Economía

La CEOE duda de la viabilidad de las pensiones: España sufrirá más que otros el envejecimiento de la población

Habrá más pensionistas y menos población activa, lo que obliga a reflexionar sobre la supervivencia del sistema.

 

La población activa está compuesta por el conjunto de personas que suministran mano de obra para la producción de bienes y servicios económicos o que están disponibles o hacen gestiones para incorporarse a dicha producción. Ésta es la definición que hace el INE de la población activa, un concepto clave para la economía que integra tanto a los trabajadores ocupados como a los parados del país, y que nutre al sistema público de ingresos para financiar las pensiones de aquellos que ya han abandonado la vida laboral tras años de trabajo.

Hay varios factores que han influido mucho en la evolución de este parámetro en España durante los últimos años, como la progresiva incorporación de la mujer al mercado de trabajo, la duración de la etapa formativa de los jóvenes, la vida activa de los mayores, el envejecimiento de la población y el impacto de la crisis económica, con consecuencias en todos los colectivos que forman parte de la población activa.

Según un estudio realizado por CEOE, la combinación de todos estos factores y la creación de empleo que se prevé para los próximos años permitirán que la tasa de paro baje hasta el 18% a final de 2017 y hasta el 8% en 2025 si el empleo crece de media un 1,5% a partir de 2018, lo que supondría recuperar los niveles previos a la crisis. Si el empleo crece algo más, la tasa de paro podría caer al 8% ya en 2023.

Implicaciones en las pensiones

Pero no es oro todo lo que reluce. Los efectos son solo positivos a corto plazo, pero en el medio y largo plazo plantean una serie de incertidumbres por el efecto que podrían tener en el crecimiento de la economía y por las implicaciones que el envejecimiento puede tener para la relación entre ocupados y pensionistas del país, es decir, la sostenibilidad del sistema de pensiones.

En 2064 habrá tres jubilados por cada cuatro trabajadores, una de las mayores ratios de dependencia del mundo

Según las cifras del INE que utiliza CEOE, en el año 2002 por cada 100 personas en edad de trabajar (entre 16 y 64 años) había 25 personas fuera del mercado de trabajo (con más de 65 años), es decir por cada pensionista había cuatro trabajadores. En 2015, esta ratio de dependencia se ha elevado a 28 jubilados por cada 100 empleados y en 2025 llegará a 35 personas. En 2050 habrá casi 74 personas mayores de 65 años y en 2064 llegará a 76. Es decir, que por cada cuatro personas en edad de trabajar habrá tres fuera del mercado.

Esto supone un verdadero problema para la financiación del sistema de pensiones. Y aunque el envejecimiento de la población es un fenómeno mundial, según la patronal, en España será más intenso que en otras economías avanzadas. De hecho, según las cifras anteriores, España será en 2050 el segundo país del mundo con la ratio de dependencia más elevada, solo por detrás de Japón y muy por encima de otras economías avanzadas.

La caída de la población activa

Este envejecimiento se está trasladado a la población activa, que aumentó mucho entre 2002 y 2008 impulsada por la llegada de población extranjera. Entre 2008 y 2012 siguió aumentando, pero de forma más moderada, hasta que cambió de tendencia y empezó a caer influida por los efectos de la crisis, que ha convertido a España en un país menos atractivo para los extranjeros y ha producido un efecto desánimo que ha hecho que muchos jóvenes abandonaran el país o prolongaran sus estudios y que los mayores adelantaran sus jubilaciones.

El envejecimiento de la población también afectará al consumo, el ahorro y el gasto sanitario

Y se seguirá trasladado en el futuro, puesto que, según los cálculos de la patronal, la población activa se reducirá en 57.000 personas entre 2015 y 2017, con una pérdida muy grande en la fuerza laboral de entre 20 y 39 años, compensada, en parte, con un aumento de las personas de entre 40 y 69 años. Para 2025, este parámetro podría descender en 150.000 personas.  

Además, el progresivo envejecimiento de la población no solo afectará solo a la población activa, sino que también tendrá efectos sobre otros aspectos de la economía, como los hábitos de consumo y la propensión al ahorro, variables en las que existen apreciables diferencias en unos grupos de edad. Asimismo, aumentará las necesidades de atención sanitaria y de servicios sociales, que también son sensiblemente diferentes en función de las edades de la población, lo que probablemente obligaría al Estado a destinar más gasto a estas parcelas.


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