Urbanismo

Ultimátum de DCN al Ayuntamiento para que la operación Chamartín no sufra más recortes

La promotora liderada por BBVA registró el proyecto de Madrid Nuevo Norte después de que su último acuerdo con el Ayuntamiento de la capital se tradujera en nuevos recortes de edificabilidad. Ha sido su particular manera de dejar claro que no cederá más

La alcalde del Ayuntamiento Madrid, Manuela Carmena, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y el presidente de Distrito Castellana Norte (DCN), Antonio Béjar
La alcalde del Ayuntamiento Madrid, Manuela Carmena, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y el presidente de Distrito Castellana Norte (DCN), Antonio Béjar Ballesteros

Madrid Nuevo Norte, la anteriormente conocida como ‘operación Chamartín’ será como se refleja en el proyecto registrado este martes por la promotora del desarrollo, Distrito Castellana Norte (DCN), o no será. El acuerdo alcanzado con el Ayuntamiento de Madrid para fijar definitivamente los detalles de la remodelación urbanística del norte de la capital incluye el enésimo recorte de edificabilidad al plan propuesto por DCN a finales de 2016 para sustituir el que la corporación municipal liderada por Manuela Carmena tumbó unos meses antes. Y la promotora liderada por BBVA no está dispuesta a que haya más. De lo contrario, abandonará definitivamente el proyecto.

Desde que el pasado mes de julio el Ayuntamiento de Madrid, DCN y el Ministerio de Fomento (propietario de la mayor parte de los terrenos del ámbito) pactaron un marco de actuación para revitalizar el proceso, las intensas negociaciones entre las partes en busca de un documento que concretara el proyecto se han plasmado en un acuerdo que permitirá que el Consistorio apruebe de manera inicial la modificación urbanística que hará posible el inicio de los trabajos, tras casi 25 años de espera.

Pero el trámite no le ha salido gratis a DCN. Además de que, en el mejor de los casos, esta primera aprobación llegará el próximo julio, es decir, con siete meses de retraso sobre lo previsto, el proyecto ha vuelto a sufrir un recorte en su edificabilidad. Sobre los planos, la reducción se sustancia en unas 500 viviendas menos y unos 200.000 metros cuadrados destinados inicialmente a oficinas que ya no serán tales. Pero esta circunstancia, unida al mencionado retraso, ha colmado la paciencia de DCN.

De hecho, la promotora (participada al 72% por BBVA, mientras que el resto está en manos de Grupo San José) decidió llevar a cabo el trámite de registrar el proyecto con los detalles del último acuerdo, algo que no es obligatorio por normativa urbanística. Según fuentes conocedoras de la situación, lo hizo con el fin de establecer unas bases de las que ya no piensa moverse.

Si el Consistorio insiste en volver a revisar el proyecto en alguno de los trámites que restan por abordar, DCN se remitirá al proyecto registrado.

Punto crítico a final de año

El siguiente paso es la aprobación inicial por parte del Ayuntamiento, una vez que el Consistorio obtenga los correspondientes informes de impacto medioambiental. Lo más probable es que el Consistorio valide el proyecto en junta de Gobierno para agilizar el proceso, toda vez que no es necesario que pase por la Comisión de Desarrollo Urbano Sostenible ni tampoco por el Pleno.

La situación más complicada llegará con el segundo visto bueno que debe dar la corporación municipal que lidera Manuela Carmena, una vez transcurrido el periodo de consulta pública (que podrá prolongarse hasta dos meses). Al tratarse de un proyecto de iniciativa pública (al contrario que el que trató de aprobarse en 2015 y que se quedó a las puertas de esa segunda aprobación), será el Consistorio el encargado de recoger las alegaciones realizadas en el periodo de consulta e incorporar las que considere oportunas al proyecto.

Este será el punto crítico que podría aprovechar el Ayuntamiento de Madrid para tratar de introducir nuevos cambios en aspectos fundamentales del desarrollo. De acuerdo con las mencionadas fuentes, DCN no se moverá del proyecto registrado, más allá de peticiones específicas de los vecinos.

Apoyo político

De hecho, esta posibilidad aparece como el único obstáculo aparente que podría evitar que Madrid Nuevo Norte se convirtiera en una realidad. Al apoyo masivo de los vecinos se une el hecho de que la única oposición política que genera se cuenta entre los sectores anticapitalistas de Ahora Madrid, la formación que gobierna el Ayuntamiento, por lo demás minoritarios.

No obstante, dados los retrasos en el calendario y los que pueden llegar, lo más probable es que tenga que ser un nuevo equipo de gobierno el que dé la aprobación definitiva a la operación Chamartín. Bien en el Ayuntamiento de la capital (en el caso de que no haya dado tiempo a dar la segunda aprobación, ésta sí, a través del Pleno municipal), bien en la Comunidad de Madrid que, en cualquier caso, tiene la potestad de dar la luz verde definitiva al cambio urbanístico que permita el corte de cinta de las obras.  



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