Energía

Adiós al efecto lluvias: el parón nuclear encarece el recibo de la luz más de un 5% desde abril

El impacto a la baja en el precio de la electricidad que estaban teniendo las buenas condiciones climatológicas de este año para la generación de energía con renovables se está diluyendo a marchas forzadas debido a la fuerte caída de la producción nuclear debido al parón de algunas centrales

El recibo eléctrico vuelve a subir
El recibo eléctrico vuelve a subir Tere García

El recibo de la luz, que había dado una tregua en los primeros meses del año debido a unas condiciones climatológicas radicalmente diferentes a las registradas el pasado año, ha vuelto a situarse por encima del de 2017 y, además, amenaza con mantenerse en este escenario durante algún tiempo. El notable incremento de la generación con tecnologías más baratas como son las renovables, gracias a la abundancia de lluvia y viento, se ha visto compensado negativamente desde hace algunas semanas por un significativo descenso en la producción nuclear debido a las paradas por diversos motivos de las centrales de Vandellós II y Almaraz II. En lo que va de segundo trimestre, el precio del recibo se ha encarecido en torno al 5%.

Desde inicios del mes de abril se ha registrado un fuerte descenso en la aportación de generación nuclear al pool que determina el precio mayorista de la electricidad, responsable de aproximadamente un 40% del recibo de la luz. En lo que va de trimestre, la producción de energía nuclear (que figura entre las más baratas del mercado) se ha desplomado cerca de un 22% en relación con el mismo periodo del año anterior.

La cifra contrasta con el dato de los tres primeros meses del año, cuando la generación eléctrica con tecnología nuclear había bajado sólo algo más de un 7% respecto al periodo enero-marzo de 2017. La causa hay que encontrarla en la coincidencia en el tiempo de la parada de dos de las siete centrales nucleares que operan actualmente en España.

En marzo, diversos problemas técnicos mantuvieron bajo mínimos la planta de Vandellós II, una de las más potentes y la segunda más moderna, que finalmente tuvo que parar y que no se pondrá de nuevo en marcha al menos hasta mediados de julio ya que hará coincidir esta circunstancia con la recarga de combustible programada para este año.

Precisamente, la carga de combustible ha tenido parada la central de Almaraz II hasta la pasada semana. Un tiempo en el que la capacidad de generación de energía eléctrica a través de la tecnología nuclear se ha visto reducida en un 28%.

Los ciclos, al rescate

El efecto se ha trasladado de inmediato al mercado mayorista de la electricidad, cuyos precios acumulan un incremento superior al 6% en lo que va de mayo. Y no ha podido ser compensado por el fuerte incremento de la producción a través de tecnologías renovables. Desde el inicio del trimestre, la generación hidráulica se ha disparado un 153% si se compara con el mismo periodo de 2017. Mientras, la generación eólica ha aumentado cerca de un 8% mientras que la producción en centrales de carbón ha descendido un 37% en este mismo periodo.

No obstante, el elevado peso de la nuclear en el mix hace que el descenso de la producción a través de su tecnología repercuta de forma más notable en unos precios de la electricidad que se habían moderado de forma sustancial durante los primeros meses del año debido a los cambios climatológicos respecto a un inicio de 2017 muy seco y con ausencia de viento.

En este periodo, la tecnología que se ha mantenido firme ha sido la de los ciclos combinados, a los que el sistema ha recurrido para paliar el hueco dejado por la nuclear. La producción con ciclos incluso ha aumentado cerca de un 2% en el segundo trimestre en relación a 2017. Un periodo en el que el volumen de energía que han generado se ha aproximado mucho al producido por las centrales de carbón. En ambos casos, se trata de tecnologías sensiblemente más caras que las renovables o la nuclear.

Los futuros se disparan

Con todo, no parece que la situación vaya a cambiar durante los próximos meses. Al menos, así lo apunta el comportamiento del precio de los futuros en el mercado mayorista de la electricidad, que han experimentado una subida en el entorno del 12% desde que comenzó el segundo semestre.

Así, el contrato de futuros del mes de junio se sitúa por encima de los 58 euros por megawatio/hora, mientras que el referenciado al tercer trimestre de 2018 supera los 60 euros cuando apenas superaba los 53 euros a finales de marzo.

La vuelta a la actividad de la central de Almaraz II tras su programa carga de combustible aliviará algo la situación aunque hay que tener en cuenta que la planta de Trillo también tiene programada una parada este año por el mismo motivo.



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