Urbanismo

Pelotazo de Florentino en Madrid: vende por 130 M. suelos que Carmena le cedió hace un año por 90 M.

Dragados ha colocado parte de los terrenos que obtuvo del Ayuntamiento de Madrid por la concesión de la urbanización del Paseo de la Dirección, rescindida de común acuerdo entre las partes, con una más que jugosa plusvalía del 44% en poco más de un año

Florentino Pérez, presidente de ACS, en una reciente junta de accionistas de la compañía
Florentino Pérez, presidente de ACS, en una reciente junta de accionistas de la compañía Efe

Jugada redonda para Dragados, cabecera del negocio de construcción de ACS, en pleno Madrid. La compañía ha conseguido colocar dos parcelas urbanizables destinadas a levantar sendas torres de viviendas en el distrito de Tetuán por un precio aproximado de 130 millones de euros. El negocio no le ha podido salir mejor al grupo que preside Florentino Pérez, toda vez que esos activos forman parte de la compensación que recibió el año pasado por parte del Ayuntamiento de Madrid tras acordar el fin anticipado de la concesión para urbanizar la zona del Paseo de la Dirección, en la que se ubican los suelos. En el momento de la cesión, los terrenos fueron valorados en poco más de 90 millones de euros.

De este modo, Dragados ha conseguido sacarle a los suelos un rendimiento del 44% en poco más de un año, todo un récord en el mercado inmobiliario aun si se tiene en cuenta la evolución al alza que están experimentando los precios en los últimos meses, lo que incluso ha llevado a más de uno a empezar a hablar de la formación de nueva burbuja.

La operación, adelantada por el portal especializado idealista.com, se ha cerrado con el fondo Stoneweg y supone la confirmación de que rescindir la concesión para la urbanización del Paseo de la Dirección supuso un gran negocio para Dragados aunque no tanto para el Ayuntamiento de Madrid que, además, ha tenido que encargarse de la parte de las obras que la filial constructora de ACS dejó sin terminar.

La historia de la operación se remonta once años atrás. Por entonces, la corporación municipal que lideraba Alberto Ruiz Gallardón adjudicó a Dragados una concesión para urbanizar uno de los extremos del distrito de Tetuán, en la zona norte de la capital, delimitado por el Paseo de la Dirección, la calle Marqués de Viana y el Parque Rodríguez Sahagún. Según los términos de la concesión, la empresa se encargaba de costear tanto las obras como los trámites de expropiaciones de terrenos y realojos que había que llevar a cabo y recibiría como compensación suelos en la zona por un valor equivalente a la oferta económica con la que Dragados se hizo con el contrato, en torno a los 176 millones de euros.

Crisis y cambios en la concesión

La llegada de la crisis y su especial incidencia en el sector inmobiliario hizo que Dragados se plantara ante el Ayuntamiento de Madrid en varias ocasiones solicitando cambios en la concesión y paralizando los trabajos en repetidas oportunidades, lo que dejó a los vecinos afectados en situación de abandono. Tras dos modificaciones de la concesión, la última de ellas aprobada poco antes de las últimas elecciones municipales, la nueva corporación encabezada por Manuela Carmena decidió dar un ultimátum a Dragados para culminar las obras y, ante la imposibilidad de cumplirlo, ambas partes se sentaron a negociar una rescisión anticipada de la concesión.

El acuerdo fue alcanzado a finales de 2016 y fue desarrollado durante los meses siguientes, en los que se elaboró un inventario para determinar la inversión que había hecho Dragados hasta la fecha en la urbanización de la zona y, en función de ella, determinar la compensación por parte del Ayuntamiento.

De acuerdo con este documento, fechado a finales de noviembre de 2017, los gastos de Dragados ascendieron a 130,38 millones de euros, por lo que recibió un total de siete parcelas valoradas en esta cantidad. Entre ellas, las de más valor son las que Dragados acaba de vender (con una superficie de 20.300 metros cuadrados y valoradas en algo más de 45 millones de euros cada una), puesto que están calificadas para uso de vivienda libre.

Con la operación, la filial de ACS ya ha visto compensado todo el gasto que realizó en la concesión, con la particularidad de que aún le queda terreno por vender. En concreto otras cuatro parcelas, valoradas en unos 35 millones de euros, aunque su calificación es de vivienda protegida, por lo que el margen de beneficio será menor. No obstante, como la venta de los terrenos más valiosos ha servido para amortizar el gasto total en la concesión, todo lo que obtenga Dragados por los terrenos que le quedan se lo podrá apuntar como beneficio.

Críticas de la oposición y los vecinos

Otra posibilidad es que sea la propia compañía la que decida promover el desarrollo de los suelos que le restan, aprovechando el momento alcista que atraviesa el mercado inmobiliario.

Cuando se resolvió la concesión, el gobierno municipal recibió numerosas críticas de la oposición, que consideraba que el acuerdo alcanzado era muy beneficioso para Dragados y, en cambio, no dejaba en una buena posición ni al Ayuntamiento de Madrid ni a los vecinos de la zona que, aunque han visto como el entorno ha dejado poco a poco de parecerse a un escenario bélico, siguen sin solventar muchos de los problemas que les ha traído el proyecto.

Todo apunta a que el tiempo y el devenir de los acontecimientos ha dado la razón a los que criticaron el pacto entre el Ayuntamiento y Dragados que, paradójicamente, han tenido otros episodios de conflicto en la capital, como el relacionado con algunos de los túneles que atraviesan la ciudad, cuya concesión también ha terminado por rescatar la corporación que liderada la alcaldesa Carmena.

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