Economía

Finlandia se despide de su plan de renta básica universal

El Gobierno finés pone fin a los 560 euros que daba a 2.000 parados

Una calle de Finlandia.
Una calle de Finlandia. EFE

El 2019 ha puesto fin al plan de Finlandia de dar una renta básica universal de 560 euros al mes a 2.000 parados. La idea, una propuesta controvertida entre los economistas, pretendía estimular el mercado laboral del país.

El plan debería haber entrado en una segunda etapa al cumplirse los dos años, pero el Gobierno finés ha decidido no renovarlo. En esta nueva fase, el dinero llegaría a personas que no necesariamente tuvieran que estar en paro.

Finlandia centró el foco de la atención económica en 2015 al anunciar su ambicioso plan. Iba a ser el primer país en instaurar una renta básica, con un programa de dos años entre 20117 y 2018 que estaba dotado con 20 millones de euros.

El Gobierno nunca habló de “renta básica universal” porque la muestra de quienes recibían el dinero era de 2.000 personas que por entonces recibían algún tipo de subsidio por desempleo, lo que no incluía a los 5,5 millones de finlandeses. Una de las características de la ayuda es que los beneficiarios no perdían el derecho a recibir el dinero aunque encontrasen trabajo.

Impacto en la economía

El ente competente de supervisar cómo se implementaba la ayuda estatal era la Kela, la seguridad social del país. Entre otras cosas, medía el impacto que provocaba en la búsqueda de empleo, en la sostenibilidad de las pensiones, en la burocracia o en el pago de impuestos.

En España la idea tuvo bastante eco porque se asemejaba, dentro de su ambición, a la planteada por Podemos para las elecciones de 2015, las primeras al Congreso de los Diputados a las que se presentaban los de Pablo Iglesias. El partido ‘morado’ planteaba entregarle una renta mínima a todos los ciudadanos, y calcularon que costaría unos 60.000 millones de euros.

A favor y en contra

La medida es de esas que encienden debates entre los especialistas. Sus defensores consideran que antes o después los estados deberán abrirse a esta posibilidad ante el imparable avance de la robotización en el mercado laboral, ya que las nuevas tecnologías destruirán millones de puestos de trabajos en un futuro. Los beneficios que las máquinas generen en favor de las arcas públicas podrían ser utilizadas en este sentido.

Los detractores, normalmente contrarios a cualquier tipo de intervención del Estado, opinan que desincentiva la búsqueda de empleo, aunque otros ven la renta básica universal como la primera piedra para eliminar todas las ayudas sociales.

El Gobierno finlandés todavía no ha hecho público las conclusiones finales de la prueba, aunque ya en abril decidió no seguir adelante con ella. Desde la Kela solicitaban ampliar en 2019 a otros 10.000 ciudadanos el programa,con un presupuesto que podría alcanzar los 75 millones anuales e incluir entre ellos todo tipo de segmentos poblacionales, desde trabajadores asalariados, a autónomos o empresarios.



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