Economía

Desaceleración: 10 factores que mitigan el optimismo sobre la economía española

La subida de los precios de la energía, la tensión institucional en Cataluña, los aranceles de Estados Unidos o el descenso de llegada de turistas son algunos de los factores que invitan a la cautela sobre las previsiones a corto y medio plazo de la economía española

Gráfico

La recuperación económica no acaba de hacerse notar en los bolsillos de todos los españoles, y ya se advierten nubarrones en el horizonte que invitan a la cautela sobre las previsiones de crecimiento de la economía española.

Tensiones políticas internas (incoherencias en las que ha caído el Gobierno de Pedro Sánchez, o la situación en Cataluña) y también externas (los aranceles de Estados Unidos, el Brexit) son algunos de los factores que pesan sobre esas previsiones. La subida del paro en agosto o la menor llegada de turistas a España, son otros de los elementos que invitan a la cautela.

Hasta ahora las previsiones tanto del Gobierno como de la Comisión Europea sobre el crecimiento de la economía española son más bien optimistas. El organismo europeo señaló el pasado mes de julio, en la presentación de sus datos de previsión de crecimiento, que la economía española ha mostrado "pocas señales de ralentización".

No obstante, la Comisión Europea rebajó entonces por vez primera su previsión de crecimiento para la economía española este año, hasta el 2,8%, desde el 2,9% que estimaba en mayo, debido principalmente a un entorno global menos favorable. Para 2019 la Comisión ha mantenido su previsión anterior, del 2,4%.

Este diario ha detectado 10 factores que podrían rebajar las previsiones de crecimiento de la economía española a corto y medio plazo:

1. El PIB. Es el principal indicador de la economía española y nos muestra claramente el enfriamiento del país. Creció un 0,6% en el segundo trimestre y un 2,7% en tasa interanual. No se registraban tasas tan bajas desde 2014. De hecho, la economía llevaba 12 trimestres creciendo por encima del 3% y ahora, en cambio, no dejará de moderarse hasta 2020.

El dato aún no es oficial, pero las cifras que han ido haciendo públicas otros organismos como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), BBVA Research, incluso el Banco de España van por ese camino. Y la evolución de muchos de los componentes del PIB confirman la ralentización, como las ventas del comercio minorista, que volvieron a negativo en el mes de julio; la cifra de negocios del sector servicios, que se redujo a la mitad en ese mismo mes; y la de la industria, que perdió también bastante fuelle.

2. El turismo. Es otro de los indicadores que nos refleja con bastante claridad la desaceleración, sobre todo porque es un sector importante para la economía española por el efecto que genera en otras parcelas de actividad como los servicios. Y lo cierto es que esta temporada no ha sido especialmente buena: el número de visitantes internacionales ha caído un 5% en julio, la mayor caída en 8 años.

3. El empleo. Quizá lo peor de todo es que todas estas señales de ralentización han llegado ya al empleo. Las últimas cifras de paro registrado y afiliación a la Seguridad Social lo confirman: el final del verano trajo la mayor subida del paro desde 2011 y la mayor caída del empleo en 10 años.

De hecho, el 31 de agosto fue el día que más empleo se destruyó de la historia. Se dieron de baja nada más y nada menos que 363.017 personas en la Seguridad Social, un número bastante habitual que en otras ocasiones ha llegado a ser incluso mayor. Pero solo se dieron de alta (58.375), lo que supone que, en términos netos, ese día se perdieron 304.642 empleos, la mayor cifra de la historia.

4. Déficit y deuda. La desaceleración del PIB llega además en un momento difícil para la economía española, que no solo ha resuelto sus principales desequilibrios, sino que, además, sigue asfixiada por el déficit y la deuda. El desfase de las cuentas públicas sigue rondando el 3% del PIB y la deuda pública no consigue alejarse del entorno del 100% del PIB. Cuanto menos crezca la economía, más difícil será reducir ambos parámetros.

5. Pensiones. Además, hay algunas partidas de gasto que presionan cada vez más las cuentas del país, como las pensiones. El número de pensionistas no para de crecer y también las prestaciones que reciben, lo que está convirtiendo este gasto el algo totalmente insostenible para el país y presionará aún más el déficit y la deuda. Por ejemplo, la factura mensual que asume el Estado ha superado este año los 9.000 millones por primera vez en la historia. Y la pensión media ya está por encima de los 1.100 euros al mes.

6. Incoherencias del Gobierno y situación en Cataluña. La descoordinación en algunas de las actuaciones del Gobierno y las contradicciones en las que han caído algunos de sus ministros a la hora de hacer declaraciones, así como un posible aumento de la tensión en Cataluña en el último trimestre del año, amenazan la evolución de la economía española.

Desde el nombramiento y posterior destitución de Maxim Huerta como Ministro de Educación, hasta el mensaje lanzado esta semana por la Ministra de Economía, Margarita Robles, sobre la cancelación de un contrato con Arabia Saudí para el envío de 400 bombas -que ha puesto en peligro el contrato de cerca de 2.000 millones entre Navantia y la armada saudí, 6.000 empleos en España-, no ayudan a dar una imagen de seguridad jurídica a los inversores que estudian destinar su dinero al mercado español. 

El aumento de la tensión en Cataluña frena las decisiones de inversión en la región, y también en el resto de España. Ante la situación en Cataluña, las compañías cotizadas incluyen en sus informes este factor como riesgo para la inversión, y organismos internacionales lo tienen en cuenta a la hora de hacer sus previsiones de crecimiento. 

7. Brexit y Trump. La incertidumbre sobre el proceso de la salida de Reino Unido de la Unión Europea y sus efectos en la economía española pesan también en la previsión de crecimiento. Es posible que el Brexit genere un incremento de los costes para las exportaciones a Reino Unido de las empresas españolas. El pasado mes de mayo el Banco de España advirtió que en 2017 se produjo una "ralentización" de las exportaciones españoles de bienes al país, con un retroceso del 6%.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Efe.

Las amenazas de imposición de aranceles de la Administración Trump a bienes europeos puede afectar a diversos sectores de la economía española. Ya lo ha sufrido el de la aceituna negra de mesa española, a la que se le ha impuesto un arancel del 34,75%. Pero es el automovilístico el que con mayor preocupación sigue los tweets de Trump. "Vamos a imponer un impuesto del 25% a cada automóvil que ingrese a Estados Unidos desde la Unión Europea", aseguró el presidente Donald Trump en declaraciones recogidas por la agencia Bloomberg el pasado mes de agosto. 

8. Ayudas europeas y tipos de interés. El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) acordó en una reunión que mantuvo el pasado mes de junio poner fin al término de 2018 a su programa de compra de activos que inició en 2015. El programa ha permitido a multinacionales españolas la venta de deuda al organismo europeo y también la de deuda pública.

El fin de ese programa de compra de activos afecta especialmente a los países con peor calificación crediticia, como España. El BCE acumula bonos españoles por importe de 250.711 millones de euros desde el lanzamiento de su programa de compra de activos.

Mario Draghi, presidente del BCE.
Mario Draghi, presidente del BCE. Efe.

En esa misma reunión de junio, el presidente del BCE, Mario Draghi, anunció que los tipos de interés se mantendrían al nivel actual, del 0%, "al menos hasta verano de 2019". Diversos analistas consideran que el organismo elevará los tipos en el último trimestre del próximo año. Esta semana, el partido regional bávaro alemán CSU, aliado de la canciller Angela Merkel, ha instado al Banco Central Europeo a finalizar rápidamente su programa de compra de activos y poner fin a su política de tipos de interés bajos, informó la agencia Reuters.

9. Debilidad de compañías españolas en Bolsa. El Ibex 35, el índice que agrupa a las mayores compañías españolas cotizadas, cerró el viernes con una nueva caída del 0,41%, hasta los 9.171,20 puntos, mínimo desde diciembre de 2016. Algunas de las principales multinacionales españolas se han visto sometidas en las últimas semanas a presiones externas y de analistas que han tumbado su cotización.

Telefónica cotiza en la actualidad en niveles nunca vistos en tres lustros, golpeada en las últimas semanas por la crisis económica de Argentina. Inditex ha sufrido un fuerte castigo en Bolsa por recomendaciones de casas de análisis que han reducido drásticamente sus previsiones sobre el valor de la acción del líder mundial de la moda. Los principales bancos también afrontan la tensión de las divisas, especialmente por la caída del valor de la moneda turca, del peso argentino, y del mexicano.

10. Precio de la energía. La caída del precio del petróleo durante los últimos años de la crisis económica sirvió para que la economía española apuntalara su recuperación. Pero las reticencias de Arabia Saudí de elevar la producción y la menor capacidad para ello de Venezuela, Irán y Libia, son factores que explican la subida del precio del petróleo en el último año, lo que también supone una amenaza para la economía española. El precio del barril de Brent, de referencia en Europa, en el entorno de los 76 dólares por barril, supone una subida del 180% desde sus mínimos marcados en 2016.

Los consumidores españoles afrontan además el alarmante incremento del precio de la electricidad, que el miércoles batió su récord al situarse en una media de 18,02 céntimos por kilovatio/hora.



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