EMPLEO

El Gobierno aboca a la desigualdad entre trabajadores al fiar a las empresas las normas del control horario

El conflicto sobre si las pausas deben registrarse da lugar a diferencias por empresas y por sectores de actividad

Imagen de archivo
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El Gobierno ha decido que sean las empresas, previa negociación con los representantes de los trabajadores en caso de haberlos, las que decidan cómo implantan la obligación de registrar el horario de sus empleados, sin definir si deben anotar o no las pausas que realizan durante la jornada (aunque recomiendan hacerlo), lo que ha dado lugar a importantes diferencias entre unos sectores y otros. 

Como ejemplo de las empresas que han sido más condescendientes con sus empleados se encuentran algunas compañías del sector de la distribución, como El Corte Inglés, que ha decidido que no obligará a sus 92.000 trabajadores a registrar las pausas que hacen a lo largo de su jornada laboral para fumar o para tomar un café, siempre y cuando esas interrupciones sean de menos de una hora, y computarán como parte de sus horas de trabajo. 

En las antípodas podría situarse el sector bancario, que se encuentra en plena negociación de su convenio sectorial y tiene un debate abierto entre sindicatos y patronal sobre cómo llevar a cabo este registro. 

La Asociación Española de Banca (AEB) es partidaria de que sí se registren las pausas: "El tiempo que media entre el inicio de la jornada y su finalización no tiene en si mismo la consideración de 'tiempo de trabajo efectivo' ya que deben excluirse las pausas no obligatorias (...) Es recomendable que el modelo de registro aplicable contenga parámetros medibles que otorguen valor diario, en su caso, a esas otras pausas", señalan en sus propuestas, a las que se opone Comisiones Obreras, que pide lo contrario. 

Riesgo para la productividad

Si el Ejecutivo, en su voluntad de proteger a los trabajadores y de evitar que hagan horas extras impagadas, hubiera estipulado la obligatoriedad de registrar las pausas dentro del horario de trabajo o de especificar cuánto tiempo al día lo dedican a descansar (sin delimitar las franjas horarias en las que lo hacen, poniendo la hora de entrada y de salida y cuántas horas en esa franja han sido de descanso, sin especificar horarios) hubiera garantizado una igualdad de derechos para todos. 

Lois Rodríguez, director de equipo de Laboral del despacho de abogados internacional Baker McKenzie, explica a Vozpópuli que la desigualdad entre trabajadores de distintos colectivos se producirá "si las empresas tienen una diferencia de criterio sobre qué consideran tiempo efectivo de trabajo" y señala que eso podría repercutir en su productividad, ya que si cuentan en la jornada las pausas no obligatorias, los trabajadores serán remunerados por lapsos de tiempos en los que estarán inactivos. 

Aún así, el experto recuerda que esas diferencias existían antes de que el registro horario fuera obligatorio, sólo que ahora no se han remediado. "Hasta la fecha la llamada 'pausa del bocadillo' de quince minutos en algunas empresas se consideraba tiempo de trabajo y en otras no, depende del convenio o de la empresa", explica, y pone de ejemplo también los días de vacaciones, que algunos sectores son más que en otros. 

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