Economía

Aumenta el malestar de los críticos con Garamendi (CEOE) por su 'tibieza' ante las agresiones del Gobierno

Los empresarios son pesimistas con respecto a las medidas económicas y laborales que incluye el pacto de investidura. Algunos de los pesos pesados de la CEOE piden a Garamendi más firmeza en las negociaciones

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi Europa Press

Una de las frases que ha aparecido en el discurso de algunos representantes territoriales de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) durante las últimas semanas ha sido la que afirma que, hasta hace unos meses, lo habitual era pedir al Gobierno que mediara ante los sindicatos cuando sus reivindicaciones resultaban excesivas. Sin embargo, desde que Yolanda Díaz se hizo con la titularidad de la cartera de Trabajo, las posturas parecen más cercanas con UGT y CCOO -aunque no sea así- que con el ministerio, con el que, por cierto, ambas partes han mantenido desencuentros.

Entre algunos de los miembros del Comité Ejecutivo de la CEOE -según reconocen, en conversaciones privadas- ha aumentado últimamente el descontento con el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, por la laxitud con la que se emplea con el nuevo Gobierno y la poca beligerancia con la que responde a los ataques que reciben los empresarios.

El episodio que más malestar generó fue quizá el que se produjo hace unas semanas, cuando se acordó incrementar el Salario Mínimo Interprofesional hasta los 950 euros y Garamendi, lejos de mantener un perfil bajo, no rehusó aparecer en la fotografía junto a los líderes sindicales y a Pedro Sánchez, Nadia Calviño y Pablo Iglesias.

Los partidarios de Garamendi apuntan a que la negociación sirvió para rebajar en 50 euros las pretensiones que habían exhibido los sindicatos. Sus críticos, sin embargo, expresan su malestar por la poca resistencia que opuso la CEOE al incremento salarial en un momento en el que la sombra de la desaceleración se ha extendido sobre la economía española; y en el que está previsto que algunos sectores productivos -como el de las exportaciones- se vean en apuros.

Recuerdan -en este sentido- que el propio Gobierno destacó entonces la capacidad de diálogo del presidente de la patronal; e incluso el clima de 'confianza' que mantuvo con Pablo Iglesias y con Yolanda Díaz. Algo que hace concluir a algún vicepresidente de la CEOE que la patronal no fue especialmente incisiva.

Un cónclave en preparación

La Junta Directiva de la CEOE se reunirá el próximo 18 de marzo para evaluar los asuntos que mas inquietan a los empresarios españoles actualmente. Entre ellos, está previsto que se analice el impacto sobre la economía del coronavirus y la actuación de las autoridades españolas al respecto.

En este sentido, hay que recordar que la CEOE emitió un comunicado el pasado miércoles en el que lamentaba la falta de concreción de las medidas laborales -desautorizadas por Moncloa- que propuso el Ministerio de Trabajo ese mismo día y la ausencia de diálogo con Yolanda Díaz para consensuar esas medidas de actuación.

El malestar con la ministra también se extiende a los sindicatos. De hecho, fuentes de la cúpula de UGT no entienden la ausencia de conversaciones entre los agentes sociales y los responsables de la cartera de Trabajo en lo que respecta a esta infección. Eso ha obligado -a su juicio- a que tanto la patronal como los representantes de sus trabajadores hagan 'la guerra por su cuenta', ironizan.

Dentro del Comité Ejecutivo de la patronal existen voces que expresan su inquietud con la próxima conformación de la mesa de diálogo para debatir sobre la reforma laboral -que se prevé que se produzca antes del final de marzo-, puesto que en el caso de que Garamendi apueste por mantener el clima de distensión, los empresarios -consideran- podrían salir muy perjudicados y, por ende, eso podría afectar a la creación de empleo.

Polémicas en la CEOE

Cabe recordar que Garamendi fue elegido presidente de la CEOE por aclamación en noviembre de 2018, después de que presentara la única candidatura para relevar a Juan Rosell.

Desde su incorporación al cargo, ha recibido criticas internas por decisiones como asignarse un sueldo de 300.000 euros anuales, por incrementar el tamaño del organigrama de la organización; o por reclutar a personas que en el pasado han estado en la órbita del Partido Popular, como Íñigo Fernández de Mesa, exsecretario de Estado de Economía y Empresa; vicepresidente de la patronal y director del Instituto de Estudios Económicos.

También trató de incorporar -según adelantó La Información- a la exministra de Empleo Fátima Báñez, sin embargo, el fichaje no llegó a materializarse.

Más allá del malestar existente con Garamendi entre algunas organizaciones de la CEOE, lo cierto es que en la Junta Directiva reina la preocupación por las decisiones que pueda tomar el nuevo Gobierno. Entre otras cosas, con una posible decisión de tocar las bases de cotización o de incrementar determinados impuestos para sufragar las medidas sociales que incluía el pacto de investidura. Todo ello, claro, en caso de que logren aprobarse unas nuevas cuentas.

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