Construcción

OHL confirmó los peores presagios de Villar Mir: el saneamiento de las cuentas no ha terminado

Grupo Villar Mir, principal accionista de la constructora, tenía claro que el castigo bursátil a la constructora venía por el efecto de los proyectos fallidos y sospechaba que aún quedaban por aflorar, lo que se puso de manifiesto en las cuentas del tercer trimestre

Junta de accionistas de OHL
Junta de accionistas de OHL europa press

A finales del pasado septiembre, OHL sufrió un notable revolcón bursátil tras la publicación de sus resultados del primer semestre de 2018, que reflejaron una vez más el efecto negativo de proyectos fallidos en el exterior. La compañía vio cómo en apenas dos sesiones se esfumaba un tercio de su capitalización, que a duras penas superaba los 500 millones de euros, y sus acciones se adentraban en el desconocido terreno de los mínimos históricos. Una situación que no llegó a encender las alarmas del principal socio de la constructora, Grupo Villar Mir, el holding industrial liderado por el fundador y ex presidente de la empresa, Juan Miguel Villar Mir, aunque sí extendió la sospecha, confirmada esta semana por las cuentas de los nueve primeros meses del año, que el balance de OHL aun ocultaba desagradables sorpresas.

Hace algún tiempo que OHL no ocupa el papel preponderante de antaño en Grupo Villar Mir. El punto de inflexión llegó hace algo más de tres años, en agosto de 2015. En apenas una semana, la empresa se dejó la mitad de su capitalización bursátil tras la aparición, por primera vez, en sus cuentas de los efectos negativos de proyectos fallidos. El desplome bursátil provocó un terremoto en el holding familiar, que mantenía el activo como garantía de una parte importante de su deuda financiera.

Además de a sentarse con los bancos para renegociar condiciones, el hundimiento en Bolsa también obligó a los responsables de Grupo Villar Mir a reflexionar sobre la mejor manera de evitar que este escenario volviera a repetirse.

Desde entonces, el holding ha buscado un modelo que apenas dependa de las fluctuaciones bursátiles de los activos que cotizan. Y, además, ha volcado esa mínima dependencia en la otra compañía del grupo que está en Bolsa, Ferroglobe, resultado de la fusión ese mismo año 2015 de una de sus joyas, Ferroatlántica, con la estadounidense Globe. Grupo Villar Mir controla algo más de un 50% de Ferroglobe, cuya capitalización bursátil se sitúa en el entorno de los 1.000 millones de euros.

¿Nuevas sorpresas?

Ante la imposibilidad de que el paquete de acciones de OHL que está en poder de Grupo Villar Mir actúe como garantía crediticia, las últimas refinanciaciones del holding se han llevado a cabo a base de amortizar deuda gracias a la liquidez obtenida de la venta de activos. El último de estos procesos tuvo lugar poco antes de este verano, después de que el holding se deshiciera de la participación que le restaba en el complejo Canalejas y colocara en el mercado un paquete del 12,2% del capital de OHL. Estas operaciones permitieron al grupo industrial reducir su riesgo financiero y renovar algunos de sus principales préstamos.

Por eso, la notable corrección bursátil de OHL a finales del pasado mes de septiembre no provocó el pánico en Grupo Villar Mir, aunque sí una más que evidente preocupación. En el seno del holding confían en la remontada de la compañía e, incluso, había ciertas esperanzas de que el castigo de los inversores hubiera llegado a su fin con las cuentas del primer semestre de 2018.

Eso sí, siempre y cuando no aparecieran más sorpresas desagradables. Ese era el principal temor del grupo y los resultados publicados esta semana han confirmado que estaba notablemente fundado. El nuevo equipo gestor, con el consejero delegado, Juan Antonio Fernández Gallar a la cabeza, ha optado por analizar la situación de todos y cada uno de los proyectos de la empresa, así como de aquellos cuyos contratos están pendientes de resoluciones por parte de tribunales de arbitraje para que el balance de OHL deje de contemplar posibles ingresos derivados de los mismos.

Un mercado incrédulo

El resultado se ha traducido en unas pérdidas contables superiores a los 1.300 millones de euros. Su combinación con unos resultados del negocio recurrente que tampoco han convencido al mercado (con un descenso del 14% en las ventas) ha vuelto a ser funesta para la cotización de la constructora.

Hasta tal punto que, a precios actuales, OHL capitaliza en Bolsa poco más de 170 millones de euros. Y la participación de Grupo Villar Mir, que en su día llegó a estar valorada por el mercado en más de 1.800 millones de euros, apenas lo está ahora en 60 millones.

Tras la venta de su filial de concesiones, cuya aportación al Ebitda de la compañía superaba el 90%, OHL proclamó el inicio de una nueva etapa, que pronto comenzó a sufrir cambios tras la marcha prematura de Juan Osuna, que había sido el elegido para ocupar el cargo de consejero delegado.

Sin embargo, el mercado no ha interpretado que la compañía haya terminado de dejar atrás la etapa anterior. Y menos, con un saneamiento por entregas, como el que está llevando a cabo. Ese que hace que las sospechas sobre nuevas sorpresas desagradables sigan atormentando a su principal accionista.

Recibe cada mañana nuestra selección informativa

Acepto la política de privacidad


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba