálo Cortázar han celebrado. Y no les falta razón. El banco ha conseguido desaguar activos tóxicos y crecer mediante el aumento de los ingresos del negocio bancario. Ha integrado el portugués Banco Portugués de Inversión (BPI) y ha cumplido los objetivos del plan estratégico que finalizó el pasado ejercicio.

El juez José de la Mata admitió querella contra Caixabank en octubre por la compra de BPI

En 2018, CaixaBank vendió el 80% de su cartera inmobiliaria al fondo Lone Star, que sirvió para aumentar en 14 puntos básicos el ratio de solvencia CET1 fully loaded. También destacada fue la salida de Repsol, una compañía de la que controlaba el 9,36%. Esta desinversión parcial, aún le queda un 3,6%, contribuyó con un resultado de 54 millones. 

Pero también CaixaBank afronta su propia crisis reputacional. Negocia un ERE que afectará a más de 2.000 personas tras haber ganado 1.985 millones. Y la Audiencia Nacional investiga un turbio caso vinculado a la compra de BPI.

En octubre el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, admitió querella contra Isidro Fainé, expresidente de Caixabank, Gonzalo Gortázar, actual consejero delegado, y la propia entidad, por presuntas irregularidades societarias en la compra del Banco Portugués de Inversión

La crisis reputacional que vive la gran banca española no es un invento de la prensa, ni una ocurrencia de partidos políticos radicales. 

El Gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, advirtió en un discurso pronunciado el pasado 15 de enero en la Bolsa de Madrid, que el sector financiero español debe realizar "un particular esfuerzo para mejorar su reputación e introducir medidas que mitiguen el riesgo de comisión de conductas inapropiadas". Tomen nota.



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