Economía

Eroski: el referente del cooperativismo lucha por seguir en manos de sus 10.000 socios

Su intensa negociación con sus acreedores ha puesto encima de la mesa transformarse en una sociedad anónima y dejar de estar en manos de sus trabajadores

Eroski center
Eroski center Eroski

Eroski vive un período de intensas negociaciones con los bancos para lograr refinanciar el crédito de 1.690 millones que vence en junio de 2019. La cadena de distribución de origen vasco quiere un nuevo aplazamiento de este compromiso de un plazo de cuatro años. Por su parte, las entidades financieras le reclaman a cambio la venta de alguno de sus principales negocios, aunque también han puesto encima de la mesa abandonar el cooperativismo.

Los bancos, con Santander, BBVA y Caixabank al frente, instan a la compañía que, si no logra hacer frente al pago de este crédito, se transformarse en una sociedad anónima y abandone su régimen de cooperativa. Es decir, las entidades buscan facilitar la llegada de inversores y la toma de decisiones, frente a la complejidad que consideran que supone que la propiedad este en manos de los trabajadores. 

Un escenario que la compañía defiende a capa y espada desde su fundación. La cadena de distribución vasca supone un referente de este sistema de propiedad. Según su memoria anual de 2017, la compañía está en manos de 10.017 socios que están integrados dentro de su plantilla de 33.816 trabajadores.

Una seña de identidad desde su fundación en 1969, cuando comenzó bajo el nombre de Comerco. Es más, este formato se incluyó, un año después, en su nombre definitivo: Eroski, como la suma de las palabras Erosi ('comprar') y Kide ('socio' en euskera).

Por nuestra historia, por los buenos resultados de esta fórmula, porque creemos en los principios del cooperativismo… Por todo ello, apostamos por este modelo"

Eroski

"Por nuestra historia, por los buenos resultados de esta fórmula, porque creemos en los principios del cooperativismo… Por todo ello, apostamos por este modelo que sin nuestros socios y socias consumidores no sería posible", afirma Eroski. "Son una parte fundamental de la empresa y participan en nuestros órganos sociales (Asamblea General, Consejo Consumerista, Comités Consumeristas…)", añaden. 

Por ello, para el grupo de distribución de distribución que preside Agustín Markaida su naturaleza jurídica no es negociable. En cambio, las entidades financieras consideran que la sociedad anónima es la mejor opción para poder plantearse ejercer el derecho a cobrar mediante el canje del crédito por capital de la empresa, como ha sucedido en otros procesos. 

Un Eroski en San Sebastián
Un Eroski en San Sebastián EFE

Baluarte de Corporación Mondragón

Una lucha por mantener a un referente del coorporativismo. Según los datos de la Confederación Española de la Economía Social (Cepes), los 5.500 millones de euros de facturación anual colocan a Eroski a la cabeza del ranking de cooperativas en España. Y, dentro de su sector, ocupa la cuarta posición de las grandes compañía de distribución con el 5,4% del mercado. 

La compañía es uno de los baluartes de Corporación Mondragon, el primer grupo empresarial vasco, décimo de España, y considerado mayor grupo cooperativo del mundo. Un protagonismo en Mondragón que compartía con Fagor, otro de los principales referentes del coorporativismo vasco y español.

No obstante, la compañía de electrodomésticos no es un buen ejemplo en estos momentos para Eroski. En 2013, Fagor anunció que entraba en preconcurso de acreedores, al acumular una deuda de más de 800 millones de euros. Una posibilidad que se descarta completamente desde Eroski.

"La empresa ha cumplido por el momento con todos sus compromisos adquiridos en la anterior refinanciacion, ha reducido su deuda desde el comienzo de la crisis casi a la mitad, tiene una generación de Ebitda consolidada de más de 242 millones de euros de manera sostenida en los últimos años", defienden fuentes cercanas a la compañía. 

A cambio... tendrá que vender

La conversión a sociedad anónima puede ser un punto negociable. Lo que sí parece innegociable para las entidades financieras es la venta de sus principales activos. Un proceso de venta que Eroski ya arrancó en 2014. La compañía que preside Agustín Markaide llegó a un acuerdo con DIA en noviembre de ese año para la venta de 160 tiendas por un importe de 146 millones.

El siguiente paso fue en 2016. En febrero, la empresa de origen vasco vendió 36 hipermercados y 22 gasolineras a Carrefour, por algo más de 200 millones de euros. Y, en julio de 2017, traspasó su red de perfumerías If, con un total de 103 tiendas, al grupo Douglas.

Ahora el siguiente paso puede ser su potente negocio en Baleares, su 50% de Vegalsa en Galicia o la catalana Caprabo. Un siguiente paso que Eroski se niega a dar. Pero sus acreedores no se mueven de este requisito, ya que el objetivo es recuperar 1.000 millones en cuatro años. Un proceso que provocará que el referente del cooperativismo siga ocupando las portadas de los periódicos. 



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