Bolsa

Robots en Bolsa: sí como ayuda, no como ejecutor absoluto

Un robot bursátil fue el responsable de uno de los mayores desplomes de la Bolsa de Nueva York en 2010. Sin embargo, sistemas robóticos hay de varios tipos. Vozpópuli ha hablado con dos de las empresas que funcionan en España con algoritmos para asesorar y para gestionar las carteras de los inversores.

Interior de la Bolsa de Madrid.
Interior de la Bolsa de Madrid. Efe.

Una de las grandes catástrofes en Bolsa ocurrió el 6 de mayo de 2010. A ese día se le conoce como Flash Crash, porque fue en el que el Down Jones de Nueva York sufrió la mayor caída en un mismo día de la historia: en tan sólo un par de minutos de desplome perdió mil puntos, el equivalente a un 9%. En la aproximadamente media hora hasta que se estabilizó de nuevo, algunas empresas perdieron millones de dólares. Otras, en cambio, ganaron millonarios beneficios.

A aquel funesto día se le achaca a un error de programación, un algoritmo de operaciones en Bolsa mal programado que hizo quebrar a Knight Capital Group, una empresa dedicada al 'Trading de Alta frecuencia' o, lo que es lo mismo, a la automatización y ejecución de la compra y venta de instrumentos financieros en base al uso de algoritmos y procedimientos automatizados.

En España, donde no ha habido incidentes de tal magnitud, existen desde hace pocos años empresas que se dedican a la aplicación de sistemas informáticos para el asesoramiento del cliente y la gestión de sus inversiones. Vozpópuli ha hablado con dos de ellos, comprobando que no todo puede abarcarse dentro de la definición de ‘robot bursátil’, y que se trata de empresas que tienen especial interés en diferenciarse de ese ‘trading algorítmico’.

‘Robo advisor’

Uno de ellos, Feel Capital, fue el primero regulado por la Unión Europea en tener hacer asesoramiento automatizado o robótico, lo que se conoce como ‘robo advisor’. De hecho, este lunes su sistema cumple tres años. A día de hoy cuentan con unos 12.000 usuarios y asesoran los movimientos de 1.700 millones de euros.

“A cada uno de nuestros clientes les medimos su perfil de riesgo, les vamos evaluando, y en función de lo que llamamos ‘Línea Vital Financiera’, le recomendamos individualmente su posición, dependiendo de su perfil y sus necesidades”, explica Antonio Banda, CEO y fundador de Feelcapital.

Pero, aunque se trata de un robot de asesoramiento y que es el cliente el que toma la decisión final, las recomendaciones contemplan el posible riesgo, que existe, para el usuario y que va en función de la volatilidad de los mercados. Según su perfil financiero, elaborado en base a una serie de preguntas (edad, patrimonio, expectativas de rentabilidad, etc.), el sistema asigna al cliente una cartera de inversión específica para él: renta variable, renta fija, o fondos de bolsa española, americana, europea, emergente y fondos de bolsa japonesa. El cliente tiene asignado un nivel máximo y mínimo de riesgo sobre el que se puede mover según su perfil.

Fondos indexados

También existen robots que no se limitan a asesorar, pero no llegan al riesgo de los ‘traders algorítmicos’ como el de la quebrada Knight Capital Group. Es el caso de Indexa, un robot de gestión automatizada de fondos indexados, es decir, aquellos cuya política de inversión es la de seguir un índice bursátil o de renta fija intentando desviarse lo mínimo posible.

Un banco, Inversis, es el que recibe el dinero que el cliente quiere mover. Un comité de inversiones asigna una cartera diversificada de fondos indexados al cliente y el robot se encarga de gestionar y mover esos fondos.

“Lo que hacemos no es solo recomendar, sino gestionar su cartera; la diferencia es que sólo invertimos en fondos indexados”, incide François Derbaix, uno de los fundadores de Indexa Capital: “Mandas euros para invertir, esa inversión se va a realizar en fondos de la cartera modelo, de forma automática, pero es una inversión indexada a largo plazo y con poquísima rotación en tu cartera”, añade.

Es a largo plazo porque, para suscribir al cliente en un fondo de inversión, hay que enviar la orden a una gestora, que realizará la inversión “mañana al precio de cierre de hoy”. Es decir, el tiempo de ejecución de la inversión “no es directo”.

Ambas compañías quieren alejarse de la imagen del ‘trader’, un sistema electrónico cuyos clientes suelen ser grandes instituciones. Juegan con la anticipación, con detectar “en milésimas de segundo”, explica Banda, la orden de compra o venta de los inversores y anticiparse.

Predicción

Pero ni siquiera ahora, en verano, las bolsas son más predecibles. “Puede que sea más volátil, pero predecible nunca lo es”, expone el fundador de Indexa.

“Cada vez que uno vende es porque cree que el producto va a bajar; otro compra porque cree que va a subir. No hay ninguna decisión que no esté respaldada por la decisión de otra persona”, añade.

Y concluye incidiendo en que “en cada transacción hay una posibilidad de que uno se equivoque o el otro. La suma es la realidad del mercado, y nadie lo puede predecir de forma continuada”.

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