Macro

Se acabó el viento a favor: la economía comienza a debilitarse

La moderación en el crecimiento de la economía europea, la recuperación del turismo en destinos competidores, el incremento del precio del petróleo y los problemas políticos en España comienzan a lastrar a la economía española

La ministra de Economía, Nadia Calviño
La ministra de Economía, Nadia Calviño

Los vientos de cola ya no soplan tan fuerte como lo hacían tres meses atrás. De hecho, ya ni soplan. La economía comienza a mostrar síntomas de debilidad y ya es evidente. España tiene que lidiar con factores externos e internos negativos que pueden llevar a una desaceleración más rápida de lo esperado, según el departamento de análisis de Bankinter. 

Los últimos datos de PIB ya proyectan crecimientos más cercanos al 2% que al 3%. La menor calidad de algunos datos ya se apreciaban a comienzo de año, pero tras el verano se ha visto una clara pérdida de impulso en cifras como el consumo de los hogares y el sector exterior, pilares fundamentales del crecimiento económico de los últimos años. 

El consumo de los hogares retrocedió ocho décimas menos en el segundo trimestre, afectado por la subida del precio del petróleo, el encarecimiento en el precio de la luz o por el incremento de la inflación.

No obstante, Bankinter considera que es importante comprobar si se trata de un retroceso puntual o si por el contrario anticipa un cambio de tendencia, que se podría mantener al juzgar por la evolución de algunas variables.

El ahorro de las familias se sitúa en mínimos históricos (-4,2% en el primer trimestre del año), los salarios no terminan de repuntar, se aprecia una cierta fatiga en términos de creación de empleo y a ello se le suma un aumento de los impuestos.

También indicadores adelantados están mostrando síntomas de desaceleración, como las ventas minoristas o la confianza del consumidor. Por otro lado, el futuro endurecimiento de la política monetaria por parte del BCE también encarecerá la financiación. 

La construcción arrojó un dato positivo al cierre del segundo trimestre, pasó del 5,7% al 7%, pero hay ciertos indicadores que ya muestran síntomas de agotamiento. Por ejemplo, la nueva producción en construcción, que bajó un 4,1% en julio, mientras que en la eurozona subió un 2,6%. 

Empleo

El mercadolaboral tampoco está siendo muy positivo. Si bien es cierto que se sigue creando empleo, los datos son peores a los de 2017. Los salarios sólo han aumentado un 0,5%, mientras que la inflación ya se sitúa en el 2,3%. Esta diferencia se traduce en una pérdida de poder adquisitivo para los consumidores. 

Por todo esto, Bankinter recalca que hay que acostumbrarse a niveles de crecimiento menos boyantes y por ello estima a la baja el crecimiento del PIB español, que lo sitúa en el entorno del 2,6% para el cierre del año. 



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