Nuevo revés para el clan Ruiz-Mateos, además de los problemas judiciales que tienen, ahora tienen una nueva hermana. La prueba de ADN realizada al cadáver de José María Ruiz Mateos ha confirmado en un 99,9% que Adela Montes de Oca es hija del fallecido empresario.

De esta forma, el juez Juan Ignacio Gonzalo ha fijado para el próximo 6 de junio a las 10.00 horas el juicio de filiación por el procedimiento de paternidad iniciado por Adela Montes de Oca contra la familia Ruiz Mateos. Tendrá lugar en el Juzgado de Primera Instancia número 2 de Pozuelo de Alarcón.

Los restos de José María Ruiz Mateos fueron exhumados el pasado 7 de abril para realizarles una prueba de paternidad mediante el cotejo de su ADN con el de Adela Montes de Oca por orden del juez, que atendió así la petición de la demandante de acuerdo con el criterio del fiscal y en contra del de los hijos del empresario.

El juez ordenó esta diligencia porque aprecia "indicios serios" de la relación entre la demandante y Ruiz Mateos, entre ellos numerosas facturas de hotel, pasaportes con entradas y salidas de España, ingresos de dinero, la declaración del exjefe de seguridad de Ruiz Mateos en la que reconoce esa conversación e imágenes de la demandante y el demandado hablando de forma distendida.

A pesar de que el juez trató de evitar la exhumación, no fue posible debido a la oposición de los hijos de Ruiz Mateos a someterse a las pruebas de ADN. La decisión judicial no fue vista con buenos ojos ya que la familia consideraba que la exhumación y la prueba de paternidad son medidas desproporcionadas e ilegítimas, y argumentaban que "si el fallecido no llegó a ejercitar en vida su derecho a negarse a dicha prueba por no ser requerido al efecto, no puede procederse ahora sin el consentimiento de la viuda y los hijos". 

Ruiz Mateos fue citado en tres ocasiones para la extracción de muestras y en ninguna de ellas se presentó ni ofreció explicación alguna. Posteriormente, pidió el sobreseimiento de la causa como consecuencia de "una enfermedad muy grave con padecimientos incurables" que le impediría ir a juicio.

El empresario murió poco después, antes de la celebración de dicha vista, y el juez ordenó impedir la incineración de sus restos, tal y como os adelantamos en PRIMICIA, hasta que no terminara el actual procedimiento.