Economía

La otra amenaza del sector del taxi: el carsharing alcanza los 500.000 usuarios

Los coches compartidos ya se han convertido en una verdadera alternativa al transporte urbano y, como reconocen los trabajadores del taxi, sustituye a muchas carreras que se producen por el centro de la ciudad

Uno de los coches de la empresa Emov
Uno de los coches de la empresa Emov Tere García

Uber y Cabify no son los únicos ogros del taxi. Pese a lo que pueda pensarse. Las amenazas para el sector cada vez llegan desde más frentes impulsados, sobre todo, por las nuevas tecnologías. El nuevo furor de transporte urbano son los coches compartidos o carsharing. Una alternativa que, según reconocen los taxistas, arrebatan muchas carreras que antes realizaba el sector en el centro de las ciudades. 

La facilidad que ofrece reservar, conducir y después despreocuparse del coche está causando furor. Aunque, de momento, esta 'amenaza' está concentrada. Según informa Pau Noy, presidente de la Asociación Española de Carsharing, esta alternativa de transporte sólo está presente en Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao y Palencia. 

Pero, sin duda, Madrid es la ciudad que aglutina la mayor parte de este negocio. En la capital, donde existe mayor número de licencias de taxi y VTC, operan la gran mayoría de los coches de carsharing y en su caso es un servicio de flota libre, sin estaciones fijas de alquiler. 

Mientras que el resto de ciudades con actividad de coche compartido solo tienen la oferta del formato “round trip”, que obliga a coger el coche y dejarlo en el mismo punto, con sus estaciones a menudo dentro de la ciudad, y no en la periferia. Es decir, un alquiler de vehículo que, vez de ser por días, es por horas. 

Con la aparición de los nuevos coches compartidos urbanos en Madrid la cifra se ha disparado hasta unos 500.000, de los cuales 100.000 en la modalidad de carsharing round-trip y 400.000 de flota libre

Pau Noy, presidente de la Asociación del Taxi

"Con la aparición de los nuevos coches compartidos urbanos en Madrid la cifra se ha disparado hasta unos 500.000, de los cuales 100.000 en la modalidad de carsharing round-trip y 400.000 de flota libre", afirma el presidente de la Asociación Española de Carsharing. Una aceptación de este método de transporte que ha sido aprovechado las cuatro principales empresas de coche compartido de flota libre y que, de momento, sólo operan en Madrid: Car2go, Emov, Zity y, las recién llegada, Wible

El principal motivo por el que un usuario opta por conducir un carsharing frente a coger un taxi es el precio. Con las consecuencias que esto lleva: no poder realizar otras actividades durante el trayecto, deber estar apto para conducir y encontrar aparcamiento en la ciudad.

Pero la diferencia económica es sustancial. Por ejemplo, en un taxi en Madrid se paga una cantidad fija por inicio del servicio (2,40 euros), una cantidad por kilómetro (1,05 euros) y una cantidad por tiempo transcurrido (0,34 euros por minuto). Mientras que el carsharing con el precio más elevado es de 0,26 euros por minuto. 

"Socialmente está bien vista"

Este fenómeno del carsharing está muy integrado en la sociedad. "Son aplicaciones que funcionan bien, con una seguridad en el servicio y el pago del mismo y múltiples garantías de uso. Las tarifas son atractivas y pasan a ser muy asumibles en caso de viajar con amigos", indica José Noblejas, experto en Marketing Digital.

Pero, además, el experto asegura que "socialmente está bien vista, es popular el uso de estos coches y goza de fama entre un sector de edad no superior a los 40 años. Hacer un desplazamiento al centro sin preocuparse de nada más no tiene precio. La única pega de este servicio es que en determinadas situaciones no nos sirve, es mas un servicio para emprendedores o ejecutivos con alta movilidad que una opción para disfrutar del ocio nocturno", añade. 

Por otro lado, Noblejas indica que existe que hay un estancamiento por parte del taxi y su reputación. El taxi se ve como algo anticuado y que goza de un monopolio que ahora no tiene sentido. Se ve al taxista como alguien que está en su coche y que no tiene porqué amoldarlo a los gustos del viajero. La reputación es baja ya que colapsar el paseo de la castellana 3 días sin sufrir ningún tipo de represalia institucional no ha sido entendido", valora. 

car2go, la primera en llegar

car2go aterrizó en Madrid en noviembre de 2015. El primer servicio de carsharing de flota libre que llegó a España. Esta compañía pertenece a Daimler, la matriz de Mercedes-Benz y Smart. No es de extrañar que su flota esté compuesta por 500 Smart Fortwo. En menos de tres años, ha alcanzado los 206.000 usuarios. "Durante 2017, crecimos un 41% a nivel de clientes particulares y un 52% a nivel de clientes corporativos", aseguran desde car2go.

Los vehículos eléctricos de car2go se alquilan hasta 15 veces cada día. La zona operativa den Madrid comprende el área de la ciudad que se sitúa dentro de la calle 30, la conocida como M-30. Desde la compañía aseguran que una de sus ventajas competitivas es "poder aparcar sin pago de suplemento, sino también con el atributo de que el smart fortwo tiene un tamaño reducido, facilitando esa tarea para los usuarios del servicio". 

