Impuestos Propuesta para reformar Sucesiones: un tramo estatal obligatorio y uno autonómico

La Fundación Alternativas no comparte la idea del presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, que hace unos días propuso eliminar definitivamente este tributo. De hecho, recuerda que las herencias se gravan en casi todos los países europeos

Cristóbal Montoro en la Comisión de Hacienda.
Cristóbal Montoro en la Comisión de Hacienda. EFE

El Impuesto de Sucesiones es uno de los que se van a revisar en el marco de la reforma del sistema de financiación y por eso empieza a ocupar parte del debate público. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, continúa su batalla particular contra este tributo y anunció hace unos días que lo suprimirá si llega al Gobierno. "Bastante jodido es morirse para encima decidir dónde te mueres”, llegó a decir el líder de la formación naranja.

Pero no todos los expertos comparten su argumento. De hecho, técnicos de Hacienda (Gestha) recuerdan que es un tributo que aporta unos 3.000 millones a las arcas de las comunidades y eliminarlo obligaría a compensarlas con subidas en otras figuras que podrían castigar a la clase media, como el IRPF y el Impuesto sobre el Patrimonio.

Y el grupo de sabios que creó el Gobierno para la reforma de la financiación tampoco recomendó su eliminación, sino una armonización para evitar las diferencias entre las comunidades autónomas. En concreto, se inclinaban por fijar un mínimo exento elevado y tipos que irían del 4% al 11% en función del grado de parentesco, como se propuso ya cuando se hizo la última reforma fiscal. 

Una nueva propuesta

La Fundación Alternativas tiene su propia propuesta. Coincide con la comisión de expertos en que hay que armonizar el impuesto para reducir la competencia fiscal, asegurar cierta equidad horizontal en el impuesto y garantizar el efecto redistributivo de la figura. Pero de otra manera. Apuesta por fijar un tramo estatal obligatorio para todas las comunidades y un tramo autonómico voluntario.

La más curioso de la propuesta es la fijación del tramo estatal. La fundación próxima al PSOE explica que sería un tramo muy transparente e intuitivo, que tendría un fin redistributivo y que, además, dejaría un amplio margen a las comunidades para tomar decisiones tributarias propias en el ejercicio de su autonomía. En la práctica, se trataría de aplicar la tarifa que se aplica por defecto hoy al Impuesto sobre el Patrimonio.

No se podrían hacer exenciones ni bonificaciones, pero los tipos serían mucho más bajos que los actuales

Al ser obligatorio, no se podrían hacer exenciones, reducciones o bonificaciones en esta parte del impuesto. Es decir, que ninguna comunidad podría ofrecer rebajas fiscales en esta parte de la figura, lo que reduce y mucho la tentación de la competencia fiscal a la baja. Hoy hay comunidades como Madrid, que bonifican el 99% del impuesto, lo que las convierte en más atractivas desde el punto de vista fiscal.

Como contrapartida, la Fundación Alternativas sugiere tipos de gravamen mucho más bajos que los actuales. Irían del 0,2% para las herencias más bajas al 2,5% para las más generosas. Actualmente los tipos van del 7,65% al 34%. A su parecer, se pueden bajar mucho los tipos porque la ausencia de reducciones afectaría, sobre todo, a los contribuyentes que hereden un mayor número de bienes, lo que mejoraría mucho la progresividad del impuesto.

Ejemplos

Con un diseño así se asegura la progresividad: una persona que heredara bienes por valor de 50.000 euros, pagaría una cuota de 100 euros. Una que heredara 250.000 euros, pagaría 582 euros, una que percibiera 500.000 euros pagaría 1.664 euros y una que heredara bienes por valor de 5 millones de euros tendría que pagar una cuota de 65.446 euros.

Además, la fundación apuesta por mantener el actual coeficiente multiplicador en función de la cuantía de los tramos de patrimonio preexistente. Y no haría falta establecer un mínimo exento porque el tipo aplicable en los primeros tramos es muy cercano a cero y las cuotas a pagar serían muy bajas. De esta forma, aseguran, la progresividad ya está garantizada.

La Fundación Alternativas ya había propuesto fijar un tramo estatal en el IBI, un impuesto local

Todo esto se aplicaría al tramo estatal, pero las comunidades también podrían, si lo creen oportuno, crear su propia tarifa con un tramo autonómico, de forma análoga a lo que en la actualidad ocurre en el IRPF. Solo habría una pequeña diferencia: toda la recaudación del Impuesto de Sucesiones iría para las comunidades, puesto que seguiría siendo un impuesto cedido a las regiones.

No es la primera vez que la fundación próxima al PSOE reclama la fijación de tramos estatales en impuestos autonómicos o locales. Hace casi un año publicó otro informe en el que se reclamaba un tramo estatal para el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). ¿La razón? La misma que con Sucesiones: los tramos estatales permiten aumentar la progresividad de la figura y hacer que los impuestos que gravan la riqueza, como estos dos, desempeñen un papel más importante en el sistema tributario.  



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