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Marcos Sierra

Economía

Apple, la manzana dormida

La firma de Cupertino presenta un móvil que, sin destacar en nada, vuelve a poner el precio en el cielo

Periodistas durante la parte práctica del Evento Especial de Apple en el Teatro Steve Jobs en Apple Park en Cupertino (California).
Periodistas durante la parte práctica del Evento Especial de Apple en el Teatro Steve Jobs en Apple Park en Cupertino (California). EFE

Mi padre (y el tuyo) acostumbran a pronunciar una frase con la que se resume el hastío más absoluto: "Aburre a las ovejas". A muchos nos sirve para el fútbol de Simeone, determinadas películas de Isabel Coixet o la discografía al completo de Taburete.

Es una frase que explica lo que pasa en Apple. Ayer se presentaba el iPhone 11, pero podía haber sido el 10 perfectamente. No en innovación, claro está, pero sí en la sensación. Sólo evoluciona con respecto a su antecesor, no lo hace con su competencia. Es el móvil de la marmota. 

El elemento sorpresa, el polvo mágico con el que Steve Jobs salpimentaba los productos de la firma de Cupertino, se ha esfumado. Desde su fallecimiento cuesta recordar algo distinto en los productos de Apple.

El iPhone 11 presenta tres cámaras principales como gran baza para un producto que supera los 1.500 euros en la versión tope de gama. Huawei, a quien Trump zancadillea día sí día también, lanzó hace unos cinco meses el P30 Pro, con tres lentes, muchos más megapíxeles, cristales con más apertura focal -mejor comportamiento de noche- y un teleobjetivo combinado con Inteligencia Artificial que da miedo. Y, repetimos, lo hizo hace casi medio año antes. Para más inri, la semana que viene pondrá en escena el nuevo Mate 20 Pro, su modelo estrella para este año.

Ahora se trata de vender mucho a buen precio. Las marcas chinas llevan jugando años al low cost (Xiaomi, Oppo, Elephone...) y han ganado el pulso. Se jugará donde ellos quieran

En justicia hay que decir que cada vez es más difícil innovar. Ni siquiera Samsung lo consigue con la frescura de antaño. Huawei, quizá quien mejor lo hace, está como está. El aliento de Trump le hace perder cuota de mercado, con la incidencia que esto tendrá en la partida destinada a la inversión en innovación. El resto de fabricantes se limita, más o menos, a copiar lo mejor que puede a los grandes.

Es un sector, el de la telefonía móvil, que cada vez se parece más al de los operadores.

-¿Con qué compañía tienes servicio? ¿Movistar? ¿Vodafone? ¿Orange? ¿MásMóvil?

-Con Mengana.

-¿Es buena?

-Como todas, pero es con la que mejor precio he conseguido.

Si se obvia al usuario más exigente la mayoría de los teléfonos por encima de los 300 euros hacen fotos decentes, tienen un funcionamiento decente y unas características generales decentes. La clave para vender móviles está cada vez más ligada al precio. Es difícil hacer un móvil malo. No es que la gama alta vaya a desaparecer, pero se va a comprimir. De hecho, el estancamiento en las ventas de iPhone es un claro ejemplo de esto. Además, el peso de los teléfonos móviles en su facturación ha descendido a mínimos históricos (48%). Es significativo porque Apple no trabaja la bisutería, no tiene gama media, no hay plan b.

Es también significativo el viraje de Samsung. Cada vez lanza más producto en la citada gama media. Ahora se trata de vender mucho a buen precio. Las marcas chinas llevan años inyectando productos low cost (Xiaomi, Oppo, Elephone...) y han ganado el pulso. Se jugará donde ellos quieran.

Palmeros

No faltaron a la presentación de iPhone los barras bravas de la manzana. Cada silencio, cada final de vídeo durante la presentación, era jaleado de manera incondicional.

Lo triste es que muchos de ellos son periodistas. Los hay en todos los lanzamientos, la cosa no se limita a Apple. Es triste ver a quien va a dar fe sobre algo aplaudir a una de las partes. No me imagino a los plumillas del Congreso respaldar con vítores una intervención de aquél con el que más afín se sienten. Unos ejercerán su derecho a voto como mejor les plazca, y los otros se comprarán el teléfono que más les convenza, pero, ya saben, la mujer del César...

Luego están los de gatillo fácil. Apple no gasta ni un céntimo en el Mobile World Congress, la mayor feria de telecomunicaciones móviles. Por no tener, no tiene ni stand. Tampoco acude a ninguna otra cita. Así de grande la tienen. No les hace falta presencia. O no les ha hecho falta hasta ahora, tiempo al tiempo. Tampoco gastan en publicidad precisamente lo que un padrino en una boda. Todo lo contrario. Patente de corso para que determinados periodistas hagan ejercicio de lo que más les gusta, la casquería. No es bueno escribir hiperventilado. Comentaba esto con mi compañero José Morales (@geekdegafas) y él apuntillaba que, en buena lid, hay que decir que Apple tampoco recoge premio alguno, por prestigioso que este sea.

Si la gama alta cada vez se comprime más y los competidores de Apple continúan ganando la batalla de la innovación, el reinado de la norteamericana durará lo que tarde su clientela en darse cuenta de que hay otras opciones más interesantes en coste y prestaciones. Harina de otro costal será saber si sus usuarios podrán de desintoxicarse del sistema operativo, de su ecosistema de aplicaciones. Funciona realmente a las mil maravillas. Da mucha pereza migrar a Android cuando se lleva años en Apple, pero la pela es la pela, y mi padre también dice que nadie da duros a pesetas. No al menos todo el rato.

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