Presupuestos

Techo de gasto y déficit: lo que puede y no puede negociar el Gobierno con Podemos

Pedro Sánchez no pedirá más margen a Bruselas y no subirá el IRPF pero sí dará algunos pasos con las SICAVS o con la Ley de Estabilidad para ganarse el apoyo de los de Iglesias en el Congreso

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez gtres

El Consejo de Política Fiscal y Financieraaprobó este miércoles la misma senda de consolidación fiscal que tumbó el Congreso el 27 de julio, pero lo cierto es que su aprobación definitiva sigue lejos de despejarse. El Gobierno remitirá esa senda a la Cámara Baja, donde el equipo de Pedro Sánchez necesita reeditar la mayoría que le llevó a La Moncloa y, más adelante, deberá superar el trámite del Senado.

En el Congreso, el PSOE necesita a casi todas las formaciones que secundaron la moción de censura (Unidos Podemos, PNV, ERC y PDeCAT, Compromís, Bildu y Nueva Canarias). El de los nacionalistas vascos está asegurado, pero amarrar el de los morados -que en julio se abstuvieron- facilitaría las cosas para arrastrar después a los independentistas catalanes.

A pesar de todo, el PP sigue teniendo mayoría absoluta en la Cámara Alta y una capacidad de veto que está decidido a utilizar para frenar el paso previo a la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado. Sin embargo, según anunció el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, tras reunirse este miércoles con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, el Ejecutivo modificará el artículo 15 de la Ley de Estabilidad para anular dicha capacidad de veto de los populares en el Senado. 

Actualmente, la Ley elaborada por el exministro Cristóbal Montoro y aprobada en 2012 con la mayoría absoluta del PP obliga a que la senda de consolidación fiscal obtenga el visto bueno de las dos Cámaras; algo que no ocurre con el resto de normas en el sistema parlamentario español. Por ejemplo, cuando el Senado veta el Presupuesto, el Congreso puede levantar el veto con mayoría absoluta una vez que el texto sale de la Cámara Alta. 

"Razonablemente satisfecho"

Después de mantener conversaciones informales durante las últimas semanas, el Ministerio convocó en la tarde de este miércoles a una delegación de Unidos Podemos para comenzar la negociación propiamente dicha. Echeniquese mostró "razonablemente satisfecho" a la salida del encuentro de dos horas y media, aunque dejó claro que su apoyo no está aún garantizado.  

Los de Pablo Iglesias quieren extender el pacto más allá y dar la batalla contra las políticas de austeridad implantadas durante los Gobiernos de Rajoy. Por eso piden explorar con el Ejecutivo socialista la posible derogación de los Reales Decretos de racionalización del gasto público promovidos por el PP en 2012. "Si seguimos por este camino y en los días futuros podemos concretar avances en la Ley de dependencia, en educación y sanidad -y eso se concreta en tiempos y en partidas presupuestarias- habrá capacidad de entendimiento y podremos llegar a un acuerdo", dijo Echenique en referencia a su apoyo en la votación de la senda de estabilidad en el Congreso. Una votación que se retrasará, al menos, hasta que se haga efectivo el cambio de la norma.

No hay que olvidar que el grupo morado solo cuenta con 67 diputados y no va a regalar su voto a los socialistas así como así. En Unidos Podemos decían sentarse a la mesa sin líneas rojas, aunque habían dejado muy claro lo que querían del Ejecutivo: que renegociase con Bruselas la senda de consolidación fiscal para dar prioridad al gasto público y que derogase la Ley de Estabilidad. El Gobierno tenía claro que lo último que puede hacer en estos momentos es enfrentarse a Bruselas, así que no renegociará la senda de déficit que consiguió situar cinco décimas por encima de la pactada por el equipo de Mariano Rajoy con las instituciones comunitarias (del 1,3 al 1,8%). 

El Gobierno no se plantea renegociar la senda de déficit ni derogar la Ley de Estabilidad Presupuestaria para evitar choques con Bruselas

Unidos Podemos plasmó sus peticiones el pasado miércoles en un documento remitido al Gobierno con 17 páginas, entre las que se encontraban medidas compartidas por el propio Ejecutivo de Sánchez. A su juicio, la respuesta que Hacienda les dio el lunes fue "decepcionante", por lo que no había muchas esperanzas de que el entendimiento cuajase en este primer encuentro formal que sirvió también para "acercar posturas" sobre un posible fin del copago farmacéutico y para asegurar la revalorización de las pensiones en base al IPC en 2018 y 2019. Dos extremos que aún no están, ni mucho menos, cerrados, pero sí cada vez más cerca.

¿Acuerdos fiscales?

Donde también puede haber posibilidades para el acuerdo es en el ámbito fiscal. Las dos formaciones coinciden ya en la necesidad de fijar un tipo mínimo del 15% en Sociedades, en la creación de la 'tasa Google' o de un impuesto a la banca. Y pueden llegar a puntos de encuentro en materia de SICAV e incluso explorar algún pequeño cambio en los planes de pensiones.

Aitor Esteban conversa con Pablo Iglesias.
Aitor Esteban conversa con Pablo Iglesias. EFE

Por otro lado, Unidos Podemos pedía incrementar el tipo marginal del IRPF para las rentas mayores de 60.000 euros (un 4% de la población tribuntante en España). Aunque se da por descontado que los socialistas no tocarán el IRPF en esa franja, no está claro si podrían llegar a acercar posturas, pues el PSOE planteó en sus Presupuestos Alternativos de abril una subida del tipo máximo a quienes ganen más de 150.000 euros.

Las SICAV, en el punto de mira

Si echamos un poco la vista atrás y recogemos las propuestas electorales de las últimas elecciones, vemos que los cuatro grandes partidos políticos decidieron meter en sus programas electorales distintas reformas sobre las SICAV. El mensaje más duro, sin duda, fue el de Podemos, que pedía acabar con ellas directamente. Y es eso precisamente lo que vuelve a reclamar la formación morada al Ejecutivo.

Y puede que el equipo de Pedro Sánchez esté dispuesto a dar algún paso al frente por esta vía, pero sin llegar a eliminar estos productos. En su programa, abogaba por limitar el patrimonio de sus accionistas mayoritarios. Y podría restringir a un 0,55% del capital el porcentaje mínimo para que un accionista compute entre los 100 que exige la norma para disfrutar de la tributación reducida, como proponían PP y Ciudadanos.

Más difícil es que haya acuerdo sobre los cambios en la fiscalidad de los planes de pensiones, un producto al que el Partido Socialista nunca se ha opuesto. Sin embargo, no hay que olvidar que es una de las grandes peticiones históricas de la formación morada y que ceder un poco podría suponer un guiño importante en este sentido.



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