Déficit

Las ayudas a la banca dejarán de tener impacto en el déficit este año

Llevan años abultando el desfase de las cuentas públicas, pero en 2018, seis años después del rescate, su efecto en el déficit será totalmente nulo

La presidenta del FMI, Christine Lagarde.
La presidenta del FMI, Christine Lagarde. EFE

Las ayudas que ha tenido que dar el Gobierno al sector financiero durante la crisis han tenido un impacto considerable en las cuentas públicas desde el año 2010. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) asegura en el último 'Fiscal Monitor' que su efecto se diluirá a partir de este mismo año.

Si recuperamos el balance de la crisis que publicó el Banco de España en 2017, en España se han inyectado casi 76.500 millones de euros en ayudas a la banca -incluyendo esquemas de protección-: 56.803 públicos a través del FROB y casi 20.000 más de la banca desde el Fondo de Garantía de Depósitos.  

La parte del dinero público inyectado ha tenido su reflejo en las cuentas públicas del país. En 2010 empezó a abultar el desfase en una décima de PIB, según las cifras del FMI. Si recuperamos el PIB de ese año, el impacto asciende a poco más de 1.000 millones.

Hay que recordar que un año antes, en 2009, el Gobierno intervino la primera caja del sistema: Caja Castilla-La Mancha. Y en 2010 y 2011 llegaron nuevas intervenciones como la de Cajasur y la CAM. De hecho, el recrudecimiento de la crisis en 2011 hizo que el impacto de las ayudas en las cuentas aumentara a tres décimas de PIB, algo más de 3.200 millones.

La creación del FROB y Bankia

Durante estos años se creó el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), un instrumento a través del cual el Gobierno quiso salvar a las entidades débiles con capital a cambio de fusiones. Fruto de esas operaciones nació precisamente Bankia, la gran entidad que agrupaba a siete cajas de ahorro y entre las que destacaban Caja Madrid y Bancaja.

Pero aún no había llegado lo peor. A finales de 2011 y a lo largo de 2012 las cosas empezaron a ponerse realmente feas con una segunda recesión en España y nuevas dificultades para el sector financiero. El escándalo de las cuentas de Bankia acabó con la dimisión de Rodrigo Rato y el nombramiento de un nuevo equipo gestor.

En 2012, el año del rescate, las ayudas a la banca costaron más de 38.000 a las cuentas públicas

El escándalo acabó en la nacionalización de Bankia y la petición de un rescate a Europa por parte del Gobierno para salvar al sector, con el que también se salvó a Catalunya Banc y NCG Banco, entre otras. Se pidieron 100.000 millones, pero solo se usaron 40.000. Y se creó el banco malo para absorber los activos más tóxicos del sector. Por todo esto, en 2012, las ayudas a la banca salieron muy caras en términos de déficit: elevaron en 3,7 puntos el desfase, según el FMI. Eso supone unos 38.000 millones con el PIB de entonces. 

Desde entonces, el impacto no ha hecho más que moderarse. En 2013 aumentaron el déficit en 3 décimas (unos 3.000 millones) y de 2014 a 2017 el impacto ha sido solo de una décima al año, lo que supone cerca de 1.000 millones cada ejercicio, aunque hay que tener en cuenta que el PIB ha ido creciendo con el paso del tiempo.

Y ahora, según reza en el informe del FMI, el impacto en 2018 será totalmente nulo. Al menos ese es el cálculo que ha usado para realizar sus nuevas previsiones, que apuntan a que España no será capaz de cumplir los objetivos de déficit pactados con Bruselas en los próximos dos años. De hecho, el déficit seguirá rondando el 2% en 2023 si no se toman medidas para contenerlo.



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