Energía

El nuevo Gobierno se expone a un apagón nuclear por el calendario de cierre de centrales

El futuro de las centrales nucleares está en el punto de mira del Gobierno de Pedro Sánchez. Su postura será favorable a determinar una fecha límite para su cierre definitivo, más temprana que tardía, que podría llevar a las propietarias a renunciar a la operación y provocar un apagón nuclear

La política energética de Zapatero dio la puntilla a la central nuclear de Garoña
La política energética de Zapatero dio la puntilla a la central nuclear de Garoña GTres

La política energética es uno de los capítulos que el nuevo Gobierno pretende abordar cuanto antes, con especial incidencia en el futuro de las centrales nucleares. Uno de los objetivos que se fijará el Ejecutivo que liderará Pedro Sánchez será fijar una fecha de cierre para estas instalaciones, un año antes de que lleguen las primeras peticiones para prolongar la vida útil de algunas de estas plantas. En principio, el PSOE no debería tener problemas para alcanzar un acuerdo con la mayoría de las fuerzas políticas que le han apoyado en la moción de censura que derive en un final acelerado de la energía nuclear en España. Sin embargo, puede exponerse a una respuesta por parte de las eléctricas que provoque un apagón nuclear que se vería reflejado tanto en el precio de la luz como en la seguridad del suministro.

Sánchez creará un nuevo ministerio que aglutinará las áreas de Energía y Medioambiente, destinado a trabajar en todo lo relacionado con la transición energética, la descarbonización de la economía y el cambio climático. Este departamento tendrá la delicada labor de confeccionar la política energética del Gobierno, cometido en el que los ya ex ministros Álvaro Nadal (Energía) e Isabel García Tejerina (Agricultura y Medioambiente) se quedaron a medio camino.

Una de las primeras decisiones estará relacionada con el futuro de la energía nuclear. La favorable postura del anterior Gobierno a su mantenimiento como energía de respaldo contrasta con la opinión manifestada en numerosas ocasiones por el PSOE desde la oposición y por algunos de los partidos que le han apoyado en la moción de censura, especialmente Podemos, totalmente contrario a la nuclear.

De este modo, el nuevo Gobierno se encuentra en una encrucijada cuya salida no será sencilla. Una de las herencias del anterior Ejecutivo es el informe de la comisión de expertos para la transición energética, que otorga a la energía nuclear un papel fundamental en los próximos años, al menos hasta 2030, para asegurar el suministro eléctrico mientras se incrementa la producción con energías renovables.

El precedente de Garoña

A estas alturas parece improbable que el Gobierno de Sánchez cierre la puerta a prolongar la vida útil de las centrales nucleares más allá de los 40 años. Pero la clave estará en el límite que determine para esta prórroga. Si opta por un plazo de transición, cinco años para proceder al cierre ordenado de las centrales, se encontrará con una situación complicada, toda vez que lo más probable es que las eléctricas que operan las centrales renunciaran a mantenerlas abiertas al no poder recuperar en tan poco espacio de tiempo las inversiones que conlleva la prolongación de la vida útil de estas plantas, determinadas en su día por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Se repetiría así el precedente de la central de Santa María de Garoña, cuando el Gobierno presidido entonces por José Luis Rodríguez Zapatero, autorizó que siguiera operando tras cumplir 40 años en servicio pero tan sólo por cinco más. Nuclenor (participada al 50% por Endesa e Iberdrola), la sociedad que operaba la central, decidió parar la actividad de la planta.

El hecho de que la central de Garoña tuviera poco peso en el sistema hizo que el efecto de su paralización apenas se dejara sentir. Sin embargo, no sucedería lo mismo con otras centrales que tendrán que renovar su licencia próximamente, como son las de Almaraz, Ascó y Vandellós.

Los riesgos del cierre nuclear

De hecho, basta comprobar el comportamiento alcista del precio de la electricidad en las últimas semanas, alterado por la parada de tres centrales nucleares (dos por carga de combustible y una por avería).

El Gobierno también tendrá que tener en cuenta el debate interno en las propias filas socialistas, en las que no todas las posturas son antinucleares. Desde Foro Nuclear, la patronal que agrupa a las empresas del sector, asumen que las energías tradicionales deben ir dando paso a las renovables para cumplir con los objetivos fijados por la Comisión Europea. Sin embargo, consideran que el cierre de las centrales nucleares debe ser ordenado y progresivo, dado que se trata de un proceso complicado y costoso debido al necesario desmantelamiento, que podría generar cuellos de botella.

El anterior Gobierno dejó el camino despejado para que la vida de las centrales nucleares se prolongara durante, al menos, diez años. Uno de los elementos a tener en cuenta es que su vigencia contribuye al objetivo de reducir emisiones. Muchos elementos a tener en cuenta, con los que tendrá que decidir el nuevo departamento del Gobierno de Sánchez.

Recibe cada mañana nuestra selección informativa

Acepto la política de privacidad


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba