Economía

Así infló Caixanova la burbuja inmobiliaria: tasó en 133 millones terrenos que valían 2,5

Créditos concedidos por Caixanova en una operación de financiación de una conservera revelan tasaciones inmobiliarias exageradamente infladas. El expresidente de la entidad, Julio Fernández Gayoso, y exdirectores generales están imputados

Julio Fernández Gayoso, ex presidente de Caixanova.
Julio Fernández Gayoso, ex presidente de Caixanova. Efe.

Caixanova tasó en 2005 unos terrenos en 133 millones de euros cuando en realidad su valor era muy inferior, menos de tres millones. En la creación de la burbuja inmobiliaria, cuyos perniciosos efectos sigue padeciendo la economía española, el factor de la corrupción fue también determinante.

Dicha tasación forma parte de la investigación que el juez José de la Mata, de la Audiencia Nacional, está realizando sobre préstamos que concedió la entidad para la compra y reflotamiento de la conservera Bernardo Alfageme.

El magistrado ya ha acordado proceder contra el expresidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso, y los exdirectores generales Gregorio Gorriarán y José Luis Pego, entre otras personas. Los antiguos ejecutivos de la entidad gallega "diseñaron un mecanismo claramente expropiatorio de la entidad financiera que fue mucho más allá de la adopción de actos erróneos en el ejercicio de sus facultades de administración", dice el juez en un auto del pasado mes de septiembre.

El expresidente de Caixanova fue condenado en 2015 a dos años de prisión por la aprobación de prejubilaciones millonarias

En los años en los que España vivió un boom inmobiliario y los bancos concedían créditos a diestro y siniestro para llevar a cabo espectaculares operaciones en el sector, Caixanova se subió a esa ola y aprovechó las irreales valoraciones que se hacían de terrenos y activos inmobiliarios para conceder un crédito millonario a través del cual se financió la adquisición de la conservera Bernardo Alfageme.

La conservera gallega era propiedad, antes de su venta financiada por Caixanova, de Fernando García del Valle, antiguo consejero de la caja, y su esposa e hijos. Recibieron por la venta de Bernardo Alfageme 1.222,2 euros por acción, cuando contablemente cada título de la empresa estaba valorado en 404,7 euros.

Para llevar a cabo la compra de la conservera, la entidad financiera otorgó un préstamo de 60 millones de euros. Y, ¿como podría el comprador, una empresa familiar gallega, garantizar ese préstamo? Muy fácil, dar en garantía unos terrenos. Pero para garantizar tal crédito, era necesario que esos terrenos tuvieran un elevado valor. Ningún problema, dijo Caixanova, nosotros nos encargamos de valorarlo.

Expertos del Banco de España concluyeron que los terrenos fueron valorados teniendo en cuenta elementos especulativos

La caja gallega encargó a su propia tasadora, Tasa Galicia, valorar los terrenos ofrecidos como garantía. Se trataba de ocho fincas rústicas, situadas en el municipio de Cangas, que ocupaban una superficie de 163.509 metros cuadrados. Los terrenos no disponían de infraestructura alguna de abastecimiento, ni pavimentación. 

Conscientes de los excesos

Tasa Galicia valoró en el año 2005 los terrenos de Cangas en 133,25 millones de euros. Cinco años después, la tasadora independiente Tinsa los valoró en 2,5 millones. Expertos del Banco de España analizaron el trabajo de valoración realizado por la tasadora de Caixanova. Concluyeron que los terrenos fueron valorados "teniendo en cuenta elementos especulativos" y afirmaron que era "completamente inviable su promoción y construcción con carácter inmediato".

Aunque entre 2005 y 2010 explotó la burbuja y el valor de los activos inmobiliarios se hundió en toda España, en el caso de la valoración de Tasa Galicia está claro que esta fue totalmente desproporcionada. "Parte de la bajada de precio [de 133,25 millones a 2,5] podría deberse al empeoramiento de la coyuntura económica, pero esa diferencia tan sustancial (197 veces en más cinco años después) se debe principalmente a la utilización de un método de valoración incorrecto", sostuvieron los expertos del Banco de España.

"Los máximos gestores de Caixanova eran conscientes de los excesos de la tasación de Tasa Galicia, y por tanto, de la insuficiencia del bien inmueble como garantía dada la situación urbanística de los terrenos, la cual era sobradamente conocida", afirma el juez De la Mata. 

Caixanova se fusionó en 2011 con Caixa Galicia, dando lugar a NovaCaixaGalicia, que posteriormente fue adquirida por el grupo venezolano Banesco, y rebautizada como Abanca. El expresidente de Caixanova, Julio Fernández Gayoso (Vigo, 1931), fue condenado en 2015 a dos años de prisión por la aprobación de prejubilaciones millonarias a antiguos directivos de Novacaixagalicia.

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