Economía

Botín, no puedes decir que eres feminista y poner en riesgo 40.000 empleos en DIA

Santander, el mayor acreedor de DIA, es el único de los 17 bancos acreedores de la cadena de supermercados que se resiste a firmar un acuerdo con LetterOne que evite la entrada en concurso de la compañía española

Ana Botín, presidenta de Santander, en la Junta de Accionistas del banco, el pasado mes de abril.
Ana Botín, presidenta de Santander, en la Junta de Accionistas del banco, el pasado mes de abril. Efe.

Ana Botín, presidenta de Santander, no puedes decir que eres feminista y poner en riesgo los 40.000 empleos de DIA, más de la mitad de ellos en España.

No puedes hacer público en Linkedin, el pasado mes de agosto, tu feminismo, y afirmar que, "con los años", estás "más convencida de que no son suficientes los cambios de actitud de las mujeres, se necesitan medidas proactivas", y al mismo tiempo negarte a firmar un acuerdo de refinanciación con una compañía como la cadena de supermercados, cuya plantilla está compuesta, en España, en más de un 70%, por mujeres.

¿El feminismo que predicas no se aplica a cajeras, dependientas, a trabajadoras con salarios inferiores a los del sector financiero? Entre las "medidas proactivas" que defiendes, ¿no se encuentra la posibilidad de alcanzar un acuerdo que mantenga, en la mayor medida posible, el empleo en DIA?

"DIA no es Abengoa", advierte una fuente financiera

A última hora del viernes, Santander seguía siendo el único de los 17 bancos acreedores de DIA que se resiste a firmar un acuerdo de financiación con LetterOne que evite la entrada en concurso de la compañía española.

Si no lo hace antes de lunes, la empresa de supermercados posiblemente no tenga otra opción que acogerse a la Ley Concursal, y presentar preconcurso o concurso voluntario de acreedores, al no lograr equilibrar sus cuentas y situarse en causa de disolución. Una medida, la del concurso, que previsiblemente pondría en riesgo la viabilidad del grupo español, que perdería la confianza de proveedores, inversores, trabajadores y clientes.

Varias fuentes financieras consultadas por este diario aseguran no entender la posición de Santander con DIA y su airada negociación con LetterOne, la empresa controlada por el inversor ruso Mikhail Fridman, primer accionista de la empresa española, que ha pasado del 29% del capital a controlar cerca del 70% tras lanzar una OPA.

Fridman reclama a la banca extender los plazos de pago de deuda

"DIA no es Abengoa", dice una de esas fuentes. Santander lideró a finales de 2015 la posición de la banca acreedora de Abengoa que llevó a la multinacional energética a una situación límite, solicitando preconcurso de acreedores. Pero la empresa con sede en Sevilla efectivamente no podía sostener el nivel de deuda alcanzado con sus ingresos de negocio. Sin embargo, recuerdan varias de las fuentes consultadas, las cuentas de DIA no son las de una empresa al borde de la quiebra. 

LetterOne requiere que la banca acepte cobrar su deuda más tarde de lo que preveía. La oferta de Fridman contempla una ampliación de capital de 500 millones de euros que serviría en principio para evitar el concurso de acreedores y pagar a bonistas de DIA. Pero el inversor ruso no ha planteado una quita de la deuda, no ha pedido a la banca que rebaje sus pretensiones de pago, sólo extender los plazos.

Santander está en su derecho de reclamar lo que se le debe, 325 millones de los 912 millones de la deuda total de DIA con la banca. Pero es difícilmente comprensible que lo haga a costa de la posibilidad de que la empresa de supermercados entre en concurso de acreedores, lo que previsiblemente tampoco facilitaría que el primer banco español recuperara sus créditos a la empresa.

En el fondo, la filosofía empresarial de Fridman es similar a la de Emilio Botín

Desde luego, Mikhail Fridman no dirige una ONG. Investigado en España por el caso ZED, el octavo hombre más rico de Rusia acordó pagar en Estados Unidos una sanción de 795 millones de dólares en 2016 para eludir la acusación de sobornos al Gobierno de Uzbekistán que pendía sobre su empresa de telecomunicaciones, Vimpelcom, y también sobre la noruega Telenor.

Pero la oferta de Fridman por DIA parece la mejor alternativa existente en estos momentos para que la compañía siga adelante, aunque sea a costa de unos años de recortes. El empresario cuenta con liquidez, apoyo bancario, y pondrá a los mandos de DIA a ejecutivos que han hecho grandes a empresas como Lidl o que han convertido a la cadena rusa de supermercados X5 en una especie de Mercadona del Este.

En el fondo, la filosofía empresarial de Fridman recuerda a la del padre de Ana Botín, Emilio Botín. "El espíritu empresarial es, en cierto sentido, el más cercano a la guerra", afirmó hace unos años el inversor ruso en una conferencia. Unas palabras que recuerdan a las de Emilio Botín, a quien se le atribuye la máxima "Hay que devorar antes de que te devoren", y que tenía como libro de cabecera el manual de estrategia militar El arte de la guerra.

Todas las fuentes financieras y empresariales, también despachos de abogados, consultados por este diario, apuestan a que Santander, finalmente, firmará un acuerdo con Fridman, aunque sea en el último minuto. De no hacerlo, el primer banco español y su presidenta se arriesgan a un elevado daño reputacional.

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