OPINIÓN

Dos visiones distintas del capitalismo actual

Las encuestas demuestran que los estadounidenses han perdido la confianza en su sistema político, considerando además que la financiación de las campañas políticas de Wall Street ha corrompido completamente el mercado.

Warren Buffet.
Warren Buffet. GTRES

En las últimas semanas dos de los inversores más influyentes del mundo nos han ofrecido dos visiones distintas sobre la realidad de los Estados Unidos, y, en líneas generales, sobre el sistema capitalista. Por un lado Warren Buffett, director ejecutivo de Berkshire Hathaway, quien definitivamente se ha quitado la careta (efecto Trump). No duda en proclamar a los cuatro vientos la bondad de un sistema que le ha permitido acumular una riqueza neta por valor superior a los 76.000 millones de dólares. Por otro, Jeremy Grantham, director ejecutivo de GMO, una de las gestora más “finas” de los Estados Unidos, cuya visión es diametralmente la opuesta, se aproxima a la visión del Totalitarismo Invertido “a lo Sheldon Wolin”. Se trata sin duda una discusión apasionante sobre la cual debemos posicionarnos; en mi caso, al lado de Jeremy Grantham.

Los "ricos y poderosos" no sólo aumentaron su participación en los ingresos y en el capital a un ritmo sin precedentes en las últimas décadas, sino que también aumentaron su dominio de la política a través de un creciente control del gasto público

En su última carta anual a los accionistas Warren Buffet loa el milagroso sistema de mercado que los estadounidenses han creado, mientras oculta lo que para él es un mero hecho anecdótico, la mayor acumulación y concentración de riqueza y desigualdad de ingresos de los Estados Unidos desde los años veinte. Frente a esta visión, la última carta de Jeremy Grantham ofrece una aproximación distinta a la realidad. Los "ricos y poderosos" no sólo aumentaron su participación en los ingresos y en el capital a un ritmo sin precedentes en las últimas décadas, sino que también aumentaron su dominio de la política a través de un creciente control del gasto público, vía lobbies.

¿Una visión naive o cínica?

Buffett observa absurdamente que "los bebés nacidos en América hoy son la cosecha más afortunada de la historia", cuando la propia Agencia Central de Inteligencia señala que hay nada menos que 55 países con una tasa de mortalidad infantil inferior a la de los Estados Unidos, incluida la mismísima Grecia. Grantham pone de manifiesto exactamente lo contrario, el fin del ascensor social en los Estados Unidos, y que él concreta en la brutal “disminución de los estándares educativos que en el caso de los Estados Unidos se puede definir, siendo amigable, como profundamente mediocre”. Da un dato concreto: “el promedio educativo de un chino de 20 años de edad, ahora se sitúa 2 años completos por delante de su homólogo americano en competencias matemáticas”. Pero ¿qué hay detrás de una visión tan distinta? Sin duda dos aproximaciones diametralmente opuestas de lo que ha pasado en el mundo desde los años 70.

Según Buffet, "Los estadounidenses han combinado el ingenio humano, un sistema de mercado, una marea de inmigrantes talentosos y ambiciosos y el imperio de la ley para ofrecer abundancia más allá de cualquier sueño de nuestros antepasados. Usted no necesita ser un economista para entender cómo nuestro sistema ha funcionado. Sólo mire a su alrededor. Vea los 75 millones de hogares ocupados por sus dueños, las abundantes tierras de cultivo, los 260 millones de vehículos, las fábricas híper-productivas, los grandes centros médicos, las universidades llenas de talento… A partir de cero, América ha acumulado riqueza por un total de 90 trillones de dólares". Del hundimiento del factor trabajo, de la pobreza, de la desigualdad, de la deuda, de la caída de la productividad,… nada de nada.

Al ubicar el imperio de la ley en el mismo sentido y al mismo nivel que el sistema de mercado, Buffett irradia o un profundo desconocimiento, que dudo, o una profunda hipocresía

Pero hay algo todavía peor. Al ubicar el imperio de la ley en el mismo sentido y al mismo nivel que el sistema de mercado, Buffett irradia o un profundo desconocimiento, que dudo, o una profunda hipocresía. Ni un alto ejecutivo de Wall Street ha ido a la cárcel por su papel en la emisión de valores fraudulentos, con calificaciones de triple A, que provocó el mayor colapso financiero desde la Gran Depresión. Los ciudadanos estadounidenses todavía están esperando que el departamento de justicia de los Estados Unidos o la comisión de mercado de valores (SEC) aborden y presenten cargos de manipulación del mercado bien documentados. Las encuestas demuestran que los estadounidenses han perdido la confianza en su sistema político, considerando además que la financiación de las campañas políticas de Wall Street ha corrompido completamente el mercado que se ha convertido en un sistema institucionalizado de transferencia de riqueza desde los bolsillos del 99 por ciento al 1 por ciento más rico. Y es ahí donde el análisis de Grantham es diametralmente opuesto.

Acumulación de riqueza y poder

Grantham considera que el votante promedio se había quedado quieto e impávido ante el continuo aumento de las desigualdades e incremento de la pobreza que él asocia a “una serie continuada de importantes recortes de impuestos para los tramos de rentas más altas y para el capital -ganancias de capital y dividendos-“. Pero eso ha empezado a cambiar. Los trabajadores de bajos ingresos empiezan a asumir que ellos “han pagado el coste de la externalización y el ahorro de mano de obra asociado a los avances tecnológicos, pero que a cambio no han recibido ayuda material alguna, mientras que las corporaciones y los propietarios de empresas eran los grandes beneficiarios. De hecho, el dinero gastado en la formación y educación de los trabajadores disminuyó en relación con los competidores extranjeros… Así que, en conjunto, podemos decir que las fuerzas globales empujaron los salarios hacia abajo y la política los empujó deliberadamente más hacia abajo”. El resultado combinado muestra como la proporción del PIB que va al factor trabajo alcanzó los mínimos históricos en 2014 mientras que la participación de las ganancias empresariales alcanzó un máximo simultáneo. Del mismo modo, la proporción de los ingresos del 0,1% más rico se elevó mucho más allá de cualquier récord anterior y se acercó al 100% de la recuperación del ingreso total desde los mínimos de 2009.

Grantham alude a la completa falta de influencia que la opinión del votante medio estadounidense tiene sobre las probabilidades de aprobar cualquier proyecto de ley que pase por el Congreso

Los "ricos y poderosos" no sólo aumentaron su participación en los ingresos y el capital a un ritmo sin precedentes en las últimas décadas, sino que también aumentaron su dominio de la política. Para ello Grantham cita un estudio académico de los profesores Gilens y Page (“Testing Theories of American Politics: Elites, Interest Groups, and Average Citizens”) donde se demuestra la completa falta de influencia que la opinión del votante medio estadounidense tiene sobre las probabilidades de aprobar cualquier proyecto de ley que pase por el Congreso. Si dicho proyecto era favorecido por el público en general la probabilidad de ser aprobado se situaba en el 32%. Cuando dichos proyectos eran, por el contrario, apoyados por el 10% más rico, las probabilidades subían al 65%. Pero cuando los más ricos se oponían a ese proyecto la tasa de aprobación fue esencialmente nula. Puro Totalitarismo Invertido. Por cierto, ¿se imaginan ustedes que aquí se hiciese un estudio similar? Pues bien, ya existe. Recomiendo encarecidamente la lectura del artículo académico de Andrés Villena “Redes de Poder Gubernamental en la Democracia Reciente. España: 2004-2012”. Sus conclusiones, para temblar.


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