Economía

El fracaso de las empresas de demoscopia les pasa factura ante las grandes del Ibex

Sigma Dos, GAD3 y TNS no viven de las encuestas electorales, sino de los estudios de mercado y análisis demoscópicos de clientes para las compañías privadas, pero éstas, poco a poco, se van decantando por pequeñas empresas más especializadas ante los fracasos de predicción de las grandes.

El equipo de Unidos Podemos, durante la comparecencia tras conocerse los resultados del 26J.
El equipo de Unidos Podemos, durante la comparecencia tras conocerse los resultados del 26J. EFE

Las grandes compañías de estudios demoscópicos no viven de las encuestas electorales. Su verdadero negocio está en las encuestas de clientes y estudios de mercado. Gigantes de la distribución como Mercadona o El Corte Inglés, de la restauración como McDonald’s, Telepizza o Rodilla o de la telefonía como Orange o Vodafone, entre otras muchas compañías privadas, pagan ingentes cantidades de dinero a las empresas de análisis de mercado y demoscopia para abrir nuevos establecimientos y hacer crecer sus negocios.

El estrepitoso (y no primer) fracaso de Sigma Dos, TNS Demoscopia y GAD3 en las encuestas durante la campaña electoral del 26J y las realizadas el domingo a pie de urna “les va a pasar factura”, según algunos expertos consultados. “Las grandes compañías de distribución y de gran consumo empiezan a dudar de su profesionalidad y están apostando por empresas de demoscopia más pequeñas y especializadas”, añaden estas fuentes.

Las grandes empresas de distribución y gran consumo dudan cada vez más de la profesionalidad de las grandes empresas demoscópicas, afirman algunos expertos

De poco parecen servir los balones fuera lanzados este lunes por los directivos de dos de las importantes.

El sociólogo y presidente de GAD3Narciso Michavila, y el también sociólogo y director de investigación y análisis de Sigma DosJosé Miguel de Elías, han achacado los clamorosos errores de sus encuestas electorales, que preveían con creces el sorpasso de Unidos Podemos sobre el PSOE, a la abstención de un millón de votantes de la formación liderada por Pablo Iglesias y al miedo (difícil de detectar) alimentado por el PP y la mayoría de los medios de comunicación a que gobernara Iglesias.

Tampoco han sabido las empresas demoscópicas calibrar el impacto del Brexit en la campaña española o el hecho de que hay muchos electores que deciden la inclinación de su voto días antes o el mismo día de los comicios.

De todas formas, en un ejercicio de autocrítica, los dos sociólogos dijeron este lunes que el votante en las encuestas dice la verdad y que si se han equivocado ha sido en el análisis y no en la metodología. "Las encuestas decían que los votantes de Podemos acudirían a las urnas. El votante no miente, si hemos fallado es por nuestra falta de capacidad de análisis. No hemos sido capaces de detectar ese movimiento", admitió Michavila.

No han sabido prever, ni mucho menos interpretar, el aumento de la abstención, el impacto del Brexit o el hecho diferencial español de decidir el voto en el último día

Hay, sin embargo, analistas que van un poco más allá en el análisis. "Existen dos protagonistas secundarios de la noche del 26J: las encuestas y las campañas, con distinta suerte en cada caso. Con respecto a las encuestas y sus errores en la noche electoral es cierto que las estimaciones no se han cumplido y han sido grandes perdedoras, pero no es menos cierto que la noticia es que fallen todas, puesto que lo normal es que se aproximen y marquen la tendencia con respecto a la realidad finalmente representada”, afirma el analista político Diego Crescente.

“La razón puede obedecer a causas estructurales y coyunturales. En el caso de las primeras, nuestro sistema electoral obliga a elaborar y diseñar 52 microencuestas para poder realizar un buen trabajo de campo, factor al que se ha unido que el voto por correo alcanzara el 5% del total, escapando totalmente a la realización y cocina de las encuestas”, añade. 

Para el socio deMas Consulting, firma de referencia en asuntos públicos y relaciones gubernamentales, “este hecho, unido a factores coyunturales como que en toda Europa, cada vez más, el electorado está muy fragmentado, casi atomizado, y sea cada vez menos fiel a su partido, dato que se refleja en que gran parte de la ciudadanía en España decida su voto durante las dos semanas precedentes al día de la votación y un 10% lo haga el mismo día, hace que todos tengamos que reflexionar sobre los sistemas de medición electorales y su interpretación”.

“Con respecto a las campañas, a diferencia de las anteriores, son las grandes reforzadas de estas elecciones y lo son precisamente por estos datos. Si en el pasado se ponía en cuestión la rentabilidad de las campañas electorales, entendidas como el trasvase  o captación  de unos votos a favor de una corriente política , lo cierto es que cada vez es mayor  el porcentaje de ciudadanos que deciden su voto durante la celebración de la campaña electoral y se incremente exponencialmente el número de votantes que consideran que fueron determinantes a la hora de decidir su voto, por lo que las campañas  juegan y jugarán un papel esencial a la hora de ofrecer  a la ciudadanía una oferta política  que coincida con sus intereses y expectativas”, concluye Crescente.


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