Pensiones

El Gobierno evita subir más de un 0,25% las pensiones al financiarlas con deuda

Si utilizara otros instrumentos en forma de transferencias o de aumento de los propios ingresos, tendría que empezar a mejorar las prestaciones por encima del mínimo legal desde 2019 o 2020.

Fátima Bañez charla con Cristóbal Montoro en el Congreso.
Fátima Bañez charla con Cristóbal Montoro en el Congreso. EFE

El Gobierno lleva dos años aprobando créditos del Tesoro a la Seguridad Social para financiar las pensiones sin agotar el Fondo de Reserva. En 2017 se emitieron 10.000 millones para pagar las extras de verano y Navidad. Y en 2018 la factura va a ser aún más alta para evitar que se agote la 'hucha'. De momento, se emitirán hasta 15.000 millones, aunque habrá que pulir la cifra cuando se aprueben los Presupuestos.

Y es que la Seguridad Social sigue en déficit y no parece que la situación vaya a resolverse en el corto plazo. A no ser que los partidos se sienten en serio y sean capaz de pactar una gran reforma del sistema de pensiones. Y el Fondo de Reserva se agota. Ha servido estos años para hacer frente a las dos pagas extra del año, pero ahora mismo tiene poco más de 8.000 millones, una cantidad que no da para cubrir ni una sola de las pagas.

Por eso el Gobierno ha decidido tirar de deuda. Podría haber buscado otra forma para financiar las pensiones, pero se ha inclinado por emisiones a través del Tesoro. ¿Por qué? ¿Hay alguna razón que justifica seguir aumentando la ya elevada factura de la deuda pública? Pues parece que sí la hay. Y es que el hecho de que el dinero se articule en forma de préstamo y a través de la emisión de deuda evita al Gobierno tener que subir las pensiones por encima del 0,25% en los próximos años y seguir conteniendo el gasto.

Si se hubiera utilizado el Presupuesto para las extras, las pensiones tendrían que subir más del 0,25% a partir de 2020

Si los fondos vinieran del Presupuesto o del desvío temporal de una parte de los ingresos de los impuestos, por ejemplo, mejorarían los ingresos totales del sistema, lo que afectaría a la fórmula que el Gobierno utiliza para calcular la revalorización de pensiones cada año y llevaría a incrementos de más del 0,25% a partir del año 2019 o  2020.

La Autoridad Fiscal elaboró un simulador que permite hacer este ejercicio y ver qué pasaría con las pensiones si fueran variando los parámetros del IRP (Índice de Revalorización de Pensiones). Una de las opciones que da es la de incluir una transferencia adicional a la Seguridad Social de forma permanente, algo que el Gobierno podría haber hecho en lugar de recurrir a la deuda.

Resultados del simulador

Si incluimos los 10.000 millones que se emitieron en 2017 para la Seguridad Social, podemos ver como las pensiones seguirían subiendo un 0,25% en 2018 y 2019, pero tendrían que aumentar un 0,43% en 2020, un 0,94% en 2021 y un 1,44% en 2022, algo difícil de asumir para el sistema en estos momentos.

Y si elevamos la transferencia permanente a 15.000 millones la situación sería aún más complicada para el sistema. El IRP seguiría siendo del 0,25% para 2018, pero aumentaría ya al 0,76% en 2019, al 1,30% en 2020, al 1,84% en 2021 y al 2,37% en 2022. Sin embargo, parece más razonable pensar en 10.000 millones porque la salud del sistema seguirá mejorando en los próximos años.

El sistema seguirá en déficit y el Gobierno podría seguir tirando de estos préstamos durante años

El préstamo del Tesoro, que además probablemente nunca se devolverá, evita esta situación. Aunque hay que reconocer que financiar las pagas extra a través del Fondo de Reserva también elevaba la factura de la deuda. Y es que el dinero de la 'hucha' se considera un activo del Estado y la deuda se calcula restando al total los activos del Estado. Cuanto menos activos, más deuda.

El principal problema es que el sistema va a seguir en déficit y parece que el Gobierno va seguir recurriendo a este tipo de préstamos en los próximos años, algo que no comparten muchos expertos, que exigen ir cuanto antes hacia otra vía que permita evitar la fuerte pérdida de poder adquisitivo que sufrirán los pensionistas en los próximos años De hecho, en 2017 se dejaron casi un punto de poder adquisitivo y todo apunta a que la pérdida será similar en 2018.

Solo una profunda reforma del sistema pensiones podría modificar esta situación. Tendría que resolver el desfase de las cuentas y asegurar unos ingresos fijos al sistema suficientes para pagar las dos pagas extra. Al ser ingresos fijos, se utilizarían para calcular la revalorzación anual de las pensiones y pondrían un ligero freno a la pérdida de poder adquisitivo a la que están condenadas las pensiones. Pero nadie parece estar por la labor.

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