Energía

Iberdrola se queda sin un rival para comprar las hidroeléctricas de EDP por 2.000 millones

La eléctrica austriaca Verbund se cae de la puja abierta por la compañía portuguesa para colocar algunos de sus activos en su mercado local

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán
El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán Europa Press

Horizonte más despejado para Iberdrola con vistas a hacerse con los activos hidroeléctricos de EDP en Portugal. Verbund, la mayor empresa eléctrica de Austria, que también formaba parte del grupo de compañías interesadas en el proceso, se ha retirado de la operación, valorada en un montante aproximado de 2.000 millones de euros.

La eléctrica que preside Ignacio Galán mantiene su interés en comprar estos activos y deberá pelear con rivales como la noruega Statkraft y el grupo francés Engie. La desinversión de EDP se enmarca en su apuesta por incrementar su cartera de activos renovables. Tras diversas cribas en el proceso, por el que también se interesó Enel, la matriz de Endesa, la compañía participada por el Estado portugués se quedó con un grupo definitivo de cinco oferentes.

A partir de ahora, ya solo serán cuatro. Este viernes, Verbund confirmaba la información que adelantó la agencia Bloomberg, en la que se hablaba de la retirada de la empresa austriaca de la puja, en una de las operaciones más atractivas del sector actualmente.

Portugal es uno de los mercados por los que Iberdrola está apostando con fuerza, aunque no forma parte de sus cinco plazas de referencia (España, Reino Unido, EEUU, México y Brasil). Y más concretamente en el ámbito de la energía hidroeléctrica. En la actualidad, la eléctrica española está construyendo el complejo de Alto Támega, en el norte de Portugal, con una potencia instalada de 1.160 megawatios (MW), lo que representa el 6% del total del país luso.

Ofensiva comercial

El proyecto se compone de dos grandes presas y una central de bombeo situada en altura, con un esquema muy similar a uno de los activos más singulares de la compañía en España, como es el complejo de Cortes-La Muela, en Valencia, que pasa por ser la mayor planta de Europa de estas características. La mayor de las presas se sitúa en la parte alta del río Támega (uno de los afluentes del Duero en su discurrir por tierras portuguesas), con una altura de 107 metros. A unos 10 kilómetros río abajo se sitúa el aprovechamiento de Daiovoes, con una presa de 78 metros.

Por encima de ellos, con un salto cercano a los 700 metros, Iberdrola construye la central de bombeo de Gouvaes, la mayor de las instalaciones del complejo, que dispondrá de cuatro turbinas reversibles de 220 MW. Contará con una potencia instalada de 880 MW, que permitiría satisfacer durante 24 horas la demanda eléctrica del área metropolitana de Oporto, en la que viven aproximadamente 1,3 millones de habitantes.

La inversión de Iberdrola en este proyecto se aproxima a los 1.500 millones de euros, algo menos del montante que EDP pretende obtener por la venta de sus activos hidroeléctricos en Portugal.

En paralelo con estas operaciones, la eléctrica española ha emprendido una notable ofensiva comercial en el país vecino, como la que también está llevando a cabo en Italia.

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