No obstante, no consideran que su servicio resulte una amenaza para el sector del taxi. "Existe una gran oferta y número de opciones de movilidad en el centro de la ciudad para los clientes de car2go y el taxi no es uno de los más relevantes para ellos. En comparación con el sector del taxi, el público objetivo es diferente", valoran. 

Vehículos de car2go
Vehículos de car2go Car2go

emov, 180.000 usuarios

Esta empresa española nació del acuerdo entre PSA (Peugeot y Opel) y EYSA (El Parking). El inicio de las operaciones se produjo en Madrid en diciembre de 2016 y, en abril de 2018, se expandieron por Lisboa. Y tienen pensado ir a más. "Crecer tanto en España como en otras ciudades de la península es uno de nuestros objetivos. A día de hoy no hay ninguna ciudad confirmada, pero estamos analizando y valorando las grandes ciudades españolas, con más de 500.000 habitantes", informa un portavoz de la compañía. 

Su éxito llegó rápido. Durante los 100 primeros días, emov logró 100.000 usuarios registrados en Madrid. "Hoy, año y medio más tarde, superamos los 180.000 usuarios usuarios. La valoración del servicio de estos usuarios es muy positiva", afirman. La compañía ofrece en su servicio un Citroën C-Zero de cuatro plazas. 

Los representantes de emov ven su servicio complementario con el taxi. "Es el usuario el que elige su medio de transporte dependiendo de su necesidad y de la disponibilidad que tenga en ese momento. Juntos sumamos por una movilidad más eficiente para Madrid", indican. La flota de emov ronda también los 500 vehículos

Zity y Wible, las 5 plazas

En diciembre de 2017, y de la mano de Ferrovial, Zity entró en este mercado. La compañía añadía a la oferta coches de carsharing de flota libre con cinco plazas. Su flota está compuesta por 350 coches eléctricos de Renault ZOE, lo que ayuda al ser vehículos de 0 emisiones. También tienen una oferta del servicio Stanby, que permite estacionar el coche para luego volver a utilizarlo por 0,07 euros el minuto. 

El último en llegar a esta 'guerra' del carsharing ha sido Wible, que nace del acuerdo entre Kia y Repsol. Una compañía que suma otros 500 vehículos Kia Niro híbrido y que lleva operativo desde el 24 de julio. "En estos momentos no podemos valorar el volumen de número de usuarios ya que tan solo diez días operativos. Sin embargo, podemos confirmar que el interés por el servicio está siendo alto", afirma el CEO de la compañía, Javier Martínez. 

Su objetivo es ir más allá de la almendra central de Madrid. "Es el primero servicio de carsharing en dar cobertura a la periferia madrileña, acercándose a los vecinos de Getafe, Leganés, Villaverde, Pozuelo, Aravaca y Majadahonda. Su valor añadido, además de sus cinco plazas, es que sus vehículos aportan un extra de autonomía que permiten desplazarse a mayores distancias. 

Por su parte, tampoco se ven como una amenaza para el taxi. "WiBLE se posiciona como una alternativa más al transporte urbano de la capital", valora Javier Martínez. Aseguran que su intención es facilitar el acceso a los centros urbanos, "ciudades cada vez más congestionadas y en constante evolución sobre las que se están aplicando importantes restricciones al tráfico", añade.

Coche de Wible
Coche de Wible Wible

'Las mochillos'

El carsharing tiene el gran inconveniente de tener que aparcar el vehículo en la ciudad. Un problema que no tiene otra alternativa, el motosharing. Las motos compartidas, vulgarmente conocidas como 'las mochillos', es un servicio idéntico al carsharing, pero sustituye los coches por las motos, que en la mayoría de los casos son eléctricas.

En Madrid existen alternativas como eCooltra o Muving y el funcionamiento es idéntico al de los coches: a través de la app, se localiza en el mapa la moto más cercana y se desbloquea para utilizarla sin llaves. 

La más grande de estas empresas es eCooltra que nació en 2016 en Barcelona, es una empresa perteneciente al grupo Cooltra. Su gran expansión provocó que en marzo de 2017 llegará a Madrid. Junto con sus motos en Roma, Lisboa y Milán, la compañía suma un más de 3.000 motos eléctricas conectadas y más de 300.000 registrados.

"El crecimiento en facturación del grupo Cooltra es exponencial, y pretendemos llegar a los 50 millones de euros en el año 2019. eCooltra es un servicio de motosharing complementario a las opciones de movilidad como el coche privado o el metro, por ejemplo", indica un portavoz de la compañía. Unas cifras que no dejan de aumentar y que preocupan al sector del taxi. 

Existe otro factor, que es el estancamiento del taxi y su reputación. El taxi se ve como algo anticuado y que goza de un monopolio que ahora no tiene sentido. Se ve al taxista como alguien que está en su coche y que no tiene porqué amoldarlo a los gustos del viajero. La reputación es baja ya que colapsar el paseo de la castellana 3 dias sin sufrir ningún tipo de represalia institucional no ha sido entendido. Los vídeos volcando coches y otras actuaciones violentas no ayudan. En cambio la reputación de las vtc está por la nubes, un servicio impecable, de mucha fama y que apenas tiene experiencias negativas. 


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