Economía

China y EEUU, en 'guerra' por controlar el despliegue de redes 5G

El 5G será uno de los mayores saltos tecnológicos de la historia. En juego, un negocio millonario sobre unas redes que operarán durante décadas

Trump, durante un discurso en Indiana
Trump, durante un discurso en Indiana EFE

Estados Unidos libra una guerra similar a la que en su día mantuvo con Rusia, entonces por el control de la carrera espacial. Hoy el país del dólar tiene en frente a China en la carrera por el 5G. En juego, ser el más innovador. La excusa, el despliegue de nuevas redes de telecomunicaciones. De fondo, un ecosistema económico nutrido por empresas que crecerán como las setas en un otoño lluvioso.

El estándar 1G, de carácter analógico, se utilizaba en los móviles de los 80. Ya en los 90 se pasó a la telefonía digital con el 2G. Desde entonces hasta ahora se han ido sucediendo avances que aportaban mayor ancho de banda, más rapidez. 3G, 4G... Siempre que se acuñaba un nuevo estándar comenzaba a hablarse de su sustituto. En  20 años años ha habido tres protocolos diferentes.

No parece que el 5G vaya a tener una vida tan efímera.  Arrancará comercialmente en torno a 2020 pero no se atisba una tecnología capaz de sustituirla en el corto plazo. Fuentes del sector aseguran que el mundo se moverá al ritmo de este estándar durante décadas. Aportará velocidades de hasta 10Gbps, cien veces superiores al actual 4G. Para digerir las cifras, basta con tener en cuenta que la mayor velocidad comercial contratable sobre redes de fibra óptica en nuestro país es de 1Gbps.

Huawei prevé invertir 1.400 millones de dólares en dos años en I+D para desarrollar 5G

Lo importante, no obstante, no es su velocidad, sino las aplicaciones que será capaz de soportar.

El cirujano de una clínica de Pekín podrá operar a corazón abierto a un paciente postrado en una camilla de un hospital de Roma a través de un robot manejado en remoto. Se derriban las fronteras. La baja latencia del 5G, entendiendo por latencia el tiempo transcurrido desde que se da una orden hasta que ésta se ejecuta, tendrá la culpa de ello.

Es también la tecnología que hará rodar el coche autónomo. Un mapa mundial con los vehículos y las carreteras instalado en la nube ubicará con precisión milimétrica a cada coche en cada vía del mundo. El objetivo es poder viajar sin conductor y reducir los accidentes. IoT (Internet de las Cosas) sufrirá también el empujón definitivo para su expansión comercial. En los próximos años éste será un mercado de 50.000 millones de dólares.

Mucha tarta para sólo dos comensales, que invierten cifras astronómicas. El fabricante chino Huawei, por poner un ejemplo, invirtió 600 millones en I+D (Investigación y Desarrollo) en 2017 para el 5G, y tiene previsto desembolsar otros 800 millones más este año. Inversiones hoy para hacerse con la mayor parte del pastel de mañana.

Trump ha acusado a Huawei y ZTE de espionaje. Ahora exige para mantener las importaciones que funcionarios norteamericanos se integren en sus plantillas

Once veces más antenas 5G

Desde 2015 China ha levantado 350.000 antenas de telefonía móvil 5G, mientras Estados Unidos ha instalado 30.000, según datos de un informe de Deloitte del que se hace eco The Wall Street Journal en un artículo en el que analiza la carrera por el liderazgo del 5G.

Los soldados más relevantes de esta guerra son, por parte de China, Huawei, China Mobile y ZTE. En el lado estadounidense, AT&T y Verizon son las más reseñables. Cuentan con la ayuda de socios de otros países como Samsung (Corea) o Nokia (Finlandia) entre sus filas.

Tanto Estados Unidos como China son conscientes de la importancia de pegar primero. Dar el primer paso en sectores tan críticos como los comentados anteriormente -medicina, automóvil- aporta una ventaja competitiva. De entrada, serán los primeros en disponer de un catálogo de productos y servicios para ayuntamientos, gobiernos, empresas privadas, operadores, fabricantes... De salida, se distanciarán de sus rivales. Por eso es tan capital desplegar la red y realizar pruebas piloto cuanto antes. Serán los productos del mañana.

Trump acuña el pasado proteccionista de China

Donald Trump ha echado más gasolina a la guerra, más o menos limpia, que mantenían Estados Unidos y China por liderar el 5G.

Qualcomm, uno de los mayores fabricantes de procesadores norteamericanos -fabrica los conocidos chips Snapdragon- iba a ser adquirida por Broadcomm el pasado mes de marzo por 117.000 millones de dólares, pero el presidente norteamericano no permitió la compra por considerarla como "una amenaza nacional", dejando entrever la posibilidad de que China use a estas empresas para espiar las actividades de Estados Unidos.

Trump no quiere que los chips de Qualcomm acaben en manos chinas. Aunque Broadcomm es una empresa fundada por estadounidenses, lleva muchos radicada en Singapur, y se rige por las leyes del gobierno chino.

España es un punto neurálgico para las pruebas 5G chinas. Telefónica y Ericcson mantienen pilotos en Segovia y Toledo mientras Huawei ha realizado la primera llamada 5G del mundo entre dos localidades de nuestro país

El presidente norteamericano también bloqueó las importaciones de Huawei y ZTE por el mismo motivo. Una censura que ahora pretende levantar pero con determinadas condiciones. Se plantea exigir, por ejemplo, la integración de funcionarios norteamericanos en las compañías asiáticas. Demasiados parecidos con la China de hace unos años, que hizo del proteccionismo su bandera.

España, el laboratorio chino

El operador AT&T acaba de anunciar la primera transmisión de datos sobre 5G a través de ondas milimétricas. No es una comunicación certificada por el estándar técnico que marca el 3GPP, organismo encargado de certificar la tecnología, pero es toda una declaración de intenciones.

Es el contraataque a la noticia que hace unos meses estuvo en las páginas de muchos periódicos internacionales. En febrero Huawei y Vodafone realizaron la primera llamada telefónica sobre redes 5G entre Madrid y Casteldefels. En este caso, la comunicación sí se realizó con las especificaciones técnicas que marca el 3GPP.

Huawei apuesta por España para preparar la futura tecnología 5G. Hace sólo unas semanas instaló para Vodafone 30 antenas 5G en Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Bilbao y Valencia. Se trata de la primera red precomercial con este estándar.

España posee la primera red precomercial 5G de todo el mundo

Segovia y Talavera de la Reina (Toledo) fueron elegidas también hace unos meses como laboratorios para desarrollar casos prácticos sobre 5G, elaborados por Telefónica y Ericsson. En la urbe toledana un grupo reducido de periodistas tuvo la oportunidad de subirse a un vehículo autónomo el pasado mes de abril. Circularon por un tramo cerrado a la circulación pero sorteando peatones y obstáculos.

Mientras, en Estados Unidos Verizon ha anunciado ya la primera oferta comercial 5G para sus clientes de Houston, Indianápolis, Los Ángeles y Sacramento. El precio será de 50 euros, aunque los tres primeros meses serán gratis.

Un intercambio de golpes que aún durará un tiempo. En unos años la balanza se decantará hacia un lado u otro. Esto son sólo batallas, no la guerra.



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