Economía

El BCE da flexibilidad a la banca para no provisionar los préstamos con garantías públicas

Esta medida será efectiva durante los primeros siete años del préstamo

La presidenta del BCE, Christine Lagarde
La presidenta del BCE, Christine Lagarde EFE

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido hacer más flexible la supervision de los préstamos dudosos (NPL) para que los bancos se puedan beneficiar plenamente de las garantías y moratorias establecidas por las autoridades públicas para hacer frente al coronavirus.

En concreto, el supervisor europeo ha decidido extender a los préstamos con avales públicos el trato preferencial previsto en la "Guía para préstamos dudosos garantizados o asegurados por las agencias oficiales de crédito a la exportación". Esto significa que los bancos tendrán una cobertura mínima del 0% durante los primeros siete años del recuento del préstamo. 

Los bancos centrales nacionales serán los encargados de ejercer de forma temporal la supervisión con respecto a la clasificación de los nuevos préstamos morosos que se puedan generar tras las nuevas líneas de créditos por coronavirus. Dentro de su mandato prudencial, el BCE recomienda que todos los bancos eviten "los supuestos procíclicos en sus modelos para determinar las provisiones" y que aquellos bancos que no lo hayan hecho hasta ahora opten por las normas de transición de la IFRS9.

El organismo que preside Christine Lagarde estima que el impacto de las medidas de ayuda del Pilar 2 anunciadas el 12 de marzo asciende a un total de 120.000 millones en capital CET1. Esto permite a los bancos absorber pérdidas o financiar potencialmente hasta 1,8 billones de euros en préstamos a hogares y empresas.

El BCE pide a los bancos que sigan identificando e informando sobre el deterioro de la calidad de los activos y la acumulación de NPL de acuerdo con las reglas existentes "a fin de mantener una imagen clara y precisa de los riesgos en el sector bancario". Al mismo tiempo, el supervisor reconoce que debe "desplegarse cierta flexibilidad para ayudar a los bancos a absorber el impacto de la evolución del riesgo de crédito y mitigar la prociclicidad de ese impacto".

El caso de España

La banca ha pedido al Gobierno que los créditos que se queden sin aval público no computen a efecto de provisiones en caso de resultar fallidos, según ha podido saber Vozpópuli por fuentes financieras. Esta es una de las múltiples vías que ha puesto encima de la mesa el sector, pero no la única. Los bancos no quieren volver a llenar sus balances de activos tóxicos una vez acabe la crisis provocada por el coronavirus y por eso mantendrán el pulso con el Ejecutivo hasta el último momento.

En concreto, el sector busca una batería de medidas que frene la morosidad y que a la vez permita a las entidades tener más flexibilidad a la hora de conceder un crédito. Para ello también se está hablando con el propio Banco de España. No obstante, el próximo martes está previsto que el Consejo de Ministros concrete las medidas financieras y sobre todo el cómo se darán esas garantías públicas de hasta 100.000 millones de euros.

Las entidades financieras están comprometidas con el Gobierno y están dispuestas a dar toda la liquidez que sea necesaria, pero no a cualquier precio. El sector aún no se ha recuperado de la última crisis y las duras restricciones que se le impone hace que sea muy difícil abrir el grifo tan fácilmente, y más cuando se pide un salto de fe tan grande, de 200.000 millones de euros, para ser exactos. Por el momento, Caixabank, Santander y BBVA ya han anunciado liquidez por 100.000 millones.

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