Economía

Saracho al BCE: "Popular necesita un milagro para cumplir la estrategia"

El banquero madrileño indicó al BCE que su estrategia, en un principio, se centraría en recuperar la credibilidad del banco para después, una vez hubiese estudiado a fondo el balance del banco, trazar su hoja de ruta

Emilio Saracho, expresidente de Banco Popular, en el Congreso
Emilio Saracho, expresidente de Banco Popular, en el Congreso Efe

Emilio Saracho tenía claro antes de llegar a la presidencia de Banco Popular que la estrategia que había diseñado Ángel Ron, su predecesor en la presidencia de la entidad no era creíble para los mercados. Al menos así se lo hizo creer al Banco Central Europeo (BCE) en la entrevista que le realizó el supervisor comunitario para autorizar su nombramiento.

"Tiene que ocurrir un milagro", espetó Saracho cuando los representantes del BCE le preguntaron si era factible el objetivo del plan estratégico de reducir la exposición al ladrillo en 15.000 millones de euros en tres años, según se desprende del acta de dicho encuentro, celebrado en Fráncfort el 2 de febrero de 2017 a las 8:30 horas.

"El señor Emilio Saracho dudó de que los mercados vieran este plan (estratégico) como creíble, especialmente dentro del plazo propuesto (2016-2018)", reza dicho documento, al que ha tenido acceso Vozpópuli. Por lo tanto, el banquero madrileño indicó al BCE que su estrategia, en un principio, se centraría en recuperar la credibilidad del banco para después, una vez hubiese estudiado a fondo el balance del banco, trazar su hoja de ruta.

En cualquier caso, Saracho advirtió en la entrevista a los cinco representantes del BCE y al miembro del Banco de España -cuyos nombres aparecen censurados- de que probablemente la situación de Popular requería una ampliación de capital o una operación corporativa, ya que consideraba que se necesitaban "muchos años" para reducir la exposición al ladrillo. Un mes después, ya como presidente, Saracho indicó al BCE de que la la resolución era un escenario posible.

Además, incidió en que la entidad no podía tomar atajos, puesto que no existía "margen de error" dada la delicada situación de la entidad. Finalmente, al poco de llegar a Popular, el banquero aparcó el Proyecto Sunrise -el plan de Ron de crear un banco malo- ya que creía que no podía ser implementado como estaba planeado, ya que muchos riesgos permanecerían en la entidad.

Críticas a la gobernanza

Durante la reunión, que se desarrolló en la sede del organismo que preside Mario Draghi y que se extendió durante una hora, el BCE también se interesó por la opinión de Saracho acerca del consejo de administración de Banco Popular. 

Sede del Banco Central Europeo.
Sede del Banco Central Europeo. Tere García

El banquero criticó que la entidad había creado un sistema que hacía a los consejeros dependientes del presidente, por lo que, en la práctica, no ejercían ninguna influencia en la estrategia de la entidad. "Dijo que el consejo de administración era un elemento corporativo que respaldaba la gestión del banco, pero que nunca la cuestionaba o la desafiaba", redactaron los representantes del BCE.

Saracho también cuestionó la forma de proceder del consejo, que tradicionalmente había tratado de adoptar sus acuerdos por unanimidad, lo que resultaba "muy peligroso" al ralentizar la toma de decisiones. En cuanto a la guerra suciaen el consejo, que se saldó con la marcha de Ángel Ron, Saracho afirmó que este órgano debía asumir su responsabilidad por la situación en la que había dejado al banco.

Emilio Saracho consideraba que el BCE era el cliente más importante de Banco Popular

Pedro Larena

Respecto a Pedro Larena, en ese momento consejero delegado de Popular, indicó que no lo conocía aún lo suficiente para valorarlo, pero resaltó su experiencia en banca comercial. Más adelante surgieron desavenencias entre ambos por sus diferentes visiones estratégicas.

De hecho, si Saracho era escéptico respecto al plan que había diseñado el equipo de Ron, Larena lo consideraba "agresivo" pero "factible" y se comprometió a implantarlo en cualquier caso, según se desprende de su entrevista con el supervisor.

Los exdirectivos del Popular (de izda. a dcha.) Ángel Ron, Emilio Saracho y Pedro Larena
Los exdirectivos del Popular (de izda. a dcha.) Ángel Ron, Emilio Saracho y Pedro Larena Popular

Preguntado por posibles ajustes en la estrategia, Larena se limitó a indicar que probablemente faltaban objetivos en banca digital, aunque sí coincidía en que la elevada exposición inmobiliaria era el mayor problema de Popular.

Ambos directivos, en cualquier caso, sí coincidieron en que la relación con el BCE debería ser abierta y transparente. En concreto, para Saracho, el supervisor era "el cliente más importante" del banco, por lo que la entidad debía cuidar la relación entre ambas partes.

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