OPINIÓN

Pero, ¿de qué van ustedes?

Con los actuales datos de empleo y nuestra demografía es imposible garantizar el sistema de pensiones de reparto.

Luis Linde, gobernador del Banco de España.
Luis Linde, gobernador del Banco de España. EFE

Nos toman el pelo, se ríen de nosotros, destrozan la vida de la ciudadanía y se quedan tan anchos. Es la realidad diaria de quienes nos desgobiernan, muy especialmente desde el inicio de la crisis sistémica en 2007. Detrás de todo ello, la psicopatía de las élites, políticas y económicas. Pero la culpa es nuestra. Se lo permitimos.

Me refiero a las declaraciones del gobernador de Banco de España, Luis María Linde, donde día sí y día también culpa a los salarios de la crisis

Me refiero a las declaraciones del gobernador de Banco de España, Luis María Linde, donde día sí y día también culpa a los salarios de la crisis, cuando han sido las políticas económicas que él defiende y la ineficacia del regulador quien nos ha llevado hasta aquí. Ya va siendo hora que sepamos cual ha sido el coste del rescate bancario, no sólo el dinero que han puesto los contribuyentes, sino también, y por encima de todo, el coste en términos de empleo de un inadecuado rescate bancario.

Me refiero a la rueda de prensa de una eufórica ministra de Trabajo y Empleo, Fátima Báñez, donde se celebró por todo lo alto unos datos de empleo que simplemente sugieren un reparto de la miseria. Un análisis riguroso del empleo generado en 2016 sonrojaría a cualquier gobernante de los países de nuestro entorno.

Me refiero a ese nuevo globo sonda lanzado por la nueva ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Dolors Montserrat, sobre el copago farmacéutico de los jubilados que rezuman desconocimiento. Los problemas del sistema de pensiones de reparto son otros, exactamente aquellos que no solo no se abordan por parte del actual ejecutivo sino que simplemente se empeoran y deterioran con el devenir de los días.

Banco de España: zapatero a tus zapatos

Cuando uno escucha a los dos últimos gobernadores de Banco de España, el actual, Luis María Linde, y su predecesor, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, le viene inmediatamente a la cabeza un enunciado del refranero español: zapatero a tus zapatos. Dejen de hablar ya de salarios y de política fiscal, temas de los que realmente han mostrado un profundo desconocimiento. No es por meter en el dedo en el ojo pero hay varias preguntas todavía sin respuesta y que sí que tienen que ver con su labor de regulador.

¿Dónde estaba Banco de España durante el insostenible crecimiento del crédito bancario, en plena burbuja inmobiliaria?

¿Dónde estaba Banco de España durante el insostenible crecimiento del crédito bancario, en plena burbuja inmobiliaria? Tras activarse la hipótesis de inestabilidad financiera de Hyman Minsky, lo único que se debería haber nacionalizado, la banca insolvente, se rescató tarde y mal, y en su inmensa mayoría a costa de contribuyentes y de sus clientes para regalarlas después a la competencia. ¿Dónde estaba el regulador? ¿Dónde está ahora ese mismo regulador? ¿Es qué desconocen el rescate sueco de 1992? ¿Es qué no saben en qué consiste el subsidio a la banca sistémica?

Existe evidencia académica reciente que demuestra que los problemas de solvencia de los bancos más débiles de España durante la Gran Recesión tuvieron efectos reales. Ya comentamos en su momento el excelente artículo “When Credit dries up: job losses in the great recession” de Samuel Bentolila, Gabriel Jiménez, Marcel Jansen y Sonia Ruano. Pero además hay más evidencia que muestra como las condiciones ex-ante de las cajas de ahorro eran las mismas aquellos bancos aparentemente menos expuestos a la crisis. El problema fue ex-post, las dificultades de recapitalización de las primeras frente a los segundos. Y allí es donde fallaron las autoridades económicas y monetarias. ¡Con lo fácil que hubiese sido replicar el rescate sueco de 1992! Banco malo a costa de accionistas y bonistas, garantía de depósitos y nacionalización de la banca quebrada, punto. “¡So easy, so simple!” Pero entre ciertas dosis de incompetencia y otras, mayores, de ideología e instinto de clase no se hizo nada.

La realidad del empleo patrio y de las pensiones

Fátima Báñez, debo reconocer, nunca me deja indiferente. Hará casi dos meses desde estas líneas publiqué una carta abierta cuyo destinatario final era nuestra inefable ministra de trabajo. Pero viendo la euforia con que analizó los datos de empleo del 2016 me temo que no la leyó. Pero permítanme recordarle algunas de las cifras que aparecen en los distintos informes oficiales que Báñez debería conocer.

De los casi 20 millones de contratos gestionados en 2016, más de 18 millones han sido contratos temporales, y la mitad de los indefinidos son a tiempo parcial. La media mensual salarial no supera los 600 euros. Si tomamos los datos de la última EPA disponible, la del tercer trimestre de 2016, observamos que el número de horas semanales trabajadas han pasado de 529 millones en 2011 a 515 millones en 2016. Esto simplemente quiere decir que bajo el actual ejecutivo se ha destruido empleo y, el que queda, se ha repartido entre más personas.

"Unemployment 6" refleja mejor la realidad del mercado laboral. Añade a la cifra de desempleados, las personas que trabajan a tiempo parcial y aquellas con un contrato temporal de forma involuntaria

Por todo ello, desde estas líneas, con el fin de evitar erróneas interpretaciones de los datos del mercado laboral propuse hace más de dos años una solución, que el INE imitara al Bureau of Labour Statistics de los Estados Unidos, y publicara distintas medidas de tasas de paro que reflejaran la actual precarización. Los economistas que analizan la economía estadounidense suelen utilizar una medida de tasa de paro muy conocida por sus siglas, U6, o "unemployment 6", que refleja mejor la realidad del mercado laboral. En ella se añade a la cifra de desempleados, las personas que trabajan a tiempo parcial, y aquellas con un contrato temporal de forma involuntaria, ya que no han encontrado un empleo a tiempo completo y con contrato indefinido. Como ya le expuse en la carta abierta a nuestra inefable ministra Báñez, el profesor Florentino Felgueroso los publica y los mejora, ya que refina el cálculo de U6 al añadir otros trabajadores temporales involuntarios, obteniendo U7 o “unemployment 7”. Esta cifra, señora Fátima, supera los 10 millones de personas, es decir, el 45% de la oferta de trabajo potencial, récord mundial.

Con estos datos y la actual demografía es imposible garantizar el sistema de pensiones de reparto. Por eso los copagos y las dos últimas reformas del sistema de pensiones (en 2011 con Zapatero, y 2013 con Rajoy) dirigidas a reducir la pensión media durante las próximas décadas entre el 30-35% no solucionan nada. Los problemas asociados al actual sistema de pensiones público de reparto, y que se deberían atacar, son otros: el estancamiento del crecimiento de los salarios, la desigual distribución de la renta, la caída de la productividad y la pirámide poblacional invertida. Por eso, me surge una pregunta ¿de qué van todos ustedes?


